Cayó en Montevideo coronel prófugo
El gobierno y el Ejército respiraron aliviados, tras cuatro días en ascuas por la insólita fuga del ex jefe de Inteligencia de la dictadura. Fuentes oficiales y castrenses señalaron que el militar «actuó solo» y «sin cobertura». No obstante, el ministro del Interior, José Díaz, dijo que la investigación proseguirá hasta detener a todos los posibles cómplices. Junto a Vázquez, fueron detenidas otras dos personas, una de las cuales es un capitán retirado del Ejército.
En la conferencia de prensa brindada en la víspera por las jerarquías del Ministerio del Interior, la Jefatura de Policía de Montevideo e Interpol, se evitó responder desde cuándo se conocía el paradero de Vázquez, aduciendo que esos detalles están contenidos en el secreto presumarial.
Sin embargo, fuentes involucradas en el operativo de búsqueda y captura del militar requerido por la Justicia argentina como implicado en la causa Plan Cóndor, dentro de la cual se encuentra el secuestro y desaparición de María Claudia García, indicaron que si bien la investigación se inició el mismo día de la fuga, la clave fue aportada por una llamada anónima al MI, realizada 48 horas antes.
El inspector doctor Carlos Campos, director de Interpol Uruguay –que a causa del éxito del operativo por el comandado será ascendido a inspector mayor–, confirmó en cierta forma esa versión al indicar a la prensa: «Tuvimos una información de que estaba en la calle Isla de Flores en el domicilio de una familiar».
El lugar era un apartamento del tercer piso del edificio ubicado en Isla de Flores 1789 esquina Yaro, propiedad de una prima del militar prófugo.
Luego de confirmar el dato mediante el cruce de información a través del servicio de distintas dependencias policiales y de allanar los domicilios de familiares directos del fugitivo, se solicitó la autorización para una operación similar en ese sitio al juez, Juan Carlos Fernández Lecchini, quien estudia la extradición.
El operativo de captura se inició a las 9.20 horas de ayer, momento en que aproximadamente 10 efectivos de Interpol y del Departamento de Delitos Complejos de la Jefatura de Montevideo comenzaron a trasladarse hasta la mencionada dirección.
Una vez en el lugar, ingresaron con sigilo hasta llegar a la puerta del apartamento, teniendo cuidado de proteger todas las salidas posibles, incluso las azoteas.
Tras la puerta, Vázquez realizaba ejercicios físicos sin percatarse de los escasos minutos de clandestinidad que aún le quedaban. En la casa también estaba una mujer brasileña, que dijo ser empleada de la dueña de casa.
Al ver ingresar a los efectivos, el militar rápidamente tomó un arma calibre 22 e intentó fugar nuevamente, descalzo, esta vez subiendo a la azotea.
Allí continuó resistiéndose al arresto, amenazando con quitarse la vida.
Los policías hacían esfuerzos por lograr que depusiera su actitud, lo que se consiguió, según Campos, «usando los mismos argumentos que se utilizan cuando cualquier persona se resiste de esa manera a ser detenida».
En el departamento se incautaron también de otras tres armas militares de «grueso calibre», además de una cédula correspondiente a un allegado a su ex mujer –a la cual le faltaba la fotografía– así como un carné de policía. Estos elementos, sumados a otros indicios, hacen suponer que el coronel preparaba desde hace días su huida.
A las 11.25 horas Vázquez era ingresado a las oficinas de Interpol de la calle Mercedes. Allí permaneció hasta las 17.00 horas, cuando luego de responder a las preguntas de los oficiales a cargo de su búsqueda y captura fue trasladado a Cárcel Central, donde permanecerá recluido hasta que se decida si corresponde o no la extradición.
¿Fuga planeada?
Acerca de las indagaciones realizadas luego de la captura, Campos se limitó a informar que el coronel «respondió todas nuestras preguntas» y que las investigaciones prosiguen.
A la vez, dijo que el detenido permaneció «tranquilo» durante la sesión. Empero, pasadas las 15 horas una camioneta del servicio de Sanidad Policial se detuvo frente a las oficinas de Interpol, de acuerdo con los datos obtenidos «un médico debió concurrir a tomarle la presión a Vázquez» porque «estaba muy alterado y se descompensó». Es de recordar que el militar padece una enfermedad prostática.
Fuentes presentes en el interrogatorio aseguraron que Vázquez dijo que «siempre estuvo en ese domicilio y que nunca tuvo la intención de salir del país».
Al parecer el militar había planeado la huida con la antelación suficiente como para que en el momento que asistiera a una consulta médica en el Hospital Militar y se «le diera la ocasión» todo estuviera dispuesto para cumplir su objetivo.
«Dijo que hubo un momento en que lo dejaron solo y entonces fue probando hasta dónde podía llegar. Así llegó, caminando tranquilo y luego salió de la torre». A partir de ahí, Vázquez dijo al juez que abordó un taxi. Sin embargo, los investigadores no descartan que al llegar al estacionamiento «se subió a un Volskwagen rojo y se fue manejando solo», relataron.
El auto es propiedad de la ex esposa del militar, razón por la cual se le tomó declaración. Esta mujer aceptó haber visitado el Hospital Militar el lunes, a la misma hora que Vázquez se fugó, pero probó que concurrió a efectuar un trámite relacionado a su retiro como funcionaria del hospital. Sin embargo, la mujer aportó dos versiones: una que no veía a Vázquez desde hacía un año y otra que se había encontrado con él el día anterior a la fuga. Por el momento, la mujer quedó desvinculada del hecho. Una vez fuera del hospital, Vázquez se dirigió a la Terminal Tres Cruces, donde adquirió, a su nombre, un pasaje a Rivera para las 18.00 horas de ese día, que abonó con su tarjeta de crédito.
Los informantes señalaron que «de esa manera, en el transcurso de los días, compró varios pasajes a distintos lugares con el solo objetivo de despistar a la Policía».
Inmediatamente habría continuado viaje hasta la casa de su prima donde permaneció hasta ayer, aunque salió en varias oportunidades para «realizar viajes cortos, relativamente dentro del área metropolitana» o para efectuar las llamadas con que el lunes y el miércoles se comunicó con periodistas de Canal 12.
De este punto las fuentes indicaron que para la primera recurrió a un teléfono público instalado en la esquina de la Facultad de Economía, a pocas cuadras de su guarida; mientras que la segunda la realizó desde su establecimiento rural en el departamento de Florida, «adonde concurrió en la tarde del miércoles para regresar de noche a Montevideo».
Movilizarse no fue un gran problema para el militar prófugo debido a que tomó la precaución de modificar radicalmente su aspecto. Según trascendió, la presunta empleada doméstica que lo acompañaba en momentos de la captura -y que ahora permanece detenida- fue la artífice de tal maravilla.
Primero colocó numerosas extensiones de cabello desgreñado y oscuro; luego maquilló generosamente el rostro con base líquida de tono oscuro y pegó una barba y bigote postizo que completaban una apariencia andrajosa, casi como la de un indigente.
El desmantelamiento de tan persuasivo disfraz fue un trabajo casi tan arduo para los oficiales como lo fueron las investigaciones que llevaron a su captura. Según informó un alto jerarca policial «hubo que llamar al peluquero de la cárcel para que quitara las extensiones porque tenía toda la cabeza llena de metal», aludiendo así a las pinzas con que se sostienen los mechones de pelo al cabello original.
Lejos y un poco más arriba
Vázquez fue alojado en uno de los pisos superiores de Cárcel Central, de manera que no haya posibilidad de contacto entre él y los otros militares que aguardan ser extraditados y que permanecen detenidos en el piso cuatro del edificio.
Esto debido a que «quiere preservarse el orden del establecimiento y la seguridad de todos los reclusos, incluido él mismo. Lo que no sería muy fácil de tenerlos juntos porque como se puede imaginar los militares que estaban detenidos en unidades del ejercito y fueron trasladados a Cárcel Central por la fuga de Vázquez están bastante molestos. Y además esta persona ya tenía problemas de relacionamientos con alguno de los otros que aguardan ser extraditados».
Las declaraciones realizadas tras su captura permitieron detener ayer a un capitán retirado, quien habría oficiado de chofer del coronel «llevándolo a todos los departamentos que visitó en estos días». Se trata del oficial Lawrie Rodríguez, también del arma de caballería y compañero de promoción de Vázquez.
Los informantes del MI explicaron que esta persona, así como la empleada doméstica detenida, no serían las únicas que brindaron apoyo a Vázquez sino que «hay varios amigotes, digamos viejos lobos de mar, compañeros de otras épocas que lo asistieron» y cuyas identidades se está investigando, porque «si bien la autoevasión del coronel no es un delito porque no cometió violencia contra las cosas en su huida, estas personas sí habrían delinquido al ayudarlo a huir y esconderse».
En su última salida, el jueves, Vázquez subió a bordo del auto propiedad de su prima, un corsa gris, matrícula SBD 9813, que adquirió en el mes de enero y se dirigió hacia la frontera con Brasil. Al llegar a los pagos de Santa Clara de Olimar visitó a su amigo el capitán Rodríguez. Fuentes castrenses señalaron que Vázquez «se sintió mal por su enfermedad» y que por ese motivo decidió retornar a Montevideo. En compañía de su amigo que manejó, el coronel se bajó en el Parador San Jorge, desde donde efectuó la tercera llamada a Canal 12, en la cual anunciaba que no sería extraditado.
Díaz reclamó confianza
En la conferencia de prensa realizada después del traslado de Vázquez a su nuevo domicilio, el ministro del Interior, José Díaz, destacó que la búsqueda y captura del militar se efectuó en «menos de cuatro días».
Asimismo remarcó que «el mérito» del éxito del operativo «corresponde a toda la Policía nacional», subrayando el trabajo de las jefaturas del litoral y los departamentos fronterizos, entre otras dependencias involucradas.
Finalmente se dirigió a la población, y aludiendo indirectamente a la sensación de inseguridad manifestada por gran parte de la misma, afirmó: «Hago público una vez más el reconocimiento a la Policía nacional, y a la opinión publica le digo que debe confiar en esta Policía nacional que es capaz en tan poco tiempo de llegar a un objetivo tan difícil».
De acuerdo con lo aseverado por Campos la mayor dificultad radicó en que el prófugo era un militar con gran experiencia en tareas de inteligencia, que «conocía mucho la modalidad de investigación», por lo que fue necesario aplicar una mayor dedicación y duplicar los esfuerzos utilizando al máximo los recursos de inteligencia policial.
La noticia esperada
El prosecretario de la presidencia, Jorge Vázquez, recibió ayer la noticia de la detención del militar mientras asistía a una demostración del grupo de elite en el Batallón Nº 14. Allí, los efectivos se entrenan para dar cobertura de seguridad en la Cumbre Iberoamericana que tendrá lugar en Montevideo en el mes de noviembre.
Vázquez se enteró de boca del propio comandante en jefe del Ejército, Carlos Díaz.
Por su parte, el subsecretario de Defensa, José Bayardi, se enteró durante una entrevista de televisión.
Luego de las 11.00 Vázquez ingresó a las oficinas de Interpol. A las 12:15, el subsecretario del Ministerio del Interior, Juan Faroppa, recibía en su despacho a medios de prensa, para brindar las primeras informaciones del caso.
Faroppa confirmó la detención y adelantó que «en las últimas 48 horas se realizó en la capital un enorme operativo policial en el cual se utilizaron todos los mecanismos técnicos y todo el recurso humano disponible».
Destacó además que dicho «operativo había sido realizado sin violencia» y que «afortunadamente no había (hay) ninguna situación desagradable que lamentar».
Faroppa destacó y reconoció el procedimiento desarrollado por la Policía nacional. «El procedimiento tuvo excelentes resultados y culminó con esta buena noticia, para darle a la mayoría de la sociedad».
Alrededor de las 14.00 horas, llegó a la calle Mercedes una camioneta de Interpol de la cual bajó una señora de mediana estatura, de tez oscura. Luego de su ingresó se pudo saber que la mujer tuvo durante estos días vinculación directa con «el judío» Vázquez, ya que era la empleada de la prima de Vázquez que era peluquera y fue la encargada de realizarle los apliques oscuros que se le pudieron ver en el día de ayer.
Luego que ingresó la mujer, gente de Interpol bajó de la misma camioneta un bolso con ropa, una campera de color verde de estilo militar, un monitor de computadora y su respectiva torre.
El juez Carlos Fernández Lecchini llegó al lugar donde se encontraba detenido Vázquez a las 14.35, ingresó por la entrada de Julio Herrera y Obes y se trasladó a tomar declaraciones al coronel (r)
acusado de cometer graves violaciones a los derechos humanos en los años de dictadura. *
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