Existen intereses nacionales que pueden prevalecer sobre la integración y "pueden devenir en un conflicto"

«Como resultado de los distintos procesos de integración, cooperación regional e internacional y el proceso de globalización, las sociedades se encuentran cada vez mas abiertas e interconectadas. Ello tiene también consecuencias en el plano de la defensa y la política exterior», asegura un documento de apoyo presentado.

«Si bien es cierto, que la integración y la cooperación regional e internacional configuran un mejor escenario para resolver disputas a través de mecanismos de solución de diferencias, no es menos cierto que la integración no garantiza por si misma la desaparición de conflictos entre las naciones, ni la estabilidad de las relaciones políticas, ya que no eliminan las diferencias relativas a los intereses principales de cada país, porque existen intereses nacionales que no son compartidos y que pueden prevalecer sobre los propósitos del proceso de integración y generar antagonismos que puedan devenir en un conflicto», explica el trabajo a la hora de analizar el contexto actual en la región.

 

Terrorismo, narcotráfico  y recursos estratégicos

Según uno de los documentos de apoyo para la discusión de las políticas de defensa y exterior, «la globalización tiene un efecto multiplicador de riesgos, al permitir que sus efectos se propaguen con gran rapidez. Aparecen nuevas amenazas, como el terrorismo, el narcotráfico, el crimen organizado. Aumentan las causas de los conflictos y tienen vinculación directa con el medio ambiente, la escasez de recursos estratégicos, como el agua».

Al abordar la situación mundial se insiste que «además del concepto tradicional de una agresión armada contra el territorio nacional o sus intereses, surgen fenómenos y problemas tales como la proliferación de armas de destrucción masiva. Por ello, el objetivo global de contribuir a la estabilidad y a la paz internacionales, no representan solamente un fin altruista, sino un fin que tiene como resultado asegurar nuestra propia defensa nacional».

«Contar con medios militares de primer orden orientados a la defensa del territorio ya no es suficiente para garantizar la paz y la estabilidad internacionales. Los ejércitos pasan a ser instrumentos para actuar en los conflictos civiles que desgarran otros países, ayudando al establecimiento de un orden pacifico y estable que contribuirá a la seguridad global», expresa el documento de apoyo.

«La defensa nacional sigue descansando, fundamentalmente, en su propio Poder Nacional y en los factores de balance que su proyección internacional alcance, como resultado de su actividad diplomática y sus relaciones exteriores», se esgrime en los documentos presentados para el debate. *

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