Presidente, ¡qué horror!
Veamos a cuánto se atrevió Vázquez:
«En primer lugar dije que felizmente en el país existe una oposición, que como decía creo que don José Batlle y Ordóñez si no me equivoco- si en el país no hubiera oposición habría que crear la oposición, habría que hacer que ésta existiera, y que este gobierno está comprometido a respetar y a darle todas las garantías a la oposición para que pueda trabajar como debe trabajar en un sistema democrático que nosotros apoyamos y creemos que la oposición cumple un gran papel. Esto en primer lugar.
En segundo lugar, dije que la oposición no sólo la hacen los partidos políticos tradicionales. Y está muy bien que la hagan y lo comprendo, porque nosotros también, como partido político que hoy estamos en el gobierno, ayer fuimos oposición. Está muy bien que la haga. Y vamos a abrir todos los caminos para que la oposición pueda trabajar libre y profundamente en todos los temas que considere.
Pero dije también que la oposición no era sólo ejercida por los partidos políticos tradicionales, que había algunos medios de comunicación que hacían oposición al gobierno y estaban en todo su derecho, y está muy bien si así desean hacerlo, y que había instituciones no gubernamentales que también hacían oposición al gobierno y estaban en todo su derecho.
De este último caso -de las organizaciones no gubernamentales que hacen oposición al gobierno- dije que la Asociación Rural, en la persona de su propio presidente, ha sido oposición al gobierno nacional, y está en su derecho, pero hay que asumirlo.
Y dije también que hay medios de información que además de informar cosa que está muy bien, porque la población tiene que estar informada, por eso pido que esto que estoy diciendo sea informado in totum a la población- que está muy bien que informen- hacen oposición al gobierno, sistemática. Lo que a mí me parece que está mal es que esos medios no asuman que son oposición la gobierno.
Que reconozcan que son oposición de gobierno, que está muy bien que lo hagan y que, además de informar, reconozcan que cuando están dando su opinión, están haciendo una determinada acción política. La mayoría de las veces en oposición al gobierno, porque sistemáticamente sólo informan entre comillas, pero opinan sobre cosas que hace mal el gobierno. Y está muy bien que lo marquen, pero que asuman y reconozcan que hacen esa oposición. Dije, para que nadie se llame a engaño, ejemplos de medios que hacen oposición al gobierno, y dije que el diario El País -¡oh, novedad!- y está muy bien que lo haga, pero debe reconocerlo es opositor al gobierno. Dije que también el diario el Observador, y Búsqueda. Dije que radios como Sarandí y El Espectador y alguna otra que hoy no fue mencionada, y que ahora voy a mencionar, como radio Monte Carlo en sus informativos, sistemáticamente hacen oposición al gobierno, y dije que los canales de televisión abierta, sobre todo el 4 y el 10, hacen oposición al gobierno y nosotros vamos a defender que tengan toda la libertad para hacerlo.
Pero reclamamos que asuman dichos medios que son opositores y que cuando informan digan: bueno, esto es información, y cuando opinan, digan: esto es opinión política, para que la gente tenga una opinión clara. Reitero, por suerte en el Uruguay hay oposición. El gobierno defiende la existencia de la oposición, pero la oposición en el Uruguay al gobierno nacional no la hacen sólo los partidos políticos tradicionales, sino también otros actores políticos y está muy bien que lo hagan.
¿Hay un problema de comunicación?. Hay. ¿El gobierno tiene cuota parte de responsabilidad en no llegar adecuadamente a la población?. Sí, la tenemos. ¿Lo tenemos que mejorar?. Sí. ¿Por el gobierno? No: por la gente, para que la gente esté correctamente informada. Esto lo que dije en el día de ayer en la reunión de ministros, y con la bancada, y esto es lo que ahora expreso públicamente para que se conozca de mi propia boca y no a través de terceros lo que dije en el día de ayer.»
Empecemos por lo más simple, pero importante: la Asociación Rural organizando y encabezando a las organizaciones patronales sobre el tema de las ocupaciones de empresas. ¿Alguien vio alguna estancia ocupada por sus peones?. Los de la ARU están de parabienes, no tienen de que quejarse, engordan sus vacas y sus cuentas corrientes y entonces se dedican a la solidaridad social y a prepararse por si tienen que pagar algún impuesto que reduzca su menguado peculio y de paso – y como siempre – demuestran de qué lado tienen el corazón. A la derecha, donde lo tuvieron siempre del mismo lado que tienen el bolsillo.
Ahora sumerjámonos en la gran polvareda. La clave de todo la dio un periodista con experiencia y profesionalidad, cuando preguntó si detrás de esto vendrían represalias de parte del gobierno, anulando concesiones de frecuencias y presionando o directamente anulando la publicidad oficial y si además los gobernantes no concederían información a esos medios. Es obvio, es simplemente como funcionaban en este país las cosas en anteriores gobiernos. (menos con Batlle, hay que reconocerlo).
En lugar de discutir abiertamente de cara a la ciudadanía las opiniones de todos, lo que siempre funcionó fue el poder subterráneo, el que presionaba y concedía favores y repartía frecuencias de radio, canales cables y publicidad a granel a sus amigos y correligionarios. Eso sí, desinteresadamente, sin pedir nada a cambio…
¿Por qué reaccionan tan violentamente ante la opinión de un ciudadano que circunstancialmente ocupa la Presidencia de la República? Muy simple, porque se acostumbraron y convivieron – y en el caso de los partidos tradicionales utilizaron – una relación perversa con los medios. ¿O necesitan que le hagamos la lista?
La otra consecuencia temible para los ofendidos es que algunos de sus lectores, escuchas o televidentes sean más críticos con sus productos periodísticos ¿Qué tiene de malo? Hay que tener confianza en la gente, los ciudadanos de este país han dado muestras muy claras de que ningún poder, ni siquiera el que se sentía más absoluto y omnipotente les tuerce el entendimiento y saben elegir y juzgar. Tengan un poco más de confianza y respeto por la gente.
Si insisten tanto en cuanto a las presiones del presidente, no es por sus opiniones, es por sus consecuencias, porque están acostumbrados a ellas, convivieron y las conocen perfectamente. No se preocupen, no habrá medidas administrativas, no se volverá al uso de la publicidad oficial de manera oscura y parcial y los integrantes del gobierno seguirán concediendo entrevistas y opinando en los diversos medios. ¿Por qué puedo afirmarlo? No porque me lo haya informado nadie en particular, sino simplemente porque para hacer esas cosas, nadie las anuncia, se hacen calladamente como se hacían antes. La mejor garantía es que el presidente opina, se pone a la altura de todos los ciudadanos, se arriesga en primera persona a opinar y a ser juzgado, actúa como un ciudadano. Por otro lado, de sus palabras no se desprende en absoluto alguna inflexión hacia el uso del poder en sus relaciones con la prensa.
Por mi parte, me alegro profundamente que se de esta discusión. Es un debe enorme en nuestra sociedad y todos nos hacemos los distraídos, y si para ello el presidente debe salir al descubierto y ponerla en la agenda, será porque muchos actores, en especial del gobierno y de la izquierda no lo hacemos, jugueteamos y no nos atrevemos. Porque que las hay las hay.
Que en el Uruguay junto al poder económico y político tradic
ional se construyó y funciona un poder mediático asociado y funcional a ese poder, sólo los ilusos y los desprevenidos no lo conocen. O los interesados, que se proponen sumergirnos a todos en el mismo caldo espeso y grisáceo. Y en la izquierda habemos unos cuantos ilusos.
Y eso poder funciona, tiene objetivos claros, tiene un sistema de intercomunicación que además de utilizar códigos políticos y culturales, premios y miedos, también se articula específicamente. ¿O alguien lo duda? ¿Que debemos probarlo?. Pero si es muy simple: basta saber leer, escuchar y ver. Es grande como el Palacio Salvo.
No me importa especificar cuáles son esos medios, que por otro lado tienen matices. Ellos tienen todo el derecho del mundo a opinar lo que quieran, a informar como quieran a editorializar como se les ocurra, a levantar las polvaredas que consideren convenientes, pero todos los demás tenemos el derecho a opinar, incluido el Presidente, que no es otra cosa que un ciudadano más. Pero yo me pregunto, si tiene esa opinión
¿por qué debería dedicarla a toda la prensa y no especificar y aclarar a quién se refiere?, ¿no es más honesto y valiente?
Se escandalizan porque Vázquez opina pero no se les mueve un pelo cuando aparecen las nóminas de «favores» de algunos entes del Estado en anteriores gobiernos y se registran medios y periodistas que no sólo eran beneficiarios, sino mandantes de esos beneficios. Yo soy oficialista y lo asumo, pero algunos «independientes» sería bueno que asumieran su trayectoria. O nadie se asombra o se escandaliza cuando todos, absolutamente todos, sabemos que a nivel del periodismo deportivo hay muchos con doble sueldo… ¿O no?
¿Que nos hemos acostumbrado a convivir y a vivir con ese poder que a veces lo confundimos con profesionalidad e imparcialidad? Sí. ¿Y que ese poder tuvo cambios de acentos y sutiles adaptaciones al asumir el nuevo gobierno?. También, incluso hay que registrarlas, hay que valorarlas, pero no por ello hay que chuparse los codos.
La política de comunicación del gobierno y de la izquierda (que hay que diferenciarla, porque son cosas diferentes) es deficitaria y pobre; lo reconoce en sus declaraciones el propio Presidente de la República. Que de esos defectos y debilidades no hay que culpar a otros, también, pero eso no invalida en absoluto un dato político fundamental: todos los vaticinios sobre presiones, sobre medidas coercitivas a la libertad de prensa de parte del nuevo gobierno -que hicieron blancos y colorados- no se cumplieron en absoluto; lo que no quiere decir que, además, nos exijan el silencio y la complicidad con un sistema que sigue siendo una debilidad democrática de nuestra sociedad. Y para avanzar en esto habrá dolores y vientos huracanados. *
(*) Periodista
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