"Torturaban por la guita"
El periodista de LA REPUBLICA Roger Rodríguez afirmó en una entrevista realizada ayer en el programa Primera Voz, de 1410 AM LIBRE, que «los torturadores no torturaban sólo por la organización o la bandera, lo hacían por la guita» que podrían sacar en su provecho a través de secuestros pagos.
Rodríguez fue entrevistado por su colega Sonia Breccia y en la oportunidad relató detalles sobre la investigación de LA REPUBLICA que hoy será incorporada a la causa del «segundo vuelo».
Rodríguez sostuvo que «después de 8 horas de café y dos vasos chivas» pudo lograr que su informante «un represor argentino que actuó en Automotores Orletti» le brindara importantes datos. Información con la que pudo encontrar el paradero de Simón Riquelo o revelar que hubo un segundo vuelo de la muerte proveniente desde Argentina con detenidos uruguayos.
Las últimas investigaciones de Rodríguez sostienen que «la patota de la OCOA», cuyo jefe era José Nino Gavazzo, «torturaba por la guita» y citó como ejemplo «cuando cayeron Gatti y Duarte lo que se hizo fue pedir 2 millones de dólares por ellos».
El periodista de LA REPUBLICA narró que su informante le confesó que «el botín de guerra se iba a repartir en tercios: un 33.33% para la Policía Federal, un 33.33% para la banda del Gordo y el otro 33.33% para la patota de Gavazzo».
Además, Rodríguez señaló que «hay testigos que vieron cómo (los militares) sacaron una caja de madera con dinero y cómo fueron con pico y pala, rompieron una pared para sacar de 4 a 6 millones de dólares» que nunca fue repartido con los represores argentinos y se trajo para el Uruguay.
Rodríguez sostuvo que al tener un móvil económico, los crímenes de Orletti, a su juicio, quedan excluidos de la Ley de Caducidad.
En ese sentido, Rodríguez llamó a investigar «de dónde sacó Ricardo Arab su flota de camiones, de dónde sacó Gilberto Vázquez la chacra del Sauce». Además se preguntó si es posible que José Gavazzo tenga acciones en la empresa Riogas y si efectivamente o no hubo enriquecimiento ilícito en todos los integrantes de «la patota de la OCOA».
Al concluir su entrevista, dijo: «No hay una democracia mientras sigan existiendo todas estas cosas» y dijo en este sentido que, a su juicio, Uruguay ha vivido «20 años de transición» en temas de DDHH. *
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