Kirchner pidió "buenos oficios" a Iglesia
El vocero del Episcopado argentino, presbítero Jorge Oesterheld contó que el presidente Néstor Kirchner pidió a la Iglesia que acuerde con los obispos uruguayos encontrar las maneras de mejorar las relaciones entre Buenos Aires y Montevideo desmejoradas a raíz del diferendo por las pasteras que se instalan en Fray Bentos.
En ese sentido, el religioso aclaró que no se trata de «una mediación» sino de «iniciativas para tender puentes y crear un clima de diálogo» en todos los niveles por estar involucrados en el conflicto «dos pueblos hermanos». Una especie de «buenos oficios».
Pese a que Oesterheld no lo dijo explícitamente, va de suyo que la meta más urgente de los obispos argentinos y uruguayos es que los gobiernos retomen el diálogo, interrumpido desde que la Argentina recurrió al Tribunal de La Haya.
El presidente del Episcopado uruguayo, monseñor Pablo Galimberti, dijo esta semana durante una entrevista con Clarín que lo más conveniente es que se retomen las conversaciones bilaterales.
En la Casa Rosada aunque no se dijo nada oficialmente, se asintió que desde allí, ya hace un tiempo, se le pidió a la Iglesia esa gestión. La solicitud se produjo después de que Kirchner dijo públicamente que le gustaría que «la Iglesia ayudara» a un entendimiento. Pero hasta ahora había permanecido en reserva. La revelación se interpretó como un deseo de mostrar el espíritu de colaboración de la Iglesia en el contexto de sus añejos diferendos con el Presidente.
Oesterheld no precisó si la Iglesia se está reuniendo con autoridades de los dos países. Pero inscribió en las acciones, las celebraciones y encuentros que las comunidades de ambos países vienen teniendo, sobre todo de las diócesis con jurisdicción en la zona del conflicto. Y la jornada de oración que obispos argentinos y uruguayos realizaron «codo a codo» el domingo pasado. Clarín informó ayer que proyectan otra «importante iniciativa» para la semana que viene..
Galimberti y el obispo de Gualeguaychú, Jorge Lozano, ofrecieron el jueves una conferencia de prensa , durante la que volvieron a expresar su deseo de que se restablezca el diálogo entre ambos países. En marzo, los dos Episcopados, junto con personalidades de la cultura, les pidieron a Kirchner y a su par uruguayo, Tabaré Vázquez, «un gesto de grandeza» que permitiera abrir conversaciones. Poco después, los mandatarios anunciaron en Chile un cronograma de reuniones que no pudieron concretarse.
Hay dos cosas dignas de ser subrayadas, Por un lado, los obispos consideraron que el acto que Kirchner encabezó en Gualeguaychú, acompañado por la mayoría de los gobernadores, no fue un paso que favoreciera la distensión.
Por el otro sólo tres de cada 10 argentinos piensan que el gobierno de Kirchner está manejando en forma adecuada el conflicto desatado con Uruguay. Un porcentaje menor, concretamente un 27%, cree que está manejándose mal y un 26%, no califica como buena ni como mala la política aplicada, sino como regular.
Según un estudio de Graciela Römer & Asociados, «existe una extendida perplejidad en la opinión pública frente a las consecuencias no deseadas que el conflicto estaría acarreando, al percibirse un quiebre en una relación entre países que históricamente no reconocían fronteras», concluye. *
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