Gobierno de Kirchner recibió con beneplácito noticia sobre detención de ex represores

Argentina quiere volver a negociar

A pesar de que la semana que pasó incrementó las diferencias entre los gobiernos de Uruguay y Argentina en torno al conflicto por la instalación de las plantas de celulosa en Fray Bentos, en las últimas horas se produjeron un par de hechos que podrían dar una nueva vuelta de tuerca a las relaciones diplomáticas entre ambos países.

Por un lado, en la noche del viernes pasado la Justicia uruguaya accedió a que efectivos de Interpol Uruguay capturaran a quienes presuntamente participaron en el secuestro y asesinato de la nuera del poeta argentino Juan Gelman.

Este hecho provocó que en la jornada de ayer, altas fuentes de la Cancillería argentina dijeran a LA REPUBLICA que «fue muy bien recibida en el seno del gobierno argentino la actitud de la Justicia y el gobierno uruguayo».

Por el otro lado, el ministro del Interior argentino, Aníbal Fernández, salió a decir ayer que aunque «las soluciones políticas o diplomáticas hasta este momento se frustraron, no significa que las puertas no estén abiertas eventualmente para encontrar una solución racional y equitativa que garantice un estudio adecuado» de impacto ambiental. Además, el gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti, expresó ayer su deseo de que Argentina y Uruguay «finalmente encuentren una vía diplomática» para resolver el conflicto que enfrenta a los dos gobiernos.

Busti sostuvo que a pesar de la decisión argentina de denunciar a Uruguay ante el tribunal de La Haya, aún hay espacio para un «arreglo extrajudicial», al compararlo con lo que ocurre en un juicio civil.

La sumatoria de estos hechos podría conducir a que los gobierno uruguayo y argentino retomen el diálogo diplomático que desde hace unas semanas, sobre todo la última, está en su punto más frío.

 

Una semana complicada

En la semana que pasó, el presidente Kirchner decidió presentar la demanda contra la instalación de las papeleras ante la Corte Internacional de La Haya, se negó a que los presidentes Lula da Silva y Hugo Chávez mediaran en el conflicto con Uruguay y por si fuera poco cerró la semana con un acto masivo en el bastión de los piqueteros, Gualeguaychú.

Por su parte, el presidente Tabaré Vázquez aprovechó su viaje a Washington para trasladar el conflicto a la Casa Blanca, al Banco Mundial, a la OEA y para demostrar públicamente su descontento con la razón de ser del Mercosur.

Este es el panorama que dejó la semana pasada, en donde la estratégia utilizada por el presidente Vázquez parece haber tenido un mayor efecto dado que abroqueló nuevamente al frente interno pues todos los sectores políticos brindaron apoyo a todas las gestiones que realizó el mandatario en la última semana, y en esto incluye sus críticas hacia el Mercosur y su negociación comercial con los Estados Unidos.

Por su parte, el presidente Néstor Kirchner causó reacciones poco favorables en su país. «Desanimó» a los piqueteros de Entre Ríos quienes esperaban un discurso «más fuerte» y que en él Kirchner manejara la frase mágica: «No a las papeleras». Por si fuera poco, los fieles a Busti y radicales peronistas que concurrieron al acto se encargaron de darle un corte netamente político a una jornada que en principio, y según los orgnizadores de la movida, estaba prevista para ser en defensa del medio ambiente y nada más.

La jornada de protesta en Gualeguaychú se ganó el rechazo de varios asambleístas de la primera hora e incluso provocó la crítica en algún editorial de los principales diarios argentinos.

En este sentido, el columnista del diario La Nación, Joaquín Morales Solá, escribió: «Un presidente envuelto en las banderas medioambientales es una de las mejores cosas que le pueden pasar a la Argentina indolente con la calidad de vida. Pero las cosas cambian de color cuando ese mismo presidente adopta tal política sólo para enfrentarse con Uruguay, el país más cercano geográfica y emocionalmente a la Argentina. En definitiva, lo peor del acto de ayer (viernes) en Gualeguaychú fue el acto en sí mismo».

En otra parte de su columna señaló: «La política interna se coló ayer en Gualeguaychú cuando el acto se pareció a un precalentamiento para la bíblica concentración que Kirchner prepara para el 25 de mayo. Podría ser el prematuro lanzamiento de su candidatura a la reelección. Otra vez en campaña, que, en rigor, no cesó nunca. Hasta podrían explicarse la reelección y la campaña. Otras cosas no tienen explicación ni justificación: ¿por qué utilizó el conflicto con Uruguay para semejante objetivo de política interna y de proyecto personal de poder?», se preguntó el editorialista del diario La Nación. Por su parte, el gobierno uruguayo planea presentar una demanda contra Argentina también en La Haya, instancia jurídica de las Naciones Unidas. Mientras esto ocurre del otro lado del charco, acá, en Montevideo, el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, José Mujica, dejó entrever que la situación ha llegado a tal extremo que es mejor no opinar. Tras la presentación de la demanda argentina en la Corte Internacional de La Haya, Mujica dijo: «Ahora el lío es jurídico. ¡Socorro! porque es un tema de abogados y es mejor no opinar», dijo el viernes pasado en el acto en honor a la memoria del extinto líder del MLN, Raúl Sendic. *

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