Se reúnen hoy en Asunción los presidentes de Bolivia, Paraguay, Uruguay y Venezuela

Cumbre con clima de desconfianza hacia los dos grandes del continente

El presidente paraguayo Nicanor Duarte recibirá hoy a sus pares Evo Morales (Bolivia), Tabaré Vázquez (Uruguay) y Hugo Chávez (Venezuela), el «padrino» de un proyecto gasífero para abastecer a Uruguay y Paraguay. El encuentro es considerado en los corrillos oficiales como la exteriorización de un malestar de los países menores hacia sus dos influyentes vecinos.

El presidente Nicanor Duarte dijo a la agencia AFP que el encuentro revivirá el Urupabol de los años 70, el sueño de integración de los países menores para defender sus intereses ante el monopolio político y económico de los dos grandes.

Un comentario editorial del influyente diario ABC, el de mayor tirada del país, señaló que «una justa integración energética del Mercosur puede surgir de esta cumbre» del miércoles, tras 15 años de «rotundo fracaso» del bloque. «Los países fuertes, Brasil y Argentina han despojado a los más débiles», enfatizó.

Aunque el conflicto argentino-uruguayo por la instalación de dos industrias papeleras en Uruguay no está en la agenda oficial de la reunión, la sombra del litigio sobrevuela.

La canciller paraguaya Leila Rachid reiteró que Paraguay no tiene ni tendrá una postura en torno a la discusión que enfrenta a los dos socios del Mercosur. «Es un asunto bilateral»,dijo.»Paraguay participará cuando se convoque la reunión del Consejo del Mercado Común (CMC) a nivel de cancilleres, para manifestar una postura sobre la obstaculización del tránsito libre y el acceso a mercados internacionales», precisó.

Uno de los objetivos de la reunión del miércoles será reactivar la hidrovía de los ríos Paraguay y Paraná y exigir a los países en tránsito (Argentina y Brasil) un compromiso claro para no torpedear el tránsito libre de los países internos, tal como establece la Ronda Uruguay de la OMC.

En esta suerte de «rebeldía» de los países chicos se busca conseguir además más libertad de negociación con otros bloques y un tratamiento más serio del tema de las asimetrías con los más grandes del Mercosur.

Tanto Uruguay como Paraguay y aún Bolivia tienen presente por otro lado la sombra de la devaluación del real, temor fundado en el excesivo proceso deflacionario que podría perjudicar a las exportaciones brasileñas y forzar a otra devaluación unilateral.

La devaluación de 1999 hizo perder a Uruguay el 60% de sus exportaciones a Brasil, y Paraguay se vio inundado por productos brasileños de bajo precio, lo que marcó una depresión importante en su economía dependiente también en 60% de los brasileños. *

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