Tiene la palabra
Bombero busca reivindicación
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Quiero agradecerle la deferencia que Ud. ha tenido con mi persona al publicar muchas de mis cartas que abordaban temas muy variados, pero hoy quizás sea un día muy amargo por la temática que debo -con mucho pesar- desarrollar en estas breves líneas.
Bomberos: 8 de marzo de 1985
Es de conocimiento público el reciente despliegue de nuevos móviles y efectivos bien pertrechados en el Cuartel Centenario de Bomberos. Luego de años de espera desde el 8 de marzo de 1985 el actual gobierno empieza a ocuparse de los policías del fuego.
Lamentablemente se hace justicia a medias; después de la Proclama de Latorre siempre alimenté la esperanza de que algún día, antes de cerrar mis ojos para siempre, volvería a subirme a algún auto-bomba-tanque moderno con el ánimo de servir nuevamente a mis conciudadanos como oficial de Bomberos, con el mismo vigor de los viejos tiempos porque me he mantenido en óptima forma física y mental.
Lamentablemente la insensibilidad de las actuales autoridades del Ministerio del Interior me ha amputado la esperanza de volver a mi gran vocación.
Cuesta creer que ayer cuando eran oposición me felicitaban y me palmeaban la espalda animándome para continuar la lucha por las reivindicaciones de los Bomberos, hoy que son gobierno elaboran la siguiente resolución negándome la recomposición de mi carrera funcional, castigando mis desvelos y sacrificios por una causa justa.
Esto ha sellado mi destino en relación con una profesión que demandó los mejores años de mi vida. Cuando tomé la torre del Cuartel Centenario entendía que era el único camino en ese momento para cambiar una institución que padecía de gravísimas carencias en perjuicio de los ciudadanos y de los propios bomberos.
Saluda a Ud. cordialmente
PROFESOR DIEGO LEITES DE MORAES ANSELMI
Destrato a pasajera
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Soy una trabajadora que además hago un esfuerzo por estudiar, por eso tengo el «beneficio» de tener boletera de estudiante. El día 30 de marzo me quedaba un solo boleto, por lo cual fui al local de 18 y Acevedo Díaz a eso de las 11.30 horas a comprar 25 boletos pues el vencimiento es el día 15/04. La persona que me atendió en ventanilla no chequeó que me quedaba un boleto de la serie anterior, por lo que no me puso la serie en el nuevo papelito que se ve detrás de la boletera, yo que siempre ando a las corridas por mis horarios de trabajo y estudio, tampoco chequeé ese detalle. A las 19 horas que salí de trabajar tomé el ómnibus para pasar por casa, el 495, de Coetc, a Buceo. Llegando a Ramón Anador y Larrañaga se sube un inspector (el Sr. Sanguinetti, según se presentó después), y me pide boleto. Le doy mi boletera. al mirar me dice que ese boleto no es de ahí. le explico que era el último que me quedaba (de la serie anterior) cuando el guarda me lo cortó, y que después saqué el otro rollito de boletos y lo puse dentro de la boletera con el fin de dejarla preparada para volver a salir al liceo. Le expliqué que había comprado hacía un rato los boletos nuevos y que ese era el último de los anteriores que incluso vencían el 15/04. Me arranca otro boleto, y le digo que no es así, que el error no fue mío, por lo cual se molesta y me quiere sacar la boletera. Se la saco de sus manos, pues compré estos últimos a fin de mes con la poca plata que me quedaba para llegar hasta cobrar mi sueldo, y poder así ir a trabajar y a estudiar. El comienza a decirme que con la pinta que yo tenía (pues estaba de traje porque en mi trabajo me piden presencia) no podía hacer eso. Ahora pregunto, ¿eso qué? El error no fue mío sino que fue un olvido involuntario de la señora que me vendió los nuevos boletos. El inspector me destrató delante de todo el ómnibus lleno hablándome de muy mala manera y además no creyó lo que le decía. Me seguía diciendo lo mismo, «con esa pinta no podés hacer eso…» yo le quería explicar le estaba diciendo la verdad, pero me hizo sentir como una delincuente. Es obvio que yo no estafaría por un boleto de 7 pesos teniendo 25 más. Además si levantaba el papel nuevo pegado en la boletera vería que lo que yo le estaba diciendo era verdad. No me expondría en medio de un ómnibus lleno si realmente estuviera estafándolos. la verdad es que a los transportistas les falta bastante educación. Fui hacia el guarda y le dije: «Vos me cortaste el boleto, era el último, tú viste». El pobre guarda, al que según el inspector lo iban a suspender tres días, me dijo que sí. Es decir que la equivocación o el olvido fue de la persona que me lo vendió. Si yo me estuviera «haciendo la viva», al subir el inspector cortaba yo un nuevo boleto y ya estaba. Yo decía la verdad, pero él en cambio me trató de estafadora y re-mal. Si no saben hacer bien su trabajo, al menos el inspector podría creer en mi palabra, además el papel con la nueva seria tenía fecha de ese día, y el boleto era el último.
Estas cosas indignan, ya que somos nosotros, los pasajeros, los que pagamos el pato por errores de los demás. Somos usuarios, y por lo tanto clientes del transporte. No deben olvidar que en última instancia somos nosotros los que les pagamos el sueldo. Y más de una vez he visto cómo maltratan a los pasajeros.
No sé si se podrá hacer algo al respecto, pero quiero dejarle claro al Sr. Sanguinetti que no puede insultar gratuitamente a una pasajera, una simple trabajadora volviendo a su casa, que difícilmente quiera estafar 7 pesos a tan prestigioso medio de transporte. Y decirle que en todo caso el que me estafó fue usted, ya que me cobró dos veces el boleto. Pensé que gente cooperativista sabría tratar mejor a las personas que viajamos en sus unidades. No me molesta que me haya cortado otro boleto, Sr. Sanguinetti, me molesta su actitud de desconfianza sin antes averiguar si le estaba diciendo la verdad. Espero se haya guardado el boleto que me sacó y chequee la serie y se dé cuenta que aún no estaba vencida y que me pertenecía. Y también espero que todos los implicados en esto presten más atención, porque hoy me pasó a mí y no me gustaría que le pasara a un chico que recién comienza a estudiar y no sabe defenderse.
USUARIA INDIGNADA
El Turf de duelo: murió Emilio Claro
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Cosa curiosa, si se quiere. El sábado Maroñas homenajeó a un turfman inolvidable Dr. Alberto Demby, dueño del prestigioso stud «Britannia». Y a las pocas horas, se tuvo la noticia de un jockey del ayer, precisamente quien fuera durante muchos años, monta oficial del stud de chaquetilla roja y blanca a cuadros, mangas y gorra azules, que cuidaba Don Antonio Milia.
Murió Emilio «El Negro» Claro, jinete de larga y eficiente trayectoria, hace años retirado de las lides hípicas, ganador entre otras muchas carreras importantes, de un Gran Premio Municipal con la yegua argentina Nogoya en 1949, batiendo entre otros al crac Montrachet.
Con defensores del stud «Britannia» Emilio Claro ganó muchas carreras, «arañando» el Gran Premio Jockey Club de 1953, cuando piloteando a «Paco» cayera en inolvidable final ante Euforion, excelente pingo del stud «Etcheverry J.L.N.».
Con Tunanta, Rococó, Platinum, y otros defensores de la enseña tricolor de Don Alberto Demby, Emilio Claro se «aburrió» de ganar carreras, en época donde «tallaban» excelentes jockeys como Isaúl Rey, Mario Ligugnana, Manuel De Santis, Gualber
to Pérez y otros grandes.
Como persona fue un tipo fenomenal, muy querido dentro y fuera del ámbito del turf. Incluso sobrevivió a graves rodadas que no pocas veces le costaron meses de inactividad. Ya retirado, trabajó con Carlos Ganduglia en sus oficinas comerciales hasta que se retiró a una vida tranquila en Lagomar, donde con 80 carnavales a cuestas, lo sorprendió la muerte.
Los viejos aficionados recuerdan aquellos tiempos lindos que vieron a «El Negro», alternando en carreras comunes y clásicas ante los mejores ases de la fusta de uno y otro lado del Plata. Y lo que también es muy importante, actuando para una de las caballerizas más respetadas en la historia de nuestro turf.
Paz en su tumba!
EMILIO MASTANDREA – C.I. 785.678-6
Reflexiones sobre pasteras
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Deseo hacer unas reflexiones respecto al tema celulosa.
Me pregunto: Buenos Aires, con su alta población, que por sus cloacas tira al mar todos los deshechos de baños, cocinas, industria, etc. aguas servidas, amoniacales, con sus bacterias, coliformes, etc. etc., excrementos, grasas, etc. ¿cuánto es para esa población más la que proviene de más arriba? Se dice que el cloro purifica el agua. ¿Cloro precisamente?
El agua que vertirán estas industrias es insignificante en cantidad con las aguas cloacales.
Se habla de «Calidad de Vida», ¿qué se dice de hombres y niños comiendo al pie de tachos de basura? La única forma de cortar la miseria y el hambre es con fuentes de trabajo. 800 empleos entre directos e indirectos darán estas plantas y a la vez bajar la delincuencia sobre todo de aquel primario que roba por hambre y falta de trabajo.
El chantaje que estamos sufriendo no tiene precedentes. ¿Qué cambia parar la obra para el estudio ambiental?
JCMB – C.I. 1.075.272
Julio Castro merece algo más que un callejón
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Días atrás durante la inauguración de la sede de APU (Asociación de la Prensa del Uruguay) en un lujoso edificio de San José y Ejido, el Presidente de la entidad Sr. Manuel Méndez, propuso ante un conjunto de ilustres invitados, encabezados por el propio Presidente de la República Dr. Tabaré Vázquez, designar por parte de la Intendencia Municipal de Montevideo con el nombre de Julio Castro, el callejón que separa a dicho edificio del viejo Mercado de la Abundancia.
Es probable que Manuel Méndez, haya conocido a Julio Castro en su etapa periodística desconociendo, por razones de edad, una actividad anterior en el magisterio que nos hace pensar que el Maestro desaparecido durante la dictadura, si merece una recordación ésta debe hacerse por medio de algo mucho más importante que un simple callejón.. Ese es el pensamiento, por lo menos, de muchos de sus ex alumnos durante la década del ’40 en la vieja Escuela N¨93 de 2º Grado de Arenal Grande y San Fructuoso (hoy Carlos Reyles), cuyas ruinas aún hoy día se ven a los ojos de los miles de transeúntes que van y vienen por la conocida y populosa zona comercial del llamado barrio de los judíos.
Julio Castro fue director de la Escuela, donde otros recordados educadores como Quintana, Escayola, Felitto, García, Moré, Mastali, Gallero, Vedia y la inolvidable Rosita, maestra de primer grado, madre del recordado «Bebe» Bergara, legendario defensor del Club Goes y gran amigo de Zelmar Michelini, entre otros.
Dos conocidos periodistas, Julio Toyos y Milton Cubón, ex alumnos de la popular Escuela que dirigía Julio Castro, en muchas oportunidades han recordado aquel centro de enseñanza en cuyo gran patio abierto, mientras los niños disfrutaban el recreo, los educadores jugaban a la pelota de mano contra una alta pared, en pujas reñidas seguidas por gran parte del alumnado. Dogomar Martínez, además de algunos muchachos de la colectividad, ya de grandes convertidos en importantes comerciantes, caso de Salomón Friesel (Optica Azul) y Ernesto Bejar (San Francisco), también crecieron y se educaron en sus aulas, de aquel viejo y típico edificio, con el tiempo abandonado y hasta convertido en un cantegril que aún se mantiene en pie sin que nadie sepa cuál será su destino!
Hombre de perfil bajo, con un aire de bohemio y atendiendo cuanto reclamo de padres se presentara, con un socialismo innato que lo hacía un tipo solidario y de una bondad infinita, Julio Castro, condujo aquella Escuela de muchos alumnos y escasos recursos, a cuya entrada un italiano viejo de pelo blanco, ofrecía desde dos enormes canastas el refuerzo de mortadela (para los pobres) a dos guitas, mientras que por cinco, se podía obtener el de salame, obviamente destinado a los hijos de padres más pudientes.
Pero volvamos a APU y a la proposición de Manuel Méndez.
Es evidente que al pedir un callejón para recordar a Julio Castro, en su madurez consagrado de lleno al periodismo en Marcha y otros medios de izquierda, el mencionado periodista se quedó corto porque el inolvidable maestro desaparecido en 1977 cuando fue secuestrado por las bestias del Proceso en Rivera y Soca, siguiendo desaparecido hasta el día de hoy, merece mucho más.
Por hacer una sugerencia, la designación del tramo de la calle Arenal Grande que va desde Garibaldi a Domingo Aramburú con su nombre, justamente la zona donde se levantaba la vieja Escuela que lo tuvo como director. Ello hará que muy viejos alumnos que hoy pintan canas, sean criollos o judas, le puedan explicar a sus hijos y nietos, toda la dimensión que alcanzó en vida y aún después de su horrenda desaparición, don Julio Castro.
¡Salve Maestro!
ERNESTO RADIO
Sobre embarazo y aborto
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Analizando los argumentos en pro y contra el aborto –yo diría, de la no concepción de una vida humana–, encontré muchos que son realmente ridículos de sostener. Aclaro de entrada que estoy a favor de la despenalización del aborto y como me encanta tener razón, estuve pensando que también hay que combatir los argumentos ridículos, por eso quiero expresar mis ridículos argumentos a favor de evitar un embarazo no deseado.
Si hubiésemos inventado un ecógrafo que nos mostrara en una pantalla el camino que recorre un espermatozoide y suponiendo que trepa –pues debo creer que el huevo se encuentra más arriba que el útero–, sería muy fácil no dejarlo llegar. Al ver en la pantalla que el susodicho está a escasos milímetros de concretar la hazaña, la depositaria de tan valiosa especie, debería dar un pequeño salto, por ejemplo, desde la mesa del living al suelo, para que el tipo cayera aunque sea unos milímetros, y así cada vez que se acercara al objetivo.
Como método anticonceptivo, no es muy recomendable, salvo para gimnastas o atletas y máximo sabiendo que hay algunos que insisten durante 72 horas.
Se los imagina saltando durante 3 días en el living cada 2 o 3 horas, de la mesa al piso, muy ridículo ¿no?
¿Sería aceptado por Cotugno?
«Parirás con dolor», anatema bíblico; el machito que lo escribió –está fuera de discusión que fue un hombre ¿no?–, no conocía la anestesia.
Creo que nadie sostiene que por usar una peridural se vaya al infierno o pueda ser excomulgado. Pues bien, si aceptamos la anestesia porqué no aceptamos la pastilla o el condón, (este último actúa antes que el espermatozoide llegue a algún lugar).
Es como la masturbación, ¡pero ésta también está prohibida! ¿Se va al infierno por mastur
barse?
El espermatozoide es portador del alma. En una época, ridículamente la Iglesia lo afirmó. A pesar de todo siempre hay un intrépido que llega y comienza la multiplicación de las células. Hay personas que a esto le llaman vida humana; vida sí, …. humana, sólo se le ocurre a un humano nacido y con pretensiones de omnipotencia.
Omnipotencia, ridícula soberbia, como la de un Papa que se siente representante de Dios y no de cualquiera, ¡sino del único!
Esto es ejercido siempre por hombres, rara vez una mujer de las que sobresalen, de las que se liberan , de las que no quieren más que sean los hombres los que decidan qué deben hacer con sus aparatos reproductivos. En este momento recuerdo a las Curie, Luxemburgo, Ibarbourou, Mistral, Bachelete, Xavier, Dumnova y tantas, tantas otras.
Contra la interrupción del embarazo se alistan la mujer de Bush, la de Lacalle, la de Pinochet, la de… etc. Por un lado hay inteligencia, por otro resignación.
No olvidemos que cada vez que se multiplican células hay vida, pero esta puede ser vegetal o animal, para que se convierta en un ser humano no hace falta mucho más que la simple multiplicación. Entre los seres humanos este acontecimiento no debe de suceder como en los tiempos bíblicos, no debe ser producto de la fatalidad ni de ningún diseño inteligente del más allá, sino de un acuerdo entre dos seres racionales que se aman.
En la decisión de concebir vida humana, debe regir la libertad de ambos, no debe haber ni leyes ni reyes, ni hombres ni dioses que dicten normas. Es hora que la mujer comience a hacer suyo a apropiarse de algo que siempre le perteneció, su aparato reproductor.
GASTON – C.I. 973.097-7
Cambiar filosofía de FFAA
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* El tema de los derechos humanos no se refiere sólo a los asesinatos o desapariciones violentas del terrorismo de estado.
Hay otras violaciones a los DDHH como las prohibiciones caprichosas, las censuras arbitrarias, las destituciones, etc.
Hay responsabilidades que no están comprendidas en la Ley de Caducidad. Hay delitos de vilipendio de cadáveres, hay delitos de supresión y suposición de estado civil, de usurpación de funciones, de apropiación indebida, de privación de libertad, de falsificación ideológica.
Pero lo más grave es la permanencia de unas FFAA con una formación que les permitió hacer lo que hicieron. No es suficiente con la promesa de su compromiso con la democracia.
Porque los hechos que se investigan sirven para aclarar lo que ya ocurrió, pero ello denota toda una filosofía, un estilo, una ética que están incorporadas en la doctrina de la seguridad nacional que determina el accionar de las FFAA.
En el futuro, esas mismas FFAA seguirán detentando las armas que la sociedad puso en sus manos y seguirán formando oficiales con las mismas pautas y principios que guiaron a los responsables de las atrocidades.
El Ejército del futuro sabe que sus predecesores fueron capaces de hacer lo que hicieron y que el poder político lo admitió; constató todo lo que hicieron, recibió de sus responsables la confesión de haberlo hecho y no pasó nada. Entonces cabe preguntarse. ¿Y después qué vamos a hacer? ¿Vamos a seguir formando militares con esa misma filosofía?
¿Existen garantías para los DDHH de que con estas FFAA no vuelvan a cometerse las mismas violaciones con los mismos procedimientos y las mismas atrocidades?
Y esto no es una afirmación fatalista ni una desconfianza caprichosa. El propio comandante en jefe (que cesó el 1 de febrero) llegó a decir que no descarta que en el futuro puedan ocurrir hechos similares.
Terminado el proceso de investigación y determinada la responsabilidad política de los gobiernos que sucedieron a la dictadura por la forma omisa en que aplicaron el artículo 4º de la Ley de Caducidad, cabe preguntarse si en las fuerzas políticas democráticas existe o no la voluntad para transformar la mentalidad, la ética, la filosofía de las FFAA, o sencillamente, en una postura transformadora y revolucionaria, tomar la decisión política de terminar con las FFAA como se hizo en Costa Rica, manteniendo únicamente una fuerza naval con equipamiento moderno para la defensa de nuestro mar territorial, nuestra plataforma continental y nuestra riqueza ictícola.
Y toda la infraestructura material y recursos humanos podrían destinarse a tareas del Estado para transformar la calidad de vida de los uruguayos. ¿Quién le pone el cascabel al gato? Sólo la ciudadanía, que algún día tendrá que ser convocada para ello. Y su pronunciamiento será inapelable.
DR. ARTEMIO CARABALLO – C.I. 3.532.999-4
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