DESDE EL SENADO: Quedó integrada la Comisión Permanente para el próximo receso parlamentario

Senado negó ascenso al hijo del fallecido ex comandante Vadora

A las 16:08 horas, el presidente Rodolfo Nin Novoa abre la sesión dando entrada a nuevos asuntos a tratar. Destaca una moción para exonerar de multas a quienes no votaron en las recientes elecciones del BPS, lo que pasa a la comisión respectiva.

Cinco licencias se suman a las pedidas en la víspera: Long, Cid, Antía, Baraibar y Ríos. Para este último debe prestar juramento uno de sus suplentes, Luis Oliver. Así se hace. Y aunque el tema medular previsto eran los ascensos militares, otro gallo cantará en la primera hora de sesión.

 

De celulosa a jineteadas

16:15. El nacionalista Gustavo Lapaz acaparará la «hora previa» en un tan encendido como vacuo discurso sobre las plantas de celulosa junto al río Uruguay. «Estamos en un conflicto político-productivo-ambiental», define, «en una meseta cuyo horizonte se pierde». «Los dueños alimenticios de la fogata inicial», se suman a la «mancomunión de la sangre»; pide «fórmulas balsámicas», que eviten «este recalentamiento», que alcanza ya a «días de ira». Pide finalmente que sus palabras pasen a la Presidencia de la República. «¿Y a la Cancillería no?», se oye una voz en tono irónico, pero el discurso debe haber sido bueno, porque los legisladores votan todos enviarlo a Tabaré Vázquez.

Abriendo el orden del día Nin Novoa recuerda que el primer asunto, la elección de miembros de la Comisión Permanente del Poder Legislativo, se hará mediante el sistema de cédulas con la firma de cada legislador.

Mientras las cédulas se reparten, Gustavo Lapaz pide cambiar el orden del día y el último asunto pase al primer lugar. Los demás senadores lo aprueban mientras llenan las cédulas.

Vuelto al uso de la palabra Lapaz se aboca a la defensa del proyecto de ley, «por el que se declaran las destrezas criollas como deporte nacional».

Durante veinte minutos, el senador, que comienza explicando un glosario que abarca de deporte a criollo, jinete, en pelo, grupa, recado, casi medio diccionario de campo, ante el asombro de algunos y la indiferencia de otros. «Las domas no son jineteadas», conlleva una explicación; «el tractoreo, no es Fórmula 1″, conlleva otra; y así, al detalle pasan: la yerra, sortija, ensillado. El murmullo de quienes no atienden la parafernalia verbal es de un volumen que el presidente Nin debe pedir por dos veces, silencio.

Al colorado Abdala (suplente de Sanguinetti), es posible leerle en los labios un mensaje a Heber (sentado junto a Lapaz): «Â¡No puede!». Heber se encoge de hombros como diciendo: ¿qué querés que haga?

16:31. Lapaz culmina y el Senado por unanimidad aprueba el artículo único de la futura Ley: «Decláranse las destrezas criollas deporte nacional». 16:33. Comienza el tratamiento de las venias de ascenso a militares. El informante es José Korzeniak, quien, cargado con varios quilos de legajos, se excusa de no encontrar el referido al ascenso a coronel del Ejército a un teniente coronel, en tanto el orden del día no explicita a cuál se refiere. «Tengo varios», argumenta.

Nin le retruca que falta orden y le indica que es la carpeta 391.

Korzeniak recuerda entonces que se trata del ascenso del «teniente coronel Vadora».

Explica entonces que han votado en comisión contra el ascenso los senadores Breccia, Fernández Huidobro y él mismo; y a favor, los blancos Moreira y Penadés. Este último pide la palabra para recordar que en la Comisión de Defensa Nacional se había acordado que la sesión sería secreta. Carlos Baraibar hace la moción y los señores senadores, por unanimidad, hacen retirar a la prensa. En la barra de público no había nadie.

 

¿Herencia o delito?

Durante casi tres horas los senadores mantendrán las puertas cerradas a cal y canto, debatiendo el futuro del hijo del fallecido teniente general Julio César Vadora, figura descollante de la dictadura militar. Aunque posteriormente la oficina de prensa revelará escuetamente que el ascenso fue denegado, todo indica que las diferencias sustanciales en sala estuvieron entre los legisladores del gobierno y los nacionalistas. El argumento medular de los primeros, es que el teniente coronel Vadora fue sometido incluso a un tribunal de honor, debido a irregularidades en el manejo de fondos del peculio militar. En filas blancas el argumento central habría sido que se castigaba al hijo, por la dictatorial conducta de su padre.

19:30. Levantada la sesión secreta y bajo la presidencia del colorado Isaac Alfie, se anuncia que finalmente (y tras cinco sesiones) se ha logrado conformar la comisión permanente que actuará en el próximo receso parlamentario. Serán sus titulares Eduardo Ríos, Carlos Baraibar, Carlos Moreira y Francisco Gallinal. Suplentes: José Korzeniak, Leonardo Nicolini, Julio Lara y Alberto Heber.

Aprobado el asunto se tratan dos ascensos al generalato.

José Korzeniak es el informante. Breve y pasando por alto los legajos, recuerda que ambos militares «carecen de conductas inmorales o vinculadas a la tortura», sin evitar por supuesto, dejar su impronta de conocimiento personal anecdótica de los uniformados en cuestión.

Gustavo Penadés pide la palabra. «Los blancos, sin compartir, vamos a votar afirmativamente», dice. Los colorados, salvo Alfie, no están en sala.

Por unanimidad se asciende a generales a los coroneles Sergio D´Oliveira, del arma de infantería, y Pedro Aguerre, de caballería.

Alfie en su debut para levantar la sesión, se olvida del timbre final, que hace sonar cuando ya todos salían. *

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