Kirchner quería reunirse con Tabaré "mañana (hoy) mismo"

El gobierno argentino creía ayer por la mañana que el encuentro entre Tabaré Vázquez y Néstor Kirchner podría realizarse el lunes o el martes próximo. Pasadas las horas, hubo mayor precisión, a partir del anuncio del secretario de la Presidencia uruguaya Gonzalo Fernández (ver nota aparte) y la reunión se hará el miércoles en Anchorena.

«Si por nosotros fuera, se hubiera hecho mañana (por hoy) pero aquí es feriado (se rememora el golpe de Estado de 1976) y luego viene el fin de semana», dijo a LA REPUBLICA una fuente estrechamente vinculada con este asunto que parece cobrar un nuevo sesgo con el levantamiento del paso al puente General Artigas, por la módica asamblea de Colón (sí se la compara con la masividad que tuvo la de Gualeguaychú, primero)

Según supo este corresponsal, ayer hubo un nuevo diálogo telefónico entre el secretario general de la Presidencia, Alberto Fernández y su homólogo uruguayo, Gonzalo Fernández donde se incursionó en los detalles para la concreción del encuentro en la cumbre en las cercanías de Colonia.

El Fernández argentino le contó detalles del encuentro que él tuvo con una delegación de ambientalistas de Gualeguaychú. De hecho le transmitió que el ambiente de ese encuentro no fue el más cordial para tener en cuenta significativamente para avanzar hacia la Cumbre ya que, dice la fuente a la que recurre este corresponsal, «en un 90% son propuestas demenciales». Además está claro que para el discurso de los asambleístas es el «no a las papeleras». Le costó mucho al jefe del gabinete lo inconducente de exigir que no se dejen pasar materiales por camiones destinados a Botnia cuando todo eso ya está en Uruguay, como es público y notorio, adonde llegó por vía marítima».

Al menos dos delegados de Gualeguaychú parangonaron su lucha como una «gesta similar a la de Malvinas en 1982 (año en que la Junta Militar ordenó la ocupación y ya se sabe como finalizó)». Una muestra del tenor de las ideas predominantes en algunos ciudadanos de Entre Ríos. Atención: también transmitir dificultades es parte de la estrategia local, aparentemente.

Los funcionaros argentinos que están en el ajo de lo que abordarán de inmediato los presidentes, es decir la conformación de ese comité de alto nivel que analice el impacto sobre el medio ambiente que podrían provocar las plantas de celulosa, es la creencia que el mismo ni descalificará las objeciones ni dará argumentos como para sostener mínimamente que los emprendimientos no se concreten. «Algo de perturbación ambiental podría surgir del dictamen pero no como para bloquear de cualquier manera el funcionamiento de las pasteras», suponen en el gobierno.

No siendo terminante, piensan, pero tampoco para dar lugar a objeciones en ámbitos internacionales, la cuestión será convencer a los ciudadanos de la irreversibilidad de las construcciones, cualquiera sea los consejos que se hagan para mejorar calidad o tecnología.

¿Abordó el asunto con Néstor Kirchner la chilena Michelle Bachelet?

La fuente afirma que no, pero cuenta que la flamante mandataria trasandina extendió su visita a Montevideo (estaba programada solo para Buenos Aires) al conocer «quejas» (no dicen de qué modo se formularon) que le hizo llegar el gobierno del Frente Amplio. Eso sí, la voz muy bien informada no conoce si Bachelet habló de la controversia con Tabaré.

¿Y las pasteras? Aquí dicen que la española ya manifestó su decisión de suspender las tareas, pero que con la finlandesa, «había algunos inconvenientes». Esto quedó subsanado, con el documento que dio la empresa. Se supone que algo alrededor de salarios caídos puede estar en juego. Pero el diálogo indirecto que nunca se detuvo en el nivel explicado, como lo escribió este diario, ahora llega a los dos mandatarios. De cómo Kirchner resuelva sus problemas en el frente interno es otra cosa. Buenas noticias. *

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