Prontuario de un torturador

Juan Manuel Cordero Piacentini nació el 15 de setiembre de 1938 e ingresó al Ejército el 1º de marzo de 1961, en el arma de Artillería. Ascendió a capitán en 1967 y un año después su nombre era reconocido como el de un represor por quienes lo sufrieron en el Grupo de Artillería Nº 5.

En 1972, luego de la declaración del Estado de Guerra Interno, Cordero, junto a José Nino Gavazzo y Jorge «Pajarito» Silveira, recorría las unidades militares del interior del país, para dar «talleres prácticos» sobre cómo interrogar a presos y presas por razones sindicales o políticas.

Cuando dieron el golpe de Estado de 1973, Cordero realizaba cursos de Estado Mayor en Uruguay y de contrainsurgencia en Argentina, donde viajaba asiduamente como «nexo» entre los servicios de Inteligencia (revista como S2 en Artillería Nº 5) entre ambos países.

Con el grado de mayor en 1976 ya estaba integrado al Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA) y había sido cooptado por el Servicio de Información y Defensa (SID), por quienes participaron en las operación del Plan Cóndor en Automotores Orletti de Buenos Aires.

Con el alias de «303» era el tercer mando del tristemente célebre centro de torturas «300 Carlos» («el infierno»), ubicado en los fondos del Batallón de Infantería Nº 13, donde fueron desaparecidos militantes del Partido Comunista del Uruguay (PCU) y del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP).

Cordero huyó a Brasil en julio de 2004 para evitar comparecer ante el juez Pedro Hackenbruch en una causa de «desacato con ofensa» denunciada por el juez José Balcaldi, quien le instruía un juicio por «apología del delito» ante declaraciones públicas en las que el militar reivindicó la tortura.

En setiembre de 2004, Cordero se presentó ante la Policía Federal de Santana do Livramento para tramitar su permanencía legal y el 14 de febrero de 2005, cuando se denunció su presencia en territorio brasileño, se declaró un perseguido político y pidió el estatus de «refugiado».

El 20 de febrero pasado, tras desaparecer de los lugares que frecuentaba en Brasil y temerse que hubiera fugado a Paraguay, presentó ante el ministro Carlos Britto del Supremo Tribunal Federal de Brasil, una solicitud de denegatoria sobre el pedido de extradición enviado por el juez federal argentino Guillermo Montenegro, quien lo ha encausado por violaciones a los derechos humanos durante los años setenta. *

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