Como un "hombre de acuerdos", se autodefinió Cardozo al asumir
Asumió ayer Julio César Cardozo, el primer presidente de la Cámara de Diputados en lo que va de esta administración perteneciente al Partido Nacional, sustituyendo a la representante frenteamplista Nora Castro. La rotación de los lemas establece también que para el año que viene volverá un diputado del gobierno al máximo cargo de la Cámara de Representantes, correspondiéndole al diputado Enrique Pintado ocupar ese lugar.
Con un reconocimiento generalizado por parte de sus colegas a la trayectoria de Cardozo, el flamante presidente habló en su discurso de lograr acuerdos partidarios, del Uruguay productivo y de reivindicar la labor parlamentaria, ítem que despertó cerrados aplausos por parte de los legisladores.
Dos ómnibus provenientes de Tacuarembó, el departamento de donde Cardozo es oriundo, transportó familiares y amigos que colmaron las barras de la Cámara.
«Quienes han seguido mi trayectoria, saben que soy un hombre de acuerdos», aseguró el nuevo presidente, agregando que «ello supondrá tener la sensibilidad para admitir que el otro puede tener la razón (…) y que en muchas ocasiones podemos estar equivocados».
Cardozo ofreció la labor del Parlamento al gobierno para mediar en el conflicto que sostienen Uruguay y Argentina por las plantas de celulosa. «Nos preocupa la radicalización del conflicto y ofrecemos nuestra colaboración al gobierno (…), si es que el gobierno lo acepta», aclaró.
En su discurso inaugural de algo más de media hora, el legislador hizo hincapié en defender la labor del Parlamento, porque según entiende hay «otros que desde afuera, sin argumentos y haciendo gala de una enorme imprudencia, ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el ojo propio».
Le dedicó también un capítulo al presupuesto interno de la Cámara y a la controversia originada sobre la necesidad de eliminar la compensación de 500 pesos diarios a los funcionarios que deben trabajar más de las ocho horas reglamentarias, propuesta que al final no prosperó. «Hemos asistido en los útimos días a una extensa secuencia de inexactitudes y exageracioes que lejos de informar, desinforman y estigmatizan al Parlamento», manifestó.
Asegurando que el diálogo interpartidario será la impronta en su gestión, y reconociendo que la mayoría parlamentaria está en manos de la izquierda, Cardozo subrayó que «no alcanza con aplicar mayorías para gobernar (y) no basta a veces ni siquiera tener razón». Habló de «abandonar la apasionada agitación» y de renunciar a «los sectarismos» (porque) antes que ser de izquierda, derecha o centro, somos uruguayos».
En ese sentido, Cardozo se comprometió a la discusión de temas que calificó como «fundamentales como lo es el Uruguay productivo». Señaló que primero «debemos definir» qué es productivo.
«Uruguay productivo sí, pero más justo y eso implica discutir la forma en que se redistribuye esa riqueza», disparó el presidente, asegurando que desde algunos lugares de poder del gobierno se pierde la mira de las necesidades. «Se aplican criterios con rigurosidad seudotécnica», señaló, «y vemos cómo desde algunos entes autónomos y servicios descentralizados y ministerios viven en un microclima por el cual no pueden distinguir realidades (…) y no diferencian lo principal, de lo accesorio», dijo sin precisar a qué organismo se refería.
Al término del discurso fue aplaudido de pie únicamente por la bancada del Partido Nacional. Colorados y frentistas lo hicieron sentados en sus bancas.
En perspectiva y en falsa escuadra
Por mero formalismo, los 99 diputados votaron a viva voz por Julio Cardozo como presidente del cuerpo e hicieron uso de la palabra por riguroso orden alfabético. Por lo que hubo que esperar al final para escuchar al representante frentista Horacio Yanes para oír una participación diferente al resto de sus colegas.
El diputado de Nueva Mayoría criticó a la radio El Espectador por el tratamiento que en el programa de la mañana y en particular a un segmento que se llama «la tertulia» se le hizo al flamante presidente en su carácter de entrevistado del día de ayer.
«Primero, no dijeron que era blanco ni que era de Tacuarembó, y encima después lo calificaron de ingenuo por su decidida intención de innovar en el trabajo parlamentario, y eso no puede ser porque desprestigia la labor de antemano», criticó Yanes, logrando la aprobación de los 98 restantes legisladores y de los asistentes desde las barras. *
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