Declaraciones forzadas
Como un «gesto importante» calificó el ministro de Ganadería José Mujica el hecho de que el presidente Néstor Kirchner pidiera públicamente retomar el diálogo con su colega Tabaré Vázquez, a pesar de que pusiera como condición suspender «por 90 días» la construcción de las plantas de celulosa en el litoral, aunque el secretario de Estado se comprometió a no hacer declaraciones. «Esto lo arregla el Presidente», dijo escuetamente. Al igual que Mujica, el resto de los ministros y líderes políticos se llamaron a silencio sobre el acontecimiento desatado ayer, aunque pronunciaron algunas palabras. El senador y líder del Foro Batllista Julio María Sanguinetti dijo «vamos a esperar» la posición del gobierno uruguayo, mientras que el vicepresidente Rodolfo Nin Novoa disparó: «Nosotros no vamos a hacer nada».
El embajador argentino en Uruguay Hernán Patiño Meyer, se preguntó y respondió: «¿Alguna vez vio que el presidente Kirchner le rogara algo a alguien? Eso es una importantísima señal»; en tanto el líder del Herrerismo, el ex presidente Luis Alberto Lacalle fue el más generoso en sus declaraciones. «Todos estamos poniendo lo mejor que podemos desde nuestras respectivas posiciones para que llegue la solución» dijo Lacalle señalando seguidamente que para retomar el diálogo «tiene que existir el libre tránsito entre los dos países». El ex mandatario dijo no ser partidario de que para retomar las negociaciones el gobierno uruguayo deba «mover primero» y detener las obras de las plantas. «Creo que debería pensarse toda una solución en reserva, sin adelantar opiniones y cuando ésta esté pronta, mostrar lo que se ha logrado». *
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