Habrían robado parte del histórico archivo de fotos de El Popular
El dueño del estacionamiento público, que ocupa los primeros niveles del Palacio Lapido, se ha negado hasta ahora a permitir que fueran retiradas las latas con los negativos. Aurelio González, el legendario jefe de fotografía de El Popular, estaba en conversaciones con el propietario de dicho estacionamiento, a quien se le conoce únicamente por su sobrenombre «Quique», para proceder al retiro de las valiosas latas. De acuerdo con la información recibida ayer por Aurelio, gente cuya identidad se desconoce pero que no pudo haber actuado sin el conocimiento de «Quique», habría practicado un boquete en el ducto donde estaban las latas, las que fueron retiradas y llevadas a un destino desconocido. Guardias de seguridad impidieron ayer a Aurelio González acceder al lugar, al que acudió inmediatamente de recibir el informe sobre el posible robo
Hace algunos días «Quique» únicamente había permitido a Aurelio González asomarse a la boca del ducto en cuyo fondo se encontraba parte del histórico archivo, que documenta diecisiete años de lo acontecido en nuestro país. Son fotos únicas, y su pérdida acarrearía un daño irreparable. El estacionamiento, al que se accede por la calle llamada entonces Río Branco, ocupa los pisos que eran propiedad de El Popular y que fueron robados por la dictadura y entregados a personas allegadas al régimen que asoló al país desde 1973 a l984. Se da la paradoja de que Aurelio, cuando escondió las fotos, lo hizo en un sitio propiedad de El Popular, que era el dueño legítimo del lugar y de las fotos y que ahora, un señor que no se sabe cómo llegó a ser dueño de esos pisos, se niega a entregar el invaluable acervo histórico.
Como ya ha informado LA REPUBLICA, el archivo de Aurelio González ha sido declarado Patrimonio Histórico de la Nación. Sin embargo, nos señala Aurelio, las autoridades de la Comisión de Defensa del Patrimonio Histórico de la Nación no han intervenido para nada en la salvaguarda de este insustituible material encontrado luego de treinta y tres años. Tampoco ha percibido de parte de otras autoridades un interés para que no ocurran cosas tan graves como sería la probable pérdida de este acervo. Cabe preguntase, además, quién autorizó, en tiempos de la dictadura, la construcción de un estacionamiento en el Palacio Lapido, edificio que desde hace mucho tiempo fue declarado Monumento Histórico.
Sería interesante que la IMM procediera a verificar con qué permisos cuenta el señor «Quique» para tener en funcionamiento esa actividad, y que el BPS comprobara, también, si no se está en presencia de un negocio no registrado. *
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