Senador Vaillant plantea dudas sobre el "proceder" de fiscal en el "caso Berríos"
«Me sobran elementos de convicción como para cuestionar duramente la forma en que se llevaron adelante las investigaciones judiciales del caso a lo largo de estos ya más de 13 años», afirmó el líder del sector «Claveles Rojos» en un pedido de informes al ministro Jorge Brovetto.
También anunció que pedirá a la Suprema Corte de Justicia (SCJ) que investigue las actuaciones de los varios jueces que intervinieron en la causa hasta que el juez letrado de Pando de 2º Turno, Pedro Salazar, ordenó archivar el expediente este año a pedido de la fiscal Hagopian.
Vaillant cuestionó que la Justicia uruguaya terminara archivando las investigaciones, cuando la Justicia chilena ya procesó a cuatro militares chilenos y tres militares uruguayos cuya extradición exhortó y está a consideración de los ministros de la SCJ por un recurso de casación.
El legislador calificó como «humillante» que Uruguay deba conceder la extradición de los presuntos secuestradores de Berríos implicados en el expediente sin que la Justicia uruguaya «haya logrado resultados siquiera cercanos», según una carta que publicó en una revista semanal.
En base al expediente chileno, Vaillant indicó que «en una operación ordenada por el entonces director de Inteligencia del Ejército de Chile», Berríos «fue sacado clandestinamente de ese país el 26 de octubre de 1991 hacia Argentina y dos días más tarde a Uruguay».
«Aquí, con la cooperación de oficiales del ejército de nuestro país se lo mantuvo fuera del alcance de la justicia chilena por encontrarse comprometido en proceso por violación de los Derechos Humanos», explicó Vaillant.
Berríos elaboró gas sarín para eliminar opositores.
Berríos había sido citado a una audiencia para el 2 de octubre.
No se presentó. Sin éxito, la Justicia chilena libró entonces el 8 de octubre una orden de aprehensión. Se desconoce dónde permaneció oculto el ex agente secreto antes de ser evacuado hacia Argentina y Uruguay.
Agregó que el bioquímico estuvo en una casa de Parque del Plata, «donde quedó bajo la vigilancia del capitán chileno Jaime Torres», y que luego del 15 de noviembre de 1992 seguiría en igual situación, pero ahora también «a cargo» del militar chileno Arturo Silva Valdés.
Tomás Casella, Eduardo Radaelli y Wellington Sarli son los militares uruguayos implicados en el caso. Casella lo convenció de desistir de la denuncia por «secuestro» que había presentado en la comisaría y Sarli se lo llevaría, junto a los dos militares chilenos Torres y Silva Valdés.
En la casa de Sarli estaba oculto otro militar chileno, Arturo Sanhueza Ríos, también prófugo de la justicia de su país. Un tercer militar logró escapar de sus «custodias» en territorio argentino y regresó a Chile. El militar Silva Valdés resultaría procesado por el homicidio de Berríos. *
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