Frente a frente en Montevideo empresas y ambientalistas
La Corporación Financiera Internacional (IFC en sus siglas en inglés), entidad del Grupo del Banco Mundial que promueve el desarrollo sostenible del sector privado, está evaluando actualmente la posibilidad de brindar financiamiento a las plantas Orión, de la finlandesa Botnia, y Celulosa M´Bopicua, de la española Ence.
Una vez la CFI, divulgó el documento preliminar el pasado 19 de diciembre en Washington, se habilitó un período de consulta, para que las partes interesadas evaluaran las carencias y aportaran comentarios, a fin de profundizar el enfoque otorgado al informe.
En el marco del período de consultas (que cierran el próximo viernes), representantes de las partes discutieron los aspectos más controversiales del documento.
Esta fue la primera vez que las partes analizan en un ámbito común, las posiciones sobre las plantas de celulosa que construyen Botnia y Ence en nuestro país. El encuentro comenzó a las 15:00, y se extendió poco más de las 20:00 horas. La controversia que existe entre Uruguay y Argentina por la instalación de estas plantas, hizo prever a los organizadores, que la situación quizás, debería ser manejada con prudencia. En tal sentido, guiado por moderadores, los expertos de la Corporación expusieron a los presentes los puntos centrales del informe, a la vez que los interesados, cada uno a su turno, manifestaba sus inquietudes e interrogantes. Pero no faltaron los momentos de tensión.
A minutos de las 17:00 horas, y mientras Mauricio Althie, especialista en impacto ambiental y desarrollo social de la CFI, respondía algunas interrogantes, integrantes de la organización ambientalista uruguaya, Guayubira, interrumpieron la alocución. Mediando para que la situación mantuviera «los buenos modos y el respeto» solicitados previamente, las diferencias entre los ambientalistas y las opiniones de los técnicos de la CFI y de las empresas constructoras, se hicieron notar. «Venimos a decir lo que dijimos (en reuniones anteriores) pero no se tuvo en cuenta», señaló una ambientalista, al tiempo que se dirigió a autoridades de la CFI para entregarle un documento paralelo elaborado por su grupo, «donde se cuestiona la seriedad del informe elaborado por la consultora contratada por la CFI para llevar a cabo el estudio de impacto acumulado de las plantas». La actitud de las ambientalistas coincidía simultáneamente, con la manifestación que otros miembros de Guayubira, realizaron en la calle en protesta por los emprendimientos.
En conferencia de prensa, la representante de la CFI para el Cono Sur, Yolande Duhen, indicó que que «nuestro proceso de consulta en curso, es minucioso y completo». Esta actividad que mañana se realizará con las mismas condiciones, pero en Buenos Aires, alcanzó a brindar a los responsables de la CFI, una idea más completa de cuales son los aspectos que, según las interrogantes expuestas, deben ser tenidas en cuenta con mayor profundidad en el informe final, que será presentado ante el Grupo del Banco Mundial el 24 de febrero. Mauricio Althie, destacó en ese sentido, que en el borrador del informe, «parte de los impactos no se estudiaron con la profundidad que algunas organizaciones hubieran querido. Pero debemos admitir que el informe es perfectible y por eso estamos aquí, es precisamente para oír, cuales son aquellas cosas en las que no ahondamos con suficiencia» dijo. Consultado sobre cuales serían esas partes perfectibles a profundizar, Althie, destacó las referidas al impacto en el medio rural y particularmente en el área pecuaria, en las que está produciéndose un «cambio desde una actividad evidentemente pecuaria a la actividad de un cultivo forestal». El turismo, sería otra de las áreas en las que el borrador de la CFI podría haber sido más explícito. *
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