Exposición del canciller Taiana ante el Congreso argentino

Argentina acusa a Uruguay de violar derecho ambiental

Taiana estimó que «la falta de información» sobre el proyecto de las papeleras configuró «la primera violación por el Uruguay del Estatuto de ese río» sobre el que se construyen sendas plantas industriales.

El canciller informó a los legisladores de la comisión de Relaciones exteriores de la Cámara de Diputados que Argentina «reaccionó a través de la Comisión Administradora del Río Uruguay para solicitar la Evaluación de Impacto Ambiental, lo que recibió como respuesta burocráticamente que estaba en trámite».

El canciller argentino enfatizó que «el silencio uruguayo a este reclamo condujo de hecho a la imposibilidad de poner en práctica el mecanismo de información y consultas previas» y la «consecuente parálisis de la Comisión sobre esta cuestión, que directamente suspendió sus reuniones», se quejó Taiana.

Uruguay «vulneró reiteradamente la confianza» puesta en el diálogo y la cooperación, advirtió Taiana ante la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados de Argentina, al informar sobre la controversia con el país vecino por la instalación de las papeleras.

El canciller aseguró que las expectativas de «solución de controversias se vieron defraudadas en forma reiterada» luego de más de dos años, durante los cuales «la construcción de las plantas continúa avanzando».

En la Comisión, Taiana coincidió con el ex canciller argentino y hoy diputado nacional Rafael Bielsa, quien a poco de comenzar su intervención dijo, lisa y llanamente, que por la información con la que él contaba, esas plantas contaminarán.

 

Principales puntos de la exposición de Taiana

Los siguientes son los principales puntos del discurso del canciller Jorge Taiana, sobre la controversia con Uruguay por la instalación de dos papeleras:

– «Esta cuestión no concierne a una comunidad determinada, sino que hace a los intereses de la Nación en su conjunto».

– «Al autorizar la construcción de las plantas industriales e instalaciones conexas, la República Oriental del Uruguay violó un tratado bilateral con la Argentina, vigente desde 1975, que tiene por objetivo principal asegurar la calidad de las aguas de un río compartido por ambos países, el Río Uruguay».

– «Violó asimismo preceptos básicos del derecho internacional ambiental, poniendo en riesgo el bienestar y la salud de las comunidades adyacentes a este río compartido».

– «Estas violaciones se produjeron no una, sino tres veces, ignorando los múltiples requerimientos realizados por la Argentina y los sucesivos esfuerzos encarados por nuestro país para obtener el cumplimiento de las citadas normas internacionales».

– «Aún más grave que las violaciones jurídicas, se vulneró reiteradamente la confianza reiteradamente depositada por nuestro país en una alternativa de diálogo y de cooperación. Las instalaciones cuya construcción avanza, día a día, del otro lado del Río, constituyen una evidencia tangible de nuestra frustración».

– «Esta situación no nos alegra. Nuestros vínculos con el Uruguay no pueden reducirse meramente a la protocolar fórmula de «tradicionales vínculos de amistad y cooperación».

– «La decisión de acudir a la Corte Internacional de Justicia es un resultado al que nuestro país se ve obligado luego de haber visto sucesivamente frustrados sus esfuerzos por obtener del Uruguay el cumplimiento de ese mismo esquema de protección del Río Uruguay que ambos países supieron construir».

– «Resulta irritante que, en un momento en que Argentina aún esperaba una solución a la controversia suscitada por la autorización inconsulta a la planta proyectada por ENCE, y cuando la CARU ensayaba dificultosamente retomar sus responsabilidades, el Uruguay viola nuevamente el Estatuto del Río Uruguay, agravando la controversia, el 14 de febrero de 2005 -hoy hace un año-, al autorizar una segunda planta, proyectada por la empresa finlandesa Botnia SA, con el doble de capacidad de producción que la anterior».

– «Las empresas que proponen los proyectos no cumplieron con los recaudos jurídicamente requeridos en sus países de origen en los casos de proyectos que pueden tener efectos ambientales transfronterizos».

– «La Delegación del Uruguay se negó a considerar la propuesta argentina de que se suspenda la construcción de las plantas proyectadas a fin de poder determinar, de manera objetiva y fehaciente, el impacto acumulado transfronterizo de dichos emprendimientos sobre el ecosistema asociado al Río Uruguay».

– «La eventual operación de las plantas proyectadas impactará negativamente en el territorio de la provincia de Entre Ríos, afectando las condiciones de productividad, las actividades industriales y comerciales, particularmente con respecto al turismo, los valores de los inmuebles urbanos y rurales, y la salud de los habitantes, los animales y los vegetales de la zona».

– «El recurso a la Corte Internacional de Justicia es el procedimiento adecuado a la naturaleza de la presente controversia».

-«El Gobierno argentino siempre estuvo dispuesto a explorar con el Uruguay todos los medios para una solución a esta controversia que sea plenamente compatible con la preservación del ecosistema», asociado al Río Uruguay, particularmente en beneficio de las comunidades argentinas adyacentes al mismo».

 

«Si son malditas…»

Por su parte, el ex presidente argentino Eduardo Duhalde advirtió ayer que no ve «de qué manera hoy el gobierno uruguayo, aún convenciéndose de que está equivocado, pueda retroceder» en su decisión de instalar las papeleras. «Ya se ha convertido en una causa nacional que engloba al ciento por ciento de la clase política y al 99 por ciento de la población».

Por otra parte, el ex presidente se permitió reflexionar sobre los peligros de las papeleras y se preguntó: «Si son malditas, qué pasa en la Argentina donde hay una docena. Ya empiezo a tener miedo de que nos estemos envenenando». Para el ex titular de la comisión Permanente del Mercosur, «estos temas o se resuelven en el momento oportuno y con diálogo o es muy difícil superarlos» y «se llega a un grado de confrontación por no conversar este tema en ámbitos cerrados cuando corresponde». Desde la ciudad brasileña de San Pablo, en donde se encuentra de vacaciones con su esposa, la senadora Hilda González, el ex primer mandatario se mostró poco optimista en lograr una solución, al señalar:

«Ya llegamos tarde para cualquier acuerdo». *

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