En Santa Teresa se ajustó estrategia oficial: apuesta al país productivo
La tarde del domingo 5 de febrero pasado tuvo una significación especial para el gobierno. En un casco de estancia del Parque de Santa Teresa –a dos kilómetros de donde se hiciera al otro día el Consejo de Ministros y rodeado de personal de seguridad–, el presidente Tabaré Vázquez se reunió con ministros vinculados al área productiva –Danilo Astori, José Mujica, Víctor Rossi, Jorge Lepra, Héctor Lescano–, además de Jorge Brovetto y algunos secretarios de la Presidencia. La sorpresa fue la presencia de Miguel Brechner, presidente del LATU, Juan Manuel Rodríguez, jefe de Política Económica del Ministerio de Industria y Energía, y Martín Buxedas, director de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria. «La presencia de estos funcionarios le dio otra frescura a los debates que comúnmente tenemos entre los ministros», dijo uno de los participantes.
Vázquez, quien se mostró sereno y extremadamente didáctico, dijo que su administración frenó la caída del país, que se demostró que la izquierda es capaz de gobernar y que desde ese día en adelante el desafío es «transformar el país».
También informó que tenía tres documentos, pero sólo se refirió a un tercero elaborado en base a 16 preguntas. «Tengo 16 preguntas para compartir con ustedes», dijo. Una de ellas tuvo como intención lanzar la interrogante de si los éxitos financieros del gobierno deberían priorizar el pago de la deuda externa o el desarrollo del país productivo o profundizar la ayuda a los sectores más desprotegidos. Todos coincidieron en que la apuesta era al país productivo, dado que podía resolver el tema de la atención a los más humildes, pero surgieron matices sobre la forma de llevarlo a la práctica. En ese marco, Astori y Buxedas tuvieron un «interesante y polémico» intercambio de ideas, dijo una de nuestras fuentes.
En esas 16 preguntas también hubo algunas de carácter práctico, pero de contenido programático y si se quiere ideológico. Por ejemplo, Vázquez se interrogó e interrogó a los presentes en Santa Teresa sobre qué era más extranjerizante en materia de propiedad de la tierra. ¿Es un extranjero que compra tierras e invierte en nuestro país o un nacional que tiene tierras, no invierte o que las ganancias las saca fuera del país?, fue – palabras más, palabras menos-, la sustancia de la pregunta.
Pero lo más trascendente fue que el Presidente Vázquez mostró que «no había estado de vacaciones en todo enero», dijo otra de las fuentes consultadas, sino que «estuvo elaborado algunas premisas» para construir una mirada de largo aliento. «Todos salimos con la idea de que Tabaré (Vázquez) está pensando el país de hoy y los próximos cuatro años, pero también para después de las próximas elecciones nacionales», comentó.
Otro aspecto de la intervención de Vázquez fue que realizó alguna referencia a lo que le pasó en 1991, cuando era intendente de Montevideo. En ese año hizo conciencia de que el programa del FA se estaba agotando, porque se había cumplido a una velocidad inusitada. En ese momento entendió que se debía redefinir la estrategia de gobierno, lo que trajo aparejado un cambio de hombres y de estructura en el gabinete municipal.
De Santa Teresa todos salieron convencidos de que esta vez ese cambio será antes de que culminen los primeros seis meses de 2006. El 1º de marzo, al cumplirse un año de gobierno, se verán algunas puntas del rumbo que ha dispuesto el Presidente y sus ministros, aunque todos esperan que la aplicación de la nueva estrategia será gradual.
En aquel casco de estancia, que cuenta con una mesa larga y habitaciones para descansar, comenzó a gestarse una nueva etapa del primer gobierno de la izquierda uruguaya.
Allí quedó claro que el presidente Vázquez tiene la sartén por el mango y el mango también. Y que cuando descansa se prepara para el día después. *
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