Malestar de Vázquez comenzó cuando Lula y Kirchner coordinaron el pago de la deuda
Los problemas entre Argentina y Uruguay hay que ir a buscarlos a los días en que Lula y Kirchner anunciaron el pago de la deuda externa de sus países. «Con 3.000 millones de dólares a cambio de bonos uruguayos (de segura solvencia), la Argentina y Brasil habrían contribuido a afianzar el Mercosur como bloque con una sola voz si hubieran contemplado incluir a Uruguay cuando se comprometieron a pagar 9.810 millones y 15.500 millones, respectivamente, al Fondo Monetario Internacional (FMI)», denunció la fuente que dialogó con Elías. Lo que sigue es el texto completo del artículo.
«Precio a los favores»
«¿Dónde quedó el Mercosur cuando Lula, primero, y Néstor Kirchner, después, anunciaron con bombos y platillos el pago total de sus deudas externas con apenas dos días de diferencia?
Tabaré Vázquez, según confió a La Nación uno de sus íntimos, no se sintió en ese momento fuera del bloque, sino fuera del planeta. Y, en coincidencia con el sí a sus pares de Brasil y de la Argentina para la designación de Carlos «Chacho» Alvarez como presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur en reemplazo de Eduardo Duhalde, mientras acordaban la operación en Puerto Iguazú, se prometió ponerles precio a los favores.
Su ministro de Economía, Danilo Astori, de horizontes políticos amplios como supo tenerlos Roberto Lavagna, rompió el molde del Mercosur con la presunta intención de Uruguay de avanzar en un tratado de libre comercio con los Estados Unidos. Si es tan fácil, ¿por qué no fue obra del ex presidente colorado Jorge Batlle, de llegada más directa que Vázquez al gobierno de George W. Bush y menos compromisos políticos, ninguno en realidad, con Kirchner?
Con 3.000 millones de dólares a cambio de bonos uruguayos (de segura solvencia), la Argentina y Brasil habrían contribuido a afianzar el Mercosur como bloque con una sola voz si hubieran contemplado incluir a Uruguay cuando se comprometieron a pagar 9.810 millones y 15.500 millones, respectivamente, al Fondo Monetario Internacional (FMI). Con un poco más, Paraguay habría sido de la partida. Cartón lleno.
Ese comportamiento individual, «acaso egoísta», derivó en una conclusión de la fuente cercana a Vázquez: «Los aliados son los que están (Kirchner y Lula), pero, mientras no sean capaces de manejar una sociedad de cuatro como si fuera su propia relación bilateral, no tengo por qué ser el furgón de cola».
Desde Montevideo, la fuente admitió: «A veces, nosotros nos enojamos y no sabemos cómo explicarlo». También dijo que, a fines de julio de 2005, su gobierno había apoyado a Luis Alberto Moreno, colombiano, como presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Brasil había postulado a João Sayad, apoyado por la Argentina, para el cargo que dejaba vacante Enrique Iglesias, uruguayo. El Mercosur tampoco actuó unido en esa ocasión. Enterado desde hacía tiempo de la movida de Lula y de Kirchner ante el FMI, el gobierno de Vázquez quiso actuar en sintonía. Le dieron un consejo a Astori, según la fuente: que se acercara al presidente bolivariano Hugo Chávez, seguramente encantado de tener bonos uruguayos.
«Pero no quiso casarse con Venezuela, más allá de acuerdos comerciales -abundó en detalles la fuente-. Y esperó vanamente un plan de Brasil y de la Argentina, juntos, que nunca llegó.»
Si vamos al caso, la fuente uruguaya, «amargada» por la situación, interpretó que la Argentina también esperaba un gesto de Uruguay desde que el gobierno de Batlle aprobó la instalación de las plantas de celulosa (materia prima del papel) sobre la margen oriental del río Uruguay.
«Primero: podría haber sido una sola planta al principio, no dos, pero no se les ocurrió -dijo-. Segundo: ¿qué les costaba incluir a Entre Ríos como polo de desarrollo, con fuentes de trabajo, una vez que despejaran las dudas sobre los efectos contaminantes? Tampoco se les ocurrió.» De chico, agregó la fuente, Vázquez «se agarraba a piñas cuando jugaba a la pelota, y no le importaba la estatura del otro». De grande, enfrentado con otro temperamental, Kirchner, al parecer, no cambió. Deudas con él, por el respaldo durante la campaña electoral, dijo en privado que no tiene». *
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