Segunda protesta de Greenpeace en menos de una semana

Activistas se encadenaron a un camión con carga para Botnia

Promediaba la tarde de ayer, cuando un camión proveniente de Chile con material adquirido por Botnia para la construcción de su planta de celulosa en Fray Bentos, se disponía a pesar su carga en la balanza situada en la cabecera argentina del Puente Internacional Paysandú Colón. Entonces un grupo de 15 activistas de varias nacionalidades pertenecientes a Greenpeace se encadenó al camión, propiedad de la firma uruguaya Caros. Los manifestantes, vistiendo los típicos mamelucos color naranja que identifica a la organización, reclamaban una apertura al diálogo y nuevas alternativas entre los dos países involucrados. Mientras tanto, el tránsito por el puente «General Artigas» siguió su curso normal.

Los integrantes de Greenpeace enviaron ayer una copia de la llave del candado que impide el paso del camión, a cada cancillería, como factor simbólico que destrabe el diálogo entre ambos países, según anunció Greenpeace en una conferencia de prensa en Montevideo. El director político de Greenpeace para el Cono Sur, Juan Carlos Villalonga, precisó que con el «bloqueo» y la entrega de las llaves, se pretende señalar que «desbloquear este conflicto está en las manos de los gobiernos de Uruguay y Argentina».

«Es necesario alcanzar una vía de negociación en la cual el objetivo sea establecer lo que Greenpeace se denomina Plan de Producción Limpia para el sector papelero en ambos países. Para que todo diálogo tenga un marco de credibilidad y sensatez, obviamente, la construcción de las plantas tiene que estar paralizada», agregó.

A la vez que remarcó que la paralización de las obras es requerimiento indispensable para iniciar esa discusión.

La organización entiende que la planta que se pretende construir en Uruguay es totalmente arcaica y genera contaminación, aunque reconoce que las argentinas también son contaminantes. Sostienen además que existen otras alternativas, como por ejemplo la que está utilizando la empresa elaboradora de papel uruguaya Fanapel que usa un método innovador y no contaminante.

Este grupo específico también se está manifestando contra las plantas de celulosa emplazadas argentinas, sin realizar cortes de rutas.

 

«La patoteada es de Botnia»

«Comprendemos las expresiones que el presidente de Uruguay doctor Tabaré Vásquez realizara a AM LIBRE», dijo el integrante de Greenpeace. «Queremos sentarnos a conversar con él. Hemos enviado una propuesta que hoy está en manos de funcionarios del gobierno uruguayo y sobre ella queremos discutir, pero no podemos discutir sobre la marcha de las obras. Creemos que esto es una patoteada de Botnia y no de Uruguay. Botnia está patoteando un tratado internacional y ni Vásquez ni Kirchner se lo tienen que permitir», agregó.

Cercano a las 22:00 horas llegó a Montevideo el remise que trasladó a uno de los dos integrantes de Greenpeace con el objetivo simbólico, de entregar las llaves de las cadenas que sujetaron a los activistas al camión con materiales para la empresa Botnia.

La iniciativa de Greenpeace pretendía que una de las llaves fuera entregada al canciller uruguayo, Reinaldo Gargano, y la otra a su par argentino, Jorge Taiana. A última hora de la noche, LA REPUBLICA intentó infructuosamente comunicarse con el canciller Gargano.

Por su parte, el responsable de prensa de Greenpeace para Uruguay, Agustín Fernández, señaló que uno de los secretarios del ministro de Relaciones Exteriores se comunicó con sus miembros y explicó que el canciller recibiría la llave hoy al mediodía.

Entretanto, en Argentina, debido a la ausencia del canciller Taiana, quien recibió ayer la llave que partió desde Paysandú con destino a Buenos Aires, fue el representante de Asuntos Ambientales, Raúl Estrada Oyuela. Las

cancillerías de Uruguay y Argentina reciban esas llaves simbólicamente, «se inicie un diálogo para destrabar el conflicto». *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje