La enseñanza que se viene: ¿como en Estados Unidos?

El próximo 2 de febrero comenzarán los cursos para maestros, con el fin de prepararlos para la enseñanza de la historia reciente.

Entre las autoridades del Codicen hay un claro compromiso de que se respete la laicidad, en el momento que los maestros tengan que tratar esa temática en las aulas.

Si bien en nuestro país hay una larga tradición a favor de la laicidad, la misma en distintos momentos ha sufrido alteraciones y situaciones de crisis. Durante la dictadura, fue sustituida por el pensamiento único de corte fascista.

Incluso hoy hay, entre los diversos estratos de la enseñanza, la visión errónea de que en otros países el concepto de la laicidad no tiene el desarrollo que existe en nuestro país. LA REPUBLICA tuvo acceso a las memorias de Hillary Clinton, donde se muestra que a nivel de la enseñanza secundaria de Estados Unidos, hay temas que se tratan con mucha más libertad que en Uruguay. En el libro «Historia viva, memorias, Hillary Rodham Clinton», la esposa del ex presidente de Estados Unidos relata su experiencia como alumna de enseñanza secundaria, donde el tratamiento de la política se realizó de forma abierta en su centro de estudio.

Recuerda, la actual senadora estadounidense, que en 1964 ella tuvo que estudiar el programa del Partido Demócrata, a pesar de ser una joven estudiante afín a los republicanos. Mientras que una compañera de clase, cuya familia pertenecía al Partido Demócrata, tuvo que hacer lo contrario. Lo que sigue es parte de ese relato Hillary Clinton que está en la página 39 del libro mencionado.

 

El punto de vista del oponente

«Una de mis amigas, Ellen Press, era la única demócrata que conocía en mi clase y una defensora incansable del presidente Johnson (demócrata). El señor Baker (profesor) me asignó a mí el papel del presidente Johnson y a Ellen le dijo que representaría al senador Goldwater (republicano). Las dos nos sentimos insultadas y protestamos, pero el señor Baker nos explicó que ese cambio nos obligaría a ver los asuntos desde el punto de vista de los oponentes. Así que me sumergí, por primera vez, en las opiniones demócratas del presidente Johnson sobre derechos civiles, asistencia médica, pobreza y política exterior. Me fastidió cada hora que tuve que pasar en la biblioteca estudiando la postura democrática y las declaraciones de la Casa Blanca.

Pero cuando me preparaba para el debate, me descubrí defendiendo con un fervor que era algo más que fingido; Ellen debió sentir lo mismo. Para cuando nos graduamos en la universidad, ambas habíamos cambiado nuestras convicciones políticas», confesó Hillary Clinton, en una clara reivindicación del tratamiento de los temas de actualidad en las aulas. *

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