Hoy exigirán que el sindicato de canillas devuelva el busto de Adrián Troitiño a su nieta y su bisnieta
El busto, que permaneció durante decenios en poder de los familiares descendientes de Troitiño, había sido entregado «en custodia» al viejo sindicato en el año 1982, cuando falleció el doctor Lumen Martínez Burlé, quien ejerció por años como abogado del gremio de canillitas.
El reclamo indeclinable será presentado por Hebe Troitiño, viuda del doctor Martínez Burlé, y nieta de Adrián, y por la defensora de los Derechos Humanos, la abogada Hebe Martínez Burlé, la bisnieta del fundador del sindicato, hija de quien fuera el abogado del sindicato.
Hasta ayer, los dirigentes del autodenominado «sindicato», que nunca fue reconocido por la central única de los trabajadores uruguayos, se limitaron a responder que desconocían el paradero del busto que por años se mantuvo sobre un pedestal de madera en el local del gremio.
Nieta y bisnieta ya anunciaron al PIT-CNT su intención de que el busto sea trasladado del lugar donde opera el empresarismo corporativista que preside Eddie Espert hacia la sede de la central de trabajadores, que está ubicada en la Avenida 18 de Julio esquina Alejandro Beisso.
El llamado sindicato, que encabeza Espert, se comprometió a dar una respuesta acerca del destino del busto a los familiares que hace años dejaron de participar de todos los homenajes que realizan a Troitiño todos los 26 de mayo de cada año ante su tumba en un cementerio.
«Mi bisabuelo», remarcó la doctora Martínez Burlé en entrevista con LA REPUBLICA, «siempre entregó su vida y sus bienes por el bien de los canillitas de a pie que voceaban los periódicos por las calles. Nos parece indigno que su busto continúe en un gremio de quiosqueros».
La nieta del fundador del sindicato, Hebe Troitiño, es hija del extinto Líber Troitiño, un ex diputado socialista y a la vez hermano de Delio Troitiño, secretario general del gremio canillita, y él mismo, vendedor callejero de diarios. «Nunca se hizo quiosquero», subrayó su bisnieta.
«Cuando murió mi padre en 1982″, explicó la doctora Martínez Burlé, «los familiares entendimos que debíamos dejar en custodia el busto de mi bisabuelo en el sindicato, porque sabíamos por tradición oral que esa había sido siempre la voluntad de todos sus descendientes».
Luego aclaró: «Eso que ahora se hace llamar sindicato no tiene nada que ver con lo que soñó y aquello por lo que luchó mi bisabuelo toda su vida: un sindicato que, así como lo escribió en sus estatutos, fuera para proteger a la parte más modesta de la sociedad, a los canillitas».
Hebe Troitiño, la nieta de Adrián, es también una militante socialista de toda la vida, que trabajó décadas en el sindicato, junto a su esposo y a su cuñado. «El sindicato cambió», agregó la bisnieta, «y se arrogó potestades que no le corresponden y ahora perjudica a los pobres».
La doctora Martínez Burlé remarcó que la iniciativa que asumió LA REPUBLICA para vender un diario barato, a pesar de la oposición de Eddie Espert, «sirvió a todos porque la rebaja en el precio permitió que la venta del periódico se incrementara en más de tres veces».
Consultada acerca de la intención del diario plural de instalar 500 máquinas expendedoras de periódicos en los centros comerciales de Montevideo, la abogada compartió la idea, recordó que su bisabuelo soñó diarios accesibles al pueblo, y agregó que la misma resistencia se generó en el sindicato cuando El País quiso tener expendedoras. *
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