Aguirre y Sanguinetti discrepan sobre grado de la presión militar que gestó la impunidad
Aguirre afirma que el comandante en jefe del Ejército de la época (teniente general Hugo Medina) «retuvo las citaciones» y le comunic a Sanguinetti que «no daría curso de ellas», mientras que el ex mandatario puntualizó que «nunca hubo comunicación ni desacato».
Así quedó de manifiesto durante la participación del doctor Gonzalo Aguirre en la Comisión de Constitución y Legislación del Senado el pasado jueves 1º para dar a conocer su opinión sobre el proyecto interpretativo de la Ley de Caducidad impulsado por la bancada del Frente Amplio.
Aguirre discrepó en aspectos sustanciales de la iniciativa, aunque estimó que el artículo 2º «jurídicamente, no es objetable». «La finalidad manifiesta de la ley -y eso lo sabemos todos quienes actuamos en aquella época, la votamos y la firmamos- era, precisamente, impedir la citación de los mandos militares a los cuarteles, porque había sido el comandante en jefe de la época quien había retenido las citaciones y había comunicado a la Presidencia de la República, al doctor Sanguinetti aquí presente, que no iba a dar curso a ellas», sostuvo Aguirre.
Al respecto, «la situación de crisis institucional, previsible, que se quería conjurar, si no se hubiera comprendido a los mandos militares en la ley, se hubiera precipitado. En tal sentido, el espíritu manifiesto de quienes votamos la ley fue impedir esa crisis institucional». Pero antes de que se retirara Aguirre, el senador forista Julio María Sanguinetti pidió la palabra para «hacer una pequeña precisión de hecho, porque las actas quedan».
«Comparto totalmente la opinión del doctor Gonzalo Aguirre en cuanto a la intencionalidad, al espíritu con que se dictó la Ley de Caducidad, que es bastante notorio. No hay ninguna duda de que se quiso hacer una amnistía, que así lo entendieron quienes la propiciaban y, mucho más, los que la objetaban, que consideraban que era la impunidad absoluta y total. Es decir que así se entendió. Existía el propósito de evitar la situación de declaración de los militares en el Juzgado», indicó Sanguinetti. El ex mandatario precisó que «lo que quiero aclarar es que nunca hubo una comunicación oficial del comandante en jefe del Ejército, ni una situación de desacato. Había un estado de opinión pública bastante notorio y un comandante que estaba dispuesto a cumplir la ley, aun cuando emitía su opinión sobre lo que podía llegar a ocurrir».
«El Presidente había hecho público un comunicado mediante el cual informaba que iba a hacer cumplir la disposición, cualquiera fuera. El tema era si el Poder Legislativo asumía el riesgo de una previsible situación de desacato que se pudiera dar», manifestó. *
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