Restos en el 13: son de un hombre, de raza blanca y de 1,68 de estatura
Al final de la jornada, y bajo lluvia, los técnicos culminaron la tarea de exhumación de los restos. En pequeñas cajas, las piezas óseas fueron derivadas al Instituto Técnico Forense donde anoche mismo comenzaron los estudios periciales para su identificación.
Los restos hallados los primeros en una unidad militar- fueron localizados a unos veinte metros de la cancha de fútbol en una zona próxima al arroyo Miguelete, que fue señalada por un informante anónimo, en los últimos días. Al fondo de la fosa abierta en la tierra, la prensa pudo apreciar parte del esqueleto aún semienterrado y en posición decúbito dorsal (recostado) hacia la derecha, a una profundidad aproximada al metro veinte o treinta. El primer hallazgo, que fue el del cráneo, se produjo el día jueves después de remover una loza de pedregullo y cemento. Debajo del cuerpo se encontraron rastros de cal. Adherido al pie derecho, se encontró algo así como una media de color oscuro, un elástico ceñido a la cintura y una soga de nailon alrededor del cuello. Las piernas estaban entrecruzadas. Según las fuentes del ITF consultadas, la dentadura «está casi completa, en muy buen estado y con muchos arreglos». Los técnicos no confirmaron impactos de bala en el cráneo que presenta roturas importantes a nivel del rostro. Su reconstrucción podría acelerar los trabajos de identificación. Las fuentes sostuvieron que las roturas constatadas se habrían producido como consecuencia de la presión ejercida en el propio terreno por los tanques de la unidad. El hallazgo se produjo en una zona utilizada para maniobras de los blindados.
Anoche, era frenética la tarea de identificación en el Instituto Técnico Forense. A última hora, se determinó que el cuerpo correspondía a una persona de sexo masculino, de raza blanca y de 1.68 metros de estatura. La edad aún no había sido determinada.
Las personas de sexo masculino asesinadas y enterradas en el Batallón Nº 13 son Eduardo Bleier, Juan Manuel Brieva, Fernando Miranda, Carlos Arévalo, Julio Correa, Julio Escudero, Otermin Montes de Oca. La dos únicas mujeres desaparecidas y enterradas en la misma unidad son la maestra Elena Quinteros y la ciudadana argentina María Claudia García de Gelman. El descubrimiento casi total del esqueleto en el Batallón Nº 13, se produjo cercano a las 11.00 horas de ayer. Un día antes, se producía el hallazgo del cráneo. Ayer, poco después de las 13.00 horas llegó el representante de la agrupación Familiares de Detenidos Desaparecidos, Eduardo Pirotto. También lo hicieron los forenses Horacio Solla y Guido Berro. Más entrada la tarde arribó una médica forense en representación del juez Gustavo Mirabal, titular del Juzgado en lo Penal de 2º Turno.
En representación del Poder Ejecutivo, se hizo presente el secretario de Presidencia, Gonzalo Fernández y poco después arribó el comandante en Jefe del Ejército teniente general, Angel Bertolotti.
Los Familiares solicitaron formalmente, tanto a las autoridades del gobierno como a los jueces la realización de exámenes de ADN como «último estudio» que se practique para determinar la identidad de los restos. A su vez, pidieron que la revelación de la identidad de la víctima se produzca una vez que se practique dicho estudio.
Desde el ITF se solicitó a su vez, toda la información clínica, así como registros odontológicos de los familiares de los desaparecidos en dicha unidad.
Los trabajos de excavación en el establecimiento militar, a cargo del antropólogo José López Mazz, se retomarán el día martes. Según los antropólogos, las tareas proseguirían durante unos diez días más. Lo mismo ocurrirá en la chacra de Pando y en el Batallón de Paracaidistas Nº 14 de Toledo. Luego se produciría un paréntesis hasta febrero del 2006. En el caso del cuerpo encontrado en el batallón de la Avenida Instrucciones, López Mazz explicó que una vez removida la loza de hormigón que se encontraba por encima del cuerpo y descubierto el cráneo, se debió testear con qué herramienta poder abrir la estructura de material sin dañar el conjunto óseo.
Al igual que el caso de Pando, se trata de un esqueleto completo de un «enterramiento primario».
Los expertos descartan que el lugar donde encontraron este cuerpo se trate de una fosa común.
López Mazz argumentó a partir de la información recibida de lo ocurrido en el Batallón Nº 13, se puede indicar que hasta ahora no hay indicios de enterramientos de dos o más personas en el mismo lugar. En función de distintos testimonios, las sepulturas clandestinas se efectuaban en distintos puntos en la medida en que se producía un fallecimiento. *
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