A los 77 años, falleció ayer el ex dirigente comunista Jaime Pérez
Familiares, amigos, dirigentes políticos y sindicales convocan al pueblo uruguayo acompañar el sepelio de Jaime Pérez, que parte hoy del Palacio Legislativo a la hora 9.45 rumbo al cementerio del Buceo.
Jaime Pérez, histórico dirigente comunista, fundador del Frente Amplio, sindicalista peletero en su juventud, legislador edil, diputado y senador y el preso político más larga e intensamente torturado por la dictadura, falleció ayer a la hora 4.30 de la madrugada, a los 77 años de edad.
Pérez, quien últimamente padecía mal de Alzheimer, había sido objeto de un homenaje en un acto realizado en el club Banco Hipotecario. La Junta Departamental de Montevideo ya había previsto realizarle un homenaje el próximo jueves 3 de noviembre, a la hora 16.00.
En conocimiento de su fallecimiento, la delegación que acompaña al presidente Tabaré Vázquez en París se dividió y el ministro Víctor Rossi partió ayer de regreso al Uruguay, donde arribará hoy por la mañana.
Ayer, numerosos trabajadores, integrantes del gobierno, del mundo político, de movimientos sociales y del medio cultural se congregaron en la sala velatoria de la empresa Francisco González, donde se hicieron solidarios con sus familiares.
Entre los presentes, se destacaron los ministros Mariano Arana y José Díaz.
El secretariado Ejecutivo del PIT-CNT emitió una declaración expresando «su profundo dolor y consternación ante la desaparición física» de Pérez. «Las fuerzas populares pierden a un luchador de todas las horas que entregó su vida entera a la causa de los trabajadores», expresa el comunicado sindical. Los restos del ex senador frenteamplista serán velados entre las 7 y las 9.45 horas de la mañana de hoy en el Salón de los Pasos Perdidos. Se habilitará el ingreso del público por la puerta principal de Avenida del Libertador.
Una vida
Obrero peletero, hijo de inmigrantes judíos, Pérez se acercó al comunismo y fue uno de los más jóvenes integrantes del comité central del PCU que surgió de la renovación de mediados de los 50.
Como legislador, se recuerda su minuciosa investigación del asesinato de ocho jóvenes en la sede de la Seccional 20 del Partido, en abril de 1972, en vísperas de la dictadura.
En la clandestinidad, era secretario general de su organización cuando fue apresado en 1974. Fue torturado casi sin interrupción durante dos años en diversas dependencias, con la intención de que involucrara a Líber Seregni en una inventada conspiración armada.
No lograron su objetivo, pero esos padecimientos sí minaron su fortaleza psíquica. Salió de prisión recién en 1984, poco antes de la caída de la dictadura.
Durante el siguiente lustro, fue principal figura del Partido Comunista del que fue electo secretario general en 1990.
Poco después del congreso que lo consagró, realizó declaraciones autocríticas en las que renegaba del concepto de «dictadura del proletariado», que para Marx refería a que cualquier Estado es autoritario, pero que desde Stalin refería a la peor historia del movimiento obrero.
Estas declaraciones, en momentos del desmoronamiento de la Unión Soviética, provocaron una escisión del partido, en la que los «renovadores» que encabezaba Pérez terminaron derrotados en 1991.
Desde entonces, actuó como independiente y prácticamente se retiró de la vida política al entregar su banca en 1995, cuando ya exhibía indicios de su mal. *
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