La izquierda se plantea el desafío de ser gobierno y dejar de ser oposición
La semana pasada se organizó en «Casa del Pueblo», la sede del Partido Socialista (PS), una mesa redonda bajo la consigna «La izquierda y el desafío de ser gobierno», con la participación de los senadores Rafael Michelini (Nuevo Espacio), Enrique Rubio (Vertiente Artiguista) y Lucía Topolansky (MPP), y los secretarios generales del PS, Roberto Conde, y del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP), Hugo Cores.
Allí se abrió el debate sobre «cómo ser gobierno y no oposición», cuyas conclusiones se trasladarán a los congresos de todos los partidos que apoyaron la candidatura presidencial de Tabaré Vázquez.
El primer orador fue el anfitrión, el secretario general del PS (fuerza a la que pertenece el presidente Vázquez), Roberto Conde, el cual destacó como el mayor desafío del Frente Amplio lograr «la unidad en la pluralidad», situación que otras fuerzas progresistas en el mundo no concretaron y eso atentó contra la durabilidad de las mismas al no contar con la cohesión necesaria.
Acerca de su evaluación de los primeros siete meses de gobierno, señaló que «vamos en el rumbo correcto», aunque reconoció que la realidad «nos limita», ya que se han presentado «más dificultades de las previstas».
Conde sostiene que «los pasos son correctos» y que las diferencias residen en la «velocidad» de los mismos.
«Vamos a enderezar la nave y buscando siempre el cumplimiento del programa de gobierno», aseveró el político.
Sobre la ley de presupuesto, el Panes y la reforma de la salud dijo que son proyectos «redistributivistas y progresistas».
Planteó que no puede la fuerza de izquierda tener un «sentimiento de ajenidad» del gobierno, ya que «nosotros somos el gobierno», y considera un «debate absurdo» el discutir cuál es el sector que apoya más al gobierno.
Tras las palabras de Conde intervino el secretario del PVP, Hugo Cores, quien planteó la existencia de un «desfasaje» en las múltiples propuestas del gobierno de izquierda y que sus acciones «se despegan de las bases».
También criticó a la comunicación de la fuerza y la «ausencia» de reflexión, así como la falta de unidad ministerial, ya que asegura que existe una «competencia» entre las carteras de Estado.
Además dijo que existen carencias en el discurso por la ausencia de crítica a las políticas de Estados Unidos y por las «vacilaciones» en el tema Unitas, lo cual significó un factor de «desmoralización» en la fuerza política.
Coincidió con un documento del PS en el que se exponen los puntos que discutirá esa fuerza del FA en su 45º Congreso «Compañero Guillermo Alvarez», y en uno de ellos habla de las «trabas» que la actual estructura del Estado le causa a un gobierno progresista y de izquierda.
Otra de las voces que se escuchó en la «Casa del Pueblo» fue la de la senadora emepepista Lucía Topolansky, la cual comenzó preguntándose ¿cómo se construye una gobierno progresista?, respondiéndose que eso se da desde varios lugares de la sociedad.
Reafirmó que el gobierno «no es ajeno, somos nosotros, algo que parece difícil de asumir, tal vez porque estuvimos tanto tiempo del otro lado».
Reconoció además que no quiso dejar al Presidente «colgado de un pincel» en el tema Unitas y por eso su voto favorable, y agregó que eso no quiere decir «renunciar a la bandera».
Destacó que el programa de gobierno «marcha bien, pero muchos de los que hacen parte no se enteran de lo que pasa y si hubiera buena comunicación se evitarían algunos cortocircuitos que se dan a veces».
El senador nuevoespacista Rafael Michelini recalcó que no hay unidad en la izquierda si no hay igualdad, y para eso el EP tiene que estar más fuerte que nunca, y de esa forma «lograr evitar que el gobierno no se trague a la fuerza política».
Planteó como uno de los principales desafíos de la izquierda captar a las nuevas generaciones, con la promesa de que los futuros gobiernos van a ser más igualitarios y más libres, lo cual acercaría a los jóvenes.
El senador y presidente de la VA Enrique Rubio hizo un balance de los primeros «valientes» 200 días del FA en el poder, asegurando que «en el trazo grueso» y en líneas generales, «estamos muy bien», luchando con «enquistamientos y ansiedades».
Además dijo que a pesar de que la ‘luna de miel’ fue inexistente con los partidos ‘tradicionales’ y sí existió con la sociedad. «Tomamos un país vulnerable, sin márgenes de maniobra, y logramos un crecimiento significativo, manejamos bien el endeudamiento interno y externo, y si controlamos las dificultades que surgirán en los primeros dos años, luego tendremos una fase expansible», expresó Rubio.
Concluyó diciendo que la fuerza política necesita un recambio generacional, ya que existe un gran déficit y corre el riesgo de quedar opacada por las «circunstancias del poder». *
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