Informante escuchó que preparaban atentar contra el Presidente con un "avión teledirigido"

Bertolotti: "No hubo pinchazos, ni seguimiento al general Villar"

La pesquisa, que quedó sin efecto y causó sorpresa dentro y fuera del Ejército, tenía por objeto despejar las dudas sobre la gestación de un presunto atentado contra el Presidente, reconoció Bertolotti.

Las aclaraciones públicas del jefe del Ejército tuvieron lugar ayer en una conferencia de prensa convocada con carácter «grave y urgente», pocos minutos antes del mediodía, en la sede del Comando.

Rodeado por una nube de micrófonos, cámaras y periodistas, Bertolotti recalcó que «no hubo seguimiento, no hubo pinchazos, no hubo vigilancia, no hubo absolutamente nada», en torno a la chacra particular del general (r) Villar.

De todas formas, admitió que dispuso que dos oficiales del Departamento 2 (Inteligencia del Ejército) investigaran una información proporcionada por un informante militar.

El Departamento 2 depende del jefe del Estado Mayor, en este caso el general Dardo Grossi, aunque también el comandante en jefe puede ordenar. Ayer trascendió que Grossi sancionó con cuatro días de arresto a rigor al jefe de Inteligencia, coronel Hugo de los Reyes, por no informar a su superior sobre esta pesquisa.

Bertolotti insistió con que una vez enterado de que la casa investigada era propiedad del general (r) Raúl Villar «suspendo de inmediato toda esa investigación de la información y todo lo demás y después lo llamo al general Villar».

 

«Avión teledirigido»

La información, desestimada por el Ejército, reposó en una fuente conocida en los ambientes policiales por su «increíble poder de fabulación». Se trata de un ex soldado de nombre Carlos Cotto Píriz, quien actualmente trabaja para la Intendencia de Canelones en el sector limpieza. Durante la dictadura revistó como soldado en el Batallón de Infantería Nº 1 y, según afirma, conoció de primera mano el centro de detención conocido como «300 Carlos». También asegura haber trasladado al menos dos cuerpos al «carnero» (sic), en presunta alusión a un osario común de restos de personas no identificadas en el cementerio del Buceo.

Ayer, LA REPUBLICA mantuvo un breve diálogo telefónico con Píriz, quien reafirmó que su versión era correcta.

«Llegué a la puerta de la casa (N.d R.: presuntamente de Villar), había ocho autos afuera y varias personas dentro. Escuché que alguien preguntaba cómo dejamos a Nin, que por lo menos es accesible, y escuché, hay que pelar al otro (N d. R.: por Tabaré Vázquez). Y hay una forma de limpiarlo. Por medio de una moto con explosivos. Dice otro, pero hay otra que es más fácil, por medio de un avión teledirigido».

«Yo digo la verdad, lo que escuché fue eso», reafirmó.

Preguntado sobre dónde escuchó eso, respondió: «En la casa del coronel Villares (?)». Consultado sobre que la persona que se menciona es el general Villar, Píriz se corrigió de inmediato: «Esa persona».

Agregó que «la reunión fue a puerta cerrada y que escuchó la conversación «por abajo de la puerta».

También dio detalles de la ubicación de la casa «blanca que tiene ventanas y postes» y que logró llegar hasta la misma sin ser visto porque «fui un buen soldado, ellos me entrenaron». Fuentes policiales confirmaron que Píriz radicó una denuncia, a principios de agosto, en la Jefatura de Canelones y que la misma fue «investigada y desestimada». *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje