En tensa sesión de la Junta, ediles de Rocha aprobaron dejar cesantes a 450 funcionarios
Huevos arrojados al plenario desde las barras y algún otro lugar del recinto donde estaban sesionando los ediles, vidrios rotos y amenazas contra varios curules que no pudieron salir de la Junta hasta entrada la madrugada fueron algunos de los elementos que marcaron la reunión de la Junta Departamental.
Las agresiones partieron de un centenar de personas que permanecieron fuera del edificio de la Junta, y finalizada la sesión se agolparon en la puerta principal profiriendo insultos contra ediles y dirigentes de la fuerza de gobierno en el departamento.
La Junta Departamental de Rocha, presidida por el edil socialista Darcy de los Santos, comenzó a sesionar a las 20.00 horas del viernes, en una sesión extraordinaria para la que había sido convocada 48 horas antes. Dos temas figuraban en el orden del día de esa sesión: el mensaje del Ejecutivo para dejar cesantes en sus cargos a 450 trabajadores municipales que habían ingresado a la Intendencia entre agosto de 1998 y el mismo mes pero de 2002. De estos 450, reingresarán unos 250 a ocupar mayoritariamente áreas de servicio. Explicaron los impulsores de esta medida que mediante la aplicación de la misma se reducirá el número de trabajadores, pero también se logrará equilibrar la balanza entre administradtivos y personal de servicio.
Esta acción de reducción de personal se suma al retiro voluntario propuesto por el intendente para el que se acogieron unos 50 trabajadores y los 171 que cesaron al comienzo de la administración por haber sido contratados pocos meses antes de finalizar la anterior administración del Partido Nacional.
Cuando asumió el intendente Artigas Barrios había unos 1.900 funcionarios en la Intendencia de Rocha, número que se ha reducido por distintos conceptos hasta llegar en la actualidad a los 1.400.
El segundo punto del órden del día de la sesión extraordinaria del viernes consistía en aprobar un mecanismo de «fondo solidario» para pagar –por unos seis meses– un salario mínimo nacional a cada uno de los funcionarios que fueran dejados cesantes en sus responsabilidades municipales.
Clima de tensión
La Asociación de Trabajadores Municipales de Rocha había convocado a una manifestación un par de horas antes del comienzo de la sesión, para expresar la postura gremial contraria al mecanismo de cese propuesto por el Ejecutivo. Si bien los actores políticos que participarían de la sesión lo esperaban, los primeros cruces de palabras se generaron al ingreso de los ediles de izquierda al recinto, al momento de pasar por la explanada donde estaban los manifestantes. Al comienzo de la sesión, mientras se llenaban las barras y se colocaban carteles con consignas tales como: «llegó el cambio, se acabó el trabajo», o «no al cese de funcionarios», desde el exterior de la Junta Departamental se arrojaban petardos que explotaban dentro del edificio de la Junta.
Por otro lado, en una de las calles laterales de la Junta sobre grandes ventanales que dan a la sala de sesiones estaban varios funcionarios, mientras otros percutían cacerolas, tanques, y otros elementos los que junto a las «bombitas brasileras» tornaban prácticamente inaudible la sesión para los propios actores.
Por otra parte, varios manifestantes se habían apostado junto a la llave general y generaban interrupciones momentáneas que derivaban en la extensión del horario de sesión.
Si bien solicitó en reiteradas oportunidades a la barra que se mantuviera callada, el presidente del órgano se manifestó contrario a desalojarla, y tampoco se solicitó la presencia policial para controlar la situación en el exterior (callejuela Sensión) donde se había detenido una camioneta cortando la calle y hacía sonar música a través de un sistema de amplificación.
Todo esto ocurría mientras se escuchaban alegatos en contra del intendente por parte de ediles del Herrerismo y Partido Colorado, y cuando se procedió a votar los golpes que se venían registrando en los ventanales provocaron la rotura de un par de vidrios, trozos de los cuales cayeron detrás del edil Esteban Barrios (Partido Comunista), justo cuando estaba haciendo uso de la palabra.
Acto seguido una lluvia de huevos cayó sobre varios ediles, en las mesas del plenario y en el piso de la sala de sesiones. Finalmente, el mensaje del Ejecutivo fue aprobado por los 16 ediles del EP-FA-.NM y por el edil Ramón Lorente del Partido Nacional. Este último fue uno de los blancos de insultos y agresiones a la salida de la sesión. *
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