"Chávez, vos no nos falles"

El único contacto protocolarmente permitido entre el presidente venezxolano Hugo Chávez y sus partidarios en Uruguay fue a la entrada de la refinería de La Teja, donde lo esperaron un par de centenares de personas.

Horas de frío debieron esperar los manifestantes, ya que, por precauciones de seguridad, Chávez no respeta horarios. la razón oficial de su visita a la planta fue su interés en conocerla, ya que proyecta allí una fuerte inversión.

Los presidentes extranjeros en visita oficial no pueden participar en actos políticos, de manera que estaba previsto que Chávez se reuniera con directivos de Ancap y de la División Combustibles, además de tres delegados sindicales.

Pero «círculos bolivarianos» del Uruguay, PIT-CNT y Fucvam convocaron a esperarlo en la puerta, donde se instaló un equipo de audio con micrófono inalámbrico, con la esperanza de que accediera a dirigirse a los presentes.

Durante la espera un par de venezolanos repartió ejemplares de un discurso de Chávez del 2003, de un proyecto de carta social de las Américas, de ejemplares atrasados de «Aló Presidente» y de Constituciones de Venezuela en miniatura.

Además, se tiraron volantes y una trotzkista repartía ejemplares de un número de Frente Obrero dedicado a esta visita. Cuando llegó Chávez, el cántico de «Alerta que camina el sable de bolivar por américa Latina» se confundía con el de «Cuba Sí, Yanquis no».

La seguridad no pareció demasiado estricta, cuando el presidente bolivariano se bajó del auto, rodeado por público y prensa, casi bajo un puente.

«Miranos a nosotros», gritaban algunos, fastidiados por el acaparamiento de la prensa. «Chávez, mirame que anoche no dormí por esperarte», gritaba vanamente Susana Sena, una jubilada de 66 años que había estado hasta la madrugada frente al hotel Victoria Plaza.

Chávez permanecía cubierto «de cámaras, micrófonos, guardias y cientos de partidarios que deseaban tocarlo, besarlo, recitarle poemas, entregarles fotos familiares, obtener su firma (sobre banderitas de Venezuela o sobre una gran bandera del Frente Amplio), e incluso pasarle una llamada por un teléfono celular que contestó amablemente», como relata una colega de AFP. Era una salida en directo para la radio comunitaria «El Puente», de Paso Molino.

Algunos, más confianzudos, lo llamaban «Hugo» y él respondía. Sin embargo, se cuidó de no hablar directamente al micrófono conectado a los parlantes.

Luego de casi un cuarto de hora, volvió a subir al auto para ingresar al edificio de Mantenimiento sonde se realizaría la reunión y frente al cual hubo un nuevo tumulto, que terminó con guardias venezolanos decidiendo qué periodista podía entrar o no, para ira de los colegas uruguayos e incluso de algún venezolano. Había oscurecido cuando comenzó la recorrida por la refinería. *

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