Escrito por: ROGER RODRIGUEZ, rogerrodriguez@adinet.com.uy

La investigación del Ejército que permitió la identificación de “tres o cuatro” sitios “precisos” donde realizar excavaciones en el Batallón de InfanterÃa Paracaidista Nº 14, revela que junto al cuerpo de MarÃa Claudia GarcÃa de Gelman estarÃan otros desaparecidos, aquellos cuyas tumbas fueron profanadas en la Operación Zanahoria y las vÃctimas del “2º vuelo” de Orletti.
El propio secretario de la Presidencia de la República, Gonzalo Fernández, habrÃa confirmado este viernes ante la Justicia que en la unidad militar de Toledo también podrÃa encontrarse el cuerpo de la maestra Elena Quinteros, secuestrada de la Embajada de Venezuela en junio de 1976 y muerta en el Batallón 13 de InfanterÃa, donde inicialmente habÃa sido enterrada.
El martes 2 de agosto, al delimitarse una extensión de 80 por 100 metros del Batallón 14 como la zona donde existe una “alta posibilidad” de encontrar tumbas clandestinas, el comandante en jefe del Ejército, teniente general Angel Bertolotti, le indicó a Macarena Gelman, la hija de MarÃa Claudia, un espacio de sólo cinco metros de diámetro donde estarÃa la tumba de su madre.
Los datos aportados por los propios implicados en la desaparición de la nuera del poeta argentino Juan Gelman permiten señalar, casi con exactitud, el lugar donde fue enterrada MarÃa Claudia, asesinada en enero de 1977, casi tres meses después de dar a luz a Macarena, la niña que fue entregada a la familia de un policÃa del departamento de San José.
MarÃa Claudia GarcÃa habÃa sido secuestrada en Buenos Aires en agosto de 1976, y tras permanecer detenida en el centro de represión Automotores Orletti fue trasladada ilegalmente a Montevideo, donde estuvo recluida en la sede del Servicio de Información y Defensa (SID), ubicado en Buelvar Artigas y Palmar, donde hoy funciona el Centro de Altos Estudios Nacionales (Calen).
En los otros tres lugares identificados en la investigación ordenada a los generales Pedro Barneix y Pedro Carlos DÃaz, se encontrarÃan, en primer lugar, los restos de las vÃctimas del centro de torturas “300 Carlos” que, inicialmente enterrados en el Batallón de InfanterÃa Mecanizada Nº 13, fueron exhumados a principios de los años 80 y trasladados al batallón de paracaidistas de Toledo.
Entre esos cuerpos, tal como presume el secretario del presidente Tabaré Vázquez, estarÃa el de la maestra uruguaya Elena Quinteros, sobre cuya muerte y exhumación ha atestiguado en reiteradas ocasiones el ex soldado Ariel López Silva, quien confesó que entre fines de 1976 y principios de 1977 se le ordenó cavar seis tumbas, una de ellas para el cuerpo de una mujer.
La desaparición de Elena Quinteros viene siendo indagada por el juez penal de 1er. Turno, Juan Carlos Fernández Lecchini, quien ha dispuesto medidas cautelares en los batallones 13 y 14, para buscar el cuerpo de la maestra por cuya privación de libertad ya ha sido procesado como “coautor” el ex canciller de la dictadura, Juan Carlos Blanco.
En la profanación de tumbas conocida como “Operación Zanahoria”, que comandó el fallecido coronel Alfredo Lamy pocos meses antes de la asunción de Julio MarÃa Sanguinetti en 1984, también habrÃan sido removidos los cuerpos de Eduardo Bleier, Juan Manuel Briba, Fernando Miranda, Carlos Arévalo, Julio Correa, Otermin Montesdeoca y Julio Lorenzo Escudero.
Una de las fuentes militares que en las últimas semanas ha venido “filtrando” información a algunos medios de prensa, agregó el miércoles al diario El PaÃs, que los restos a encontrar en el Batallón 14 pertenecen a la lista de desaparecidos “que se conoce oficialmente o a ciudadanos argentinos”, cuando del vecino paÃs sólo pudieron haber venido en el llamado “2º vuelo”.
Un grupo de uruguayos secuestrados en Buenos Aires en junio y julio de ese año fueron traÃdos a Montevideo en un primer vuelo realizado en julio y, luego de tres meses secuestrados en una casona de Punta Gorda y en los sótanos del SID (donde estaba MarÃa Claudia), fueron “blanquedados” en un falso operativo antisubversivo realizado en un chalé del balneario Shangrilá.
A otros uruguayos exiliados en Argentina, quienes durante setiembre de aquel 1976 fueron secuestrados y torturados en Automotores Orletti pero nunca volvieron a aparecer, también se los trasladó a Uruguay en un “segundo vuelo” ilegal concretado a principios de octubre de ese año y, tras ser recluidos en algún lugar, se los habrÃa ejecutado y enterrado clandestinamente.
El ex represor argentino que en 2001 aportó a este cronista la información que permitió al senador Rafael Michelini encontrar el paradero de Simón Riquelo, el hijo que le fue arrebatado a Sara Méndez en junio de 1976, confió que todos los uruguayos secuestrados y recluidos en Orletti fueron devueltos a Uruguay en octubre de 1976, y entre ellos, precisamente, algunos argentinos.
“De Uruguay a los argentinos nos han cobrado todo y mucho ha salido a la luz. Pero que no nos adjudiquen esas desapariciones. A los que no murieron en Orletti nosotros los devolvimos. No sabÃamos que los del primer viaje estaban vivos, asà que cuando cerraba Orletti se planificó otro viaje grande en el que se incluyó a todos los que quedaban”, dijo (ver LA REPUBICA del 17/03/02). El testimonio fue corroborado luego por una fuente militar uruguaya, quien recordó haber visto en esa fecha llegar a Montevideo a un avión procedente de Buenos Aires, del que bajo un grupo de 14 a 16 civiles encapuchados. El avión era piloteado por el mayor aviador Walter Pintos y el ex comandante en jefe de la Fuerza Aérea, José Pedro MalaquÃn (ver LA REPUBLICA del 02/09/02). *
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