
Tuvo lugar en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores la primera reunión del grupo técnico uruguayo-argentino para complementos de estudios y seguimiento de las consecuencias que sobre el ecosistema del rÃo Uruguay tendrán el funcionamiento de las plantas de celulosa Botnia y Ence.
La misma estuvo presidida por el subsecretario de Industria y EnergÃa, MartÃn Ponce de León, y contó con la presencia de más de 20 técnicos de las universidades públicas de Uruguay y Entre RÃos. El cronograma de trabajo establecido por la comisión fija un nuevo intercambio de información sobre el impacto ambiental de las papeleras para el 19 de agosto en Buenos Aires.
Al término de la reunión, el representante especial del gobierno argentino para asuntos medio ambientales, Raúl Estrada Oyuela dijo que el requerimiento que su paÃs presentó a Uruguay el pasado 5 de mayo para que considerará suspender la construcción de las plantas
“subsiste”, porque la población de la zona “está preocupada por un proyecto cuyas consecuencias no conoce, cuyas consecuencias no conoce nadie todavÃa, ni siquiera los que lo están haciendo”.
Consultado respecto a si la participación en esta comisión significa que Argentina ceda en relación a la postura del gobierno uruguayo, Estrada Oyuela afirmó que “no es cuestión de que alguien se allane o de que alguien continúe. Ningún paÃs puede autorizar una obra que cause daños sensibles a un paÃs vecino, esto es cierto en la comunidad internacional desde hace más de cien años por diversos convenios”.
Asimismo afirmó que hasta este momento “Uruguay parece que se distrajo” en el cumplimiento de esos acuerdos. A lo que Ponce de León respondió: “Lo importante es mirar para adelante que es sobre lo que se puede decidir”.
Estrada aseveró que en la instalación de las tres plantas de celulosa existentes en territorio argentino, sobre el rÃo Paraná no fue necesario acatar esos acuerdos porque los mismos “son posteriores” y además “esas tres sumadas son menos que un tercio del complejo celulósico que se proyecta instalar, no están ubicadas a cuatro kilómetros una de otra, sus desechos lÃquidos van parar a un rÃo cuyo caudal que es seis veces mayor que el del rÃo Uruguay, y no están ubicadas cerca de centros poblados”.
Como ejemplo de los factores negativos de la planta de Botnia, el representante extranjero remarcó que su instalación supondrá “modificar la toma de agua total Gualeguaychú”. Sin embargo subrayó que “Argentina es una ferviente defensora del desarrollo industrial uruguayo, no hay nada que nos convenga más a nosotros, a todos nos conviene tener vecinos ricos”. A la vez, destacó que su paÃs “no va a ceder en la protección de sus recursos naturales y las condiciones de vida de su población”, y que esta primera reunión del grupo técnico fue en avance en ese camino.
Por su parte, Ponce de León enfatizó que “la autorización de las plantas es un hecho cuya vigencia está fuera de discusión”. Al tiempo que expresó su deseo de que no haya más asperezas entre ambos gobiernos, ya que “uruguayos y argentinos somos parte de una misma familia. Y en el rÃo Uruguay, tenemos la obligación no solo de que no empeore sino de que mejore”.
Finalmente el subsecretario de Industria aseveró que “de nuestra parte las aguas están muy calmas”.
Los proyectos de Botnia y Ence implican en el escenario económico de Uruguay la creación de varios miles puestos de trabajo, asà como las inversiones más grandes de su historia; una de más de mil millones de dólares y la otra de 700 millones de dólares. La comisión analizará sus consecuencias ambientales durante 180 dÃas. *
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