Lacalle: el gobierno "incita la anarquía"
«Todos alguna vez hemos repetido esa máxima de buena convivencia social que dice ‘Mi derecho termina donde comienza el derecho del otro’. Así de simple y así de profundo el sentido que el concepto tiene, y sobre el cual pocas veces razonamos plenamente», sostiene el ex mandatario.
Estima que «estos derechos respectivos y contemporáneos están regulados por todo el entramado normativo que está vigente en nuestro país, es decir la Constitución, las leyes, los decretos y las ordenanzas municipales. Son, en la mayoría de los casos claros los límites y su acatamiento fomentado por años de civilidad, educación y tolerancia, características sociales que nuestra gente quiere y conserva».
Desde su punto de vista, «los gobiernos, en plural pues incluimos a los departamentales, son los que deben hacer que esas normas se cumplan, se hagan verdad en la vida cotidiana, contribuyan a que la sociedad viva armónicamente. Por lo general así ocurre y quizás por ello no valoramos lo que es el respeto a los derechos hasta que este nos falta.
¡Bien que estamos valorándolos en estos días de incertidumbre!». Asimismo, señala Lacalle, que «cuando las infracciones provienen de la mera inconducta individual o colectiva, nos preocupamos, tal cual nos ocurre cuando nos enteramos que unos pocos forajidos han liquidado el programa de ir al estadio como paseo familiar. Pero mucho más nos preocupamos cuando las inconductas son ambientadas, cuando no, alentadas desde el propio gobierno, que debería ser el más interesado en que se respetaran las normas».
El ex presidente expresa que «los hechos son conocidos. El ministro del Interior – sí, el del Interior – se ha encargado de decir que ocupar fábricas no es grave, las autoridades de la enseñanza de ordenar que no se considere falta grave la ocupación de los locales educativos, el Presidente de la República de cohonestar los piquetes. ¿A dónde vamos?». Para Lacalle, «con esas decisiones y actitudes, no sólo se mandan malas señales a la sociedad toda, sino que se violan derechos de los demás».
«Al derecho de hacer huelga del estudiante hay que contraponer el derecho a educarse de otro estudiante; al derecho de hacer huelga de los obreros, se contrapone el derecho de otros obreros de no hacerla y del propietario del bien de mantener el taller abierto y no se vulnere su propiedad; al derecho de manifestación se contrapone el derecho de otros ciudadanos que simplemente quieren transitar libremente por la ciudad», indicó.
Por tanto, «por ello es que no se pueden ocupar los locales de enseñanza, no se pueden ocupar los lugares de trabajo, no se pueden ocupar las calles públicas. El que quiera hacer huelga que la haga, pero que no impida, por la ocupación, que otro estudie, trabaje o circule».
«Ya lo hemos dicho, es una barbaridad que se esté incitando en Uruguay la anarquía», enfatizó Lacalle. *
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