Explicó que una discontinuidad menor a cuatro días no resulta perjudicial

Vázquez desvirtuó las críticas sobre la suspensión de servicio de radioterapia

Luego de criticar el tratamiento de estos temas por la prensa, explicó, con fórmulas matemáticas, que las discontinuidades en los tratamientos menores de cuatro días no causan ningún efecto y que las mayores se ajustan adecuando las dosis.

El curso, en el que participan expertos de la región, es promovido por la Comisión Internacional de Energía Atómica. En la inauguración también estaban presentes los ministros de Salud Pública y de Industria, María Julia Muñoz y Martín Ponce de León.

Vázquez dijo que hablaba como Presidente, pero invocó su condición de médico y radioterapeuta para hablar de cuestiones técnicas.

Comenzó retomando los conceptos de «cultura de la seguridad» y de auditoría», contenidos en el título y una intervención anterior. Dijo que «temas como la utilización de radiaciones ionizantes con fines biológicos, médicos, con fines industriales, conlleva a adelantos muy importantes y beneficios para la población, pero también conlleva algún grado de temor.»

Y agregó que «a veces se produce incluso el manejo desaprensivo en el uso de medios de comunicación, para hablar de temas tan difíciles como son los de la radioterapia, en sus distintas vertientes, con una liviandad y una ligereza que causa espanto, mucho más espanto que el efecto que las radiaciones pueden tener desde el punto de vista deletéreo sobre la población.»

«Y es ahí, entonces, en el análisis de los modelos matemáticos o estadísticos en el terreno de la biología, que yo quisiera hacer un aporte para avanzar en el camino y en el criterio de la cultura de la seguridad, sobre todo para la población, que a veces se ve sacudida por algunos informes que no tienen ninguna base científica de apoyo y que deben ser debidamente aclarados a la población», agregó Vázquez.

Explicó que los tratamientos terapéuticos con radiación pueden hacerse de manera continua o discontinua, por diversas razones. Entre ellas, que el tratamiento deba ser discontinuado por diversos problemas de salud –como una gripe–, por efectos colaterales –como quemaduras– o porque los aparatos se rompen.

«Bien, cuando se programa un tratamiento continuo y hay que discontinuarlo por alguna de estas razones, puede surgir la idea de que el enfermo se va a ver perjudicado, y en función entonces de la academia demostrar que no se ven perjudicados por la interrupción de los tratamientos», expresó.

Relató diversas fórmulas matemáticas que fueron elaboradas para calcular las dosis para compensar la interrupción, en 1939, 1941, 1971 y 1989.

«Esto tenía algunas limitaciones», expresó, ya por el tipo de tumor, ya porque el tiempo de interrupción debía tenerse en cuenta desde cuatro días hasta un máximo de cien, cuando se considera que hay que comenzar de cero.

«¿Por qué cuatro? Porque cuando se interrumpe el tratamiento menos de cuatro días no hay ningún efecto de ningún tipo –expresó el Presidente–; no hay efecto de ningún tipo, ni negativo ni positivo.»

«Así que, ¿qué vamos a discutir si un tratamiento se detiene menos de cuatro días? ¿De qué estamos discutiendo? Científicamente hablando», preguntó, aludiendo a la situación de pública notoriedad.

Vázquez culminó su intervención felicitando a los organizadores del curso. *

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