El canciller Gargano desestimó que pueda sancionarse por mayoría absoluta

Gobierno no descarta plebiscitar voto epistolar

El canciller Reinaldo Gargano admitió, en la Comisión de Constitución y Códigos de Diputados, que el Poder Ejecutivo no debe remitir un proyecto estableciendo con qué tipo de mayorías debe aprobarse, pero dejó sentar posición al abogado José Ignacio Korzeniak, quien descartó que pueda sancionarse por mayoría absoluta, como afirmó semanas atrás el constitucionalista Alberto Pérez Pérez. Si bien la bancada oficialista se había entusiasmado con el amparo que le había dado Pérez Pérez, finalmente asumieron la posición de Cancillería.

Aliviados los representantes de la oposición con la opinión definitiva del gobierno, anunciaron que rechazarán el proyecto y recibieron la certeza de que el Poder Ejecutivo recurrirá al mecanismo de la reforma constitucional o del plebiscito para establecer el voto epistolar.

«Un primer mecanismo es lograr que se apruebe este proyecto de ley y después analizar la realidad política para ver qué camino seguir a fin de consagrar este derecho, que creo fundamental. No puedo hablar en este momento del mecanismo porque no lo he estudiado. Sin embargo, me lo imagino, pero no sé si es viable. Si lo es, lo haré público en su oportunidad», dijo Gargano.

Por su parte, el diputado emepepista Carlos Gamou le aseguró a la oposición que «por marzo o abril del año 2004 nosotros estuvimos discutiendo muy seriamente la posibilidad de hacer una reforma constitucional para consagrar el voto en el exterior. En ese momento, contábamos con los dos quintos de la Asamblea General y, por lo tanto, era un proyecto que entraba y se votaba conjuntamente con el acto eleccionario del 31 de octubre. No lo quisimos hacer para no mezclar las barajas. Además, creemos que es muy engorroso que esté junto a un acto eleccionario».

Gamou agregó que su fuerza política reconoce «la necesidad de los dos tercios», pero que también tiene «un compromiso público en el sentido de consagrar el voto en el exterior», por lo que aclaró que «hay mecanismos que se pueden utilizar si el proyecto no sale por la vía de la ley, es decir por los dos tercios. Ojalá no tengamos que llegar a esa instancia, pero en caso de que así fuera, como estoy seguro de que los partidos de la oposición están dispuestos a que el pueblo uruguayo que vive en Uruguay se pronuncie sobre este tema, no tengo dudas de que podríamos encontrar algún mecanismo que permita que el pueblo uruguayo se pronuncie. Acá somos todos grandes y sabemos de qué estamos hablando».

El diputado Edgardo Ortuño (Vertiente Artiguista) especificó que su fuerza política «no va a aplicar la aplanadora», pero advirtió sobre el compromiso político de alcanzar la aprobación del proyecto.

Tras la reunión, Gamou dijo a LA REPUBLICA que espera que «la oposición no se oponga a que el pueblo seberanamente se pronuncie en un plebiscito».

Sin embargo, el diputado nacionalista Alvaro Alonso aseguró que su partido no le va a dar votos al oficialismo para plebiscitar el proyecto. Tampoco el Partido Colorado, según el forista Washington Abdala.

Es que la izquierda puede plebiscitarlo mediante la recolección de firmas o por mandato de la Asamblea General por dos quintos de votos, pero con las elecciones de 2009. Para hacerlo antes necesita dos tercios, con los que no cuenta.

 

Beneficios

El diputado Abdala puso arriba de la mesa la idea de que podría interpretarse que el interés del gobierno pasa por el hecho de que el voto epistolar favorecería a la izquierda.

Sin embargo, Gargano lo descartó poniendo como ejemplo el caso español. «El sistema se instauró bajo un mecanismo y resultó favorecido coyunturalmente un partido y luego otro.

Es decir que no hay predeterminación de ningún tipo. No está instaurado como para provocar que vengan a votar los colorados y no los blancos, para no hablar de mi gente, sino que está hecho como una ley para beneficio de todos», precisó.

Para más ejemplos, el canciller Gargano dijo tener derecho a voto en Italia y, aunque no lo ha hecho, no pretende renunciar.

«Yo ejerzo el derecho al voto en la Basilicata, porque tengo la doble nacionalidad, y puedo intervenir en una elección en la cual elijo un representante que partirá de aquí y asistirá al Congreso italiano, representándonos directamente».

«Yo no he votado porque, entre otras cosas, para hacerlo había que lograr determinadas condiciones y, además, porque no me interesaba incidir con mi voto en una realidad difícil de conocer. Acá no se trata de que yo, segundo descendiente de un italiano, tenga el derecho a voto, que lo tengo; lo ejerceré si lo creo conveniente, pero advierto que no renunciaré a él», agregó.

Para el diputado Gustavo Borsari (Herrerismo), el derecho a voto desde el exterior, según consta en actas de la reunión de ayer, «es un resabio de una política imperialista que llevaba a conquistar distintas nacionalidades por medio de la ciudadanía». *

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