La columna de Sherlock

* La vicisitudes de un ex diputado colorado

-Ahora reconozco la importancia del Diario Oficial.

-¿Qué está diciendo?

– Digo que allí, en el Diario Oficial, recorriendo sus páginas se encuentra de todo, incluso cosas espectaculares. Líderes políticos que realizan la separación de bienes con sus esposas, embargos de todo tipo, quiebras, clausuras y, lo que es muy jugoso, son las resoluciones del Banco Central que determinan el cierre de diversas cuentas bancarias.

-De lo que nadie está libre.

-No lo crea, hay personas que están libres de esa sanción.

-No me diga. Es aventurada su afirmació.

-Déjeme contarle. Si usted lee el Diario Oficial del 21 de abril, página 1.005 (Sección C), se dará cuenta de que hay un listado grande de personas a las que el Banco Central…

-El que ahora dirige Walter Cancela…

-…les cerró sus cuentas corrientes.

-¿Por ejemplo?

-Dice textualmente el nombre de una persona, entre otras 27, que puede ser el ex diputado colorado Julio Luis Sanguinetti Canessa, a lo que agrega un número de documento: 1.483.211/8. Además se explica que la clausura de la cuenta regirá hasta el 31 de marzo de 2005.

-¿Y?

-Que es una cuenta cortada. Es lo que comprobé leyendo esa edición del Diario Oficial, ello sumado a las erratas de todo orden que encontré. Por ejemplo a ese señor Sanguinetti lo bautizaron poniéndole una ese menos en su segundo nombre.

-¿Cómo?

-Sí claro, pusieron Julio «Lui» y no Luis…

-Un tirón de orejas para los responsables de la corrección. Pero, permítame preguntarle, sobre algo que usted dijo antes. ¿Cómo es eso de que hay personas que están libres de que les cierren las cuentas? En esto no hay magia.

-Por una sencilla razón… La mayoría de los uruguayos no tiene cuentas bancarias.

Y, si vamos a los números, comprobamos que sólo el 20 por ciento de los uruguayos utilizan los bancos para sus operaciones.

-Usted me está faltando, ¡casi!, el respeto con esa obviedad.

-Como usted quiera… Pero la verdad que a mí nunca me cerrarán una cuenta, como al ex diputado.

-Porque usted no tiene cuenta. ¿Verdad?

-Usted lo ha dicho. *

 

* El testigo «fundamental» de amenazas en la Cancillería

-¡Qué dolores de cabeza debe agarrarse el canciller Gargano con los encontronazos que se siguen verificando en el Ministerio de Relaciones Exteriores! ¿No le parece?

-En verdad, es una interna muy pesada. Es que Relaciones Exteriores era una «tierra de nadie», en la que había colocado su bandera el Foro Batllista.

-No hay duda.

– Y bueno, unos se sienten desplazados, otros que han perdido el poder y otros utilizan la obsecuencia, como diplomáticos que son, para congraciarse con las nuevas autoridades. Entonces, obviamente, las conflagraciones que se producen para ocupar los cargos estallan casi todos los días.

-Eso es cierto. Me dijeron, además, que muchos personajes más que siniestros se han manifestado ahora como frenteamplistas. Es por aquello del camaleón…

-¿Y?

-¿Vio la investigación administrativa que se inició ante una supuesta amenaza de muerte del embajador Luis Carresse a otro de sus colegas.

-Claro, salió en los diarios.

-Carrese afirmó que había un testigo clave, el que habría presenciado los hechos, y que lo libraría de toda culpa y cargo.

-¿Quién?

-El embajador Diego Zorrilla de San Martín, que fuera confirmado por este gobierno en una Dirección de Cooperación. Le aseguro que no conocían algunos antecedentes político   funcionales de este hombre.

-¿Por ejemplo?

-Que fue jefe del gabinete del ministro Juan Carlos Blanco.

-Pero, ¿por qué no fue citado en el caso de Elena Quinteros?

-Luego ocupó el mismo cargo con el ministro Alejandro Robira, acompañando después al general Vadora al Paraguay.

-¿Este señor es el testigo de Carresse? A buen puerto va por agua…

-Y bueno, ¡es lo que hay!*

 

* La lucha por la verdad y los contratiempos adheridos

-La bronca que debe tener el contador Ariel Alvarez por la resolución de la Suprema Corte que ratificó su procesamiento. ¿No le parece?

-Ni bronca, ni indignación, ni tampoco se siente víctima. Alvarez está muy tranquilo en su casa y en el Tribunal de Cuentas, siendo testigo privilegiado de lo que está ocurriendo. Además la mayoría de las cosas que Alvarez dijo, que provocaron escozor en el gobierno colorado, ahora se están comprobando.

-Eso es evidente.

-Y le digo otra cosa. Si la Justicia profundizara en el tema que motivó la reacción de Alvarez, quizás los procesados serían otros, los que violentaron la Ley, desconocieron la Constitución y hasta mintieron en documentos públicos afirmando que el dictamen del Tribunal de Cuentas era diferente al real.

-Pero, ¡hay que respetar las decisiones de la Justicia!

-Por supuesto, de lo contrario no existiría un estado de derecho y nos regiría la ley de la selva. Pero respetar la Justicia no quiere decir compartir todos sus fallos. Creo que con Ariel Alvarez se equivocaron.

-Pero, ¿hubo agravio o no lo hubo?

-En la superficie del asunto quizás se podría haber configurado tal cosa, pero nunca si la Justicia hubiera profundizado el tema. El ministro Cáceres fue el autor de un decreto claramente violatorio de la ley, pues un contrato de partes posterior a un llamado a licitación no se puede modificar tan fácilmente.

-¿Por qué dice tal cosa?

-Porque quizás otra empresa, al saber que el peaje en la Interbalnearia se podía cobrar en los dos sentidos, hubiera presentado una oferta distinta. Modificar el contrato por decreto, como se hizo, es violentar todo el ordenamiento legal en torno a las adjudicaciones por licitación.

-¿Y?

-Si la Justicia hubiera profundizado el tema vería que lo de Alvarez fue nada más que una anécdota. Lo grave está en la violación de la ley en que habría incurrido el ministro Lucio Cáceres. Haber procesado por «injurias» a Alvarez parece una broma de mal gusto.

-Pero, Alvarez habló de «acomodo».

-¿Le parece que eso es una ofensa? Es evidente que el ministro acomodó todo para hacer lo que la empresa le pedía.

-¿Entonces la Justicia?

-Pienso que debería haber rascado hasta el fondo.

-¿Y?

-Se quedó en la superficie, lo que es una lástima. *

 

* La Bienal de Venecia y la «camándula» de siempre

-Me han dicho que hubo problemas con la designación de quienes participarán este año en la famosa Bienal de Venecia. Algo ya salió en un semanario.

-Sí, hubo problemas. Existe una situación que alguien no tuvo en cuenta. El maestro de los críticos uruguayos, que fue siempre dejado de lado por los gobiernos colorados, es Nelson Di Maggio. ¿Eso lo tiene claro?

-Por supuesto ¿y?

-Ahora, de nuevo, nadie se acordó de él.

-¿Cómo? A Di Maggio lo conozco muy bien, es un hombre enteramente libre, que realiza la crítica a su real saber y entender, sin pelos en la lengua y sin medir las consecuencias de sus opiniones.

-Es, por supuesto, un ejemplo de crítico

-Hace lo que debe hacer un crítico, no casarse con nadie.

-¿Y?

-Las nuevas autoridades lo dejaron nuevamente afuera de todo y, quizás por desconocimiento, se dejaron embaucar por «los de siempre». A Venecia van dos curadores para la Bienal, una persona para colgar las obras y el artista.

-¿Y Di Maggio?

-Colgado del pincel… Pero hay más…

-¿Qué más?

-Que el pabellón de Uruguay fue prestado
o arrendado por Argentina y nadie sabe cómo quedó. Hay que gastar plata en la refacción.

-Eso, ¿además de los pasajes?

-También hay que destinar dinero para la persona que cuidará del pabellón durante toda la Bienal, que dura algunos meses. Se calcula que en ello solo se deberán gastar más de 15 mil dólares.

-¿Más los pasajes y el hotel de las cuatro personas que viajan?

-Súmele también los viáticos.

-¿Cómo se hizo la elección del expositor? Lo pregunto porque en Bienales anteriores los «artistas» uruguayos fueron todos colorados y designados a dedo. Pascale, el ex presidente del Banco Central y un hermano de Alejandro Atchugarry.

-Que tendrían sus méritos.

-Por supuesto, como los tiene también el pintor Carlos Grippo, un uruguayo nacido en Molles (Durazno), desconocido aquí pero con un éxito descollante en Europa y EEUU. Integra una tendencia pictórica posmoderna que se titula «metropolismo» A nadie se le ocurrió que él podría ser también representativo de nuestra cultura.

-¿Y?

-¿Sabe dónde vive?

-¿Dónde?

-En Venecia. *

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