Los billetes fueron hechos con placas auténticas robadas al Banco de la Reserva Federal en Miami

Caos en la plaza financiera sudamericana por dólares falsos que llegaron a Uruguay

La plaza financiera latinoamericana y el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos se vieron convulsionados durante las últimas dos semanas por el masivo ingreso de al menos 260 mil dólares falsos a la región, pero en Uruguay aún no se ha desatado el alerta aunque aparece como uno de los países afectados.

La fiebre por los dólares falsos comenzó el 8 de abril en Perú y se extendió como una epidemia hacia Bolivia, Chile y Paraguay, donde los respectivas asociaciones de bancos suspendieron la recepción de dos identificadas series de billetes de 100 dólares y una serie de 50 dólares.

La crisis de confianza sobre la moneda norteamericana, que según analistas llegó a afectar el comercio de varios países, no tuvo repercusiones claras en Ecuador, donde la destitución del presidente Lucio Gutiérrez generó una agitación social que se impuso sobre el eventual problema financiero.

El Servicio Secreto de Estados Unidos (USSS), que envió agentes a sus embajadas en la región, dio confusas explicaciones sobre el origen de la falsificación que primero se adjudicó al grupo Al Qaeda que los habría impreso en Pakistán y luego a una mafia multinacional que los falsificó en Tailandia.

Esta semana trascendió que varios bancos norteamericanos habían advertido sobre la falsificación a sus sucursales latinoamericanas desde el 23 de marzo y se supo que la réplica de los dólares es tan perfecta, porque fueron hechas con placas auténticas robadas al propio Banco de la Reserva Federal en Miami.

 

«No los tomen, son falsos»

La embajada estadounidense no advirtió sobre los dólares falsos a las nuevas jerarquías del Banco Central del Uruguay (BCU) aunque el USSS detectó billetes falsos provenientes de Montevideo, y recién el viernes se difundió, sólo en la versión en inglés de su página web, una información sobre el tema.

Aunque la autoridad monetaria no fue alertada y por lo tanto no realizó la prevenciones correspondientes en la plaza financiera, buena parte de los bancos y cambios uruguayos supieron de la existencia de dólares falsos a través de un e-mail que circuló entre operadores económicos y empresarios.

Con fecha 12 de abril, sólo cuatro días después que en Lima aparecieron los primeros billetes fraguados, un correo electrónico con el alerta sobre las series y años de los dólares falsos fue recibido y reenviado por decenas de operadores financieros y empresarios de Uruguay.

Bajo el asunto «dólares falsos», se advertía «les comento que en Perú falsificaron billetes dólares… por lo tanto les comunico que son falsos los siguientes billetes: de 100 dólares emisión 2001 inicial CB, de 100 dólares emisión 1996 prefijo inicial AB y última letra U, de 50 dólares emisión 1996 prefijo inicial AB y última letra E. No los tomen porque son falsos».

Según pudo confirmar LA REPUBLICA, ni el Departamento de Prevención de Delitos Económicos de la Policía, ni la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII), han recibido hasta el momento denuncias de billetes presuntamente falsificados, de cuya existencia no tenían conocimiento.

 

El brote en Perú y Bolivia

Hasta el miércoles 20 de abril, los cambios peruanos habían recibido más de 24 mil reclamos por unos 13, 7 millones de dólares, de los cuales, analizados unos 15 mil billetes de 100 dólares de las series CB-B2 , equivalentes a 7,7 millones de dólares, sólo 159.300 dólares (el 2,1%) resultaron falsos.

El ministro de Economía, Pedro Pablo Kuczynski, se vio obligado a tocar el tema ante el Congreso, donde reveló que el Interbank había sido comunicado el 23 de marzo por su corresponsal norteamericano el Bank of América que la Reserva Federal había rechazado 341 billetes de una remesa peruana.

El presidente de la Comisión de Defensa del Consumidor del Congreso peruano, Yonhy Lescano, anunció que las entidades públicas y privadas, incluyendo la Asociación de Bancos, habían decidido retirar de circulación todos los billetes de la serie CB-B2 del año 2001 para analizarlos y canjearlos con posterioridad, informan medios de prensa limeños.

La caótica situación generada en Perú, llevó a que el propio presidente del Banco Central de Reserva (BCR), Oscar Dancourt, exigiera a la gremial bancaria la aceptación de los billetes para confirmar su autenticidad y los acusó de generar una crisis de confianza para desdolarizar la economía.

El diario boliviano La Prensa, adelantó el jueves 9 que la banca de ese país decidió restringir la recepción de billetes de 100 dólares sospechosos. La Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban) tomó la determinación tras recibir información sobre la circulación de dinero falso desde Estados Unidos.

Sin embargo, una semana más tarde, la propia Asoban comenzó a poner paños fríos en la plaza financiera, donde el terror generado había llevado a que en algunos cambios se aceptaran los billetes sospechados canjeándolos a un 20 por ciento de su valor nominal.

 

La epidemia en Chile y Ecuador

La información tuvo inmediata repercusión en Chile, uno de los cinco países (con Ecuador, Bolivia, Perú y Uruguay) nombrados como blanco del operativo de falsificación adjudicado a un «mafia multinacional», y en Santiago los operadores de cambio rechazaron los billetes desde el lunes 11.

El miércoles 13 de abril, representantes del sistema bancario y autoridades policiales chilenas se reunieron con especialistas del Departamento del Tesoro norteamericano para recibir información sobre cómo identificar los billetes falsos, que por un monto de 260 mil dólares ya habrían ingresado a Sudamérica.

El jefe nacional de la Brigada Investigadora de Delitos Económicos de la Policía de Investigaciones, Héctor Soto, confirmó entonces que en Chile se habrían detectado unos 5.000 dólares falsos, pero que su validez debería ser autenticada finalmente por el gobierno norteamericano.

El Banco Santander de Santiago, habría devuelto toda una remesa de billetes con la serie dudosa a la Reserva Federal estadounidense para que confirmaran su validez. Otro tanto habrían hecho otros bancos para complicar a los técnicos estadounidenses que deberán analizar uno a uno los billetes

En Ecuador, la crisis financiera coincidió con el derrocamiento del presidente Lucio Gutiérrez y aunque existen justificadas sospechas del ingreso de los billetes falsos a su plaza financiera, la situación no había sido confirmada ni por el Banco Central ni por los bancos privados.

 

Crisis en plaza paraguaya

El diario La Nación de Asunción informó el 22 de abril que la plaza financiera paraguaya había entrado en crisis, por el temor a ser estafados con los dólares falsos y que bancos, financieras, casas de cambio y cambistas callejeros habían dejado de aceptar los billetes de 100 dólares de la serie CB.

La alarma en Asunción sacudió el sistema financiero el martes 19, cuando circularon las primeras advertencias sobre los dólares falsos aparecidos en Perú y de nada sirvieron los mensajes de las autoridades respecto a que no había motivos para que el sistema financiero cayera en desconfianza.

El funcionario de la embajada estadounidense, Kevin Johnson debió salir ante los medios de comunicación para explicar que en Paraguay aún no se habían detectado billetes falsos y otro tanto hizo el jefe de la oficina de Delitos Económicos y Financieros de la Policía, subcomisario Matías Morel. Morel, sin embargo, agregó un nuevo elemento hasta entonces desconocido: dijo que lo que ocurrió fue que las planchas de impresión de la Rese
rva Federal habían sido robadas y los billetes fueron impresos en Tailandia para hacerlos circular en el mercado internacional.

El 15 de abril, la página de análisis española «américaeconómica.com», publicó un informe de su periodista Gema Velasco, donde se afirmó que los dólares falsos habían provocado una crisis de confianza en Latinoamérica, por los billetes encontrados en Perú, Bolivia, Ecuador, Chile y Uruguay.

«El caso de los dólares falsos ha puesto de manifiesto dos cosas. La vulnerabilidad de los sistemas financieros latinoamericanos ante cualquier evento que afecte al dólar, y el miedo intrínseco que existe entre los banqueros y los ciudadanos a que cualquier acontecimiento ponga en riesgo las cuentas financieras y los ahorros», subraya la analista española. *

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