Sanguinetti calificó a Astori de "viejo demócrata cristiano de línea moderada"
El doctor Julio María Sanguinetti aseguró, en una columna escrita en el diario El País de Madrid, que el presidente Tabaré Vázquez «vive el desafío de armonizar su propia fuerza, entre el nuevo ministro de Economía, un viejo demócrata cristiano de línea moderada, con las corrientes más radicales».Para el ex presidente de la República «las primeras definiciones» del actual gobierno «se han puesto ya en la línea de la continuidad con el vilipendiado pasado» por parte de la izquierda. Aunque, a la vez, considera que «sobre todo esto hablarán los tiempos y los días». Pero lo trascendente para el secretario general del Partido Colorado, cargo con el que no se presenta en el exterior del país, es que el Uruguay vivió el acceso de la izquierda al gobierno «con más tranquilidad que, cuando en el lejano 1958, ganaron los blancos luego de 93 años de gobiernos colorados».
La columna de Sanguinetti está titulada «Un pequeño grande» y fue publicada ayer en El País de Madrid. En sus primeros párrafos recuerda la opinión del historiador Eric Hobsbawm, quien en su libro «Historia del Siglo XX» dijo que hasta la Segunda Guerra Mundial, Uruguay se encontraba en la pequeña lista de los estados «sólidamente constitucionales del hemisferio occidental», junto a Canadá, Colombia, Costa Rica y Estados Unidos. En el final de su columna el autor, al analizar las características que tuvo el acceso de la izquierda al gobierno, escribe:
«La vieja democracia que Hobsbawm veía como única, preserva, más allá de todos sus avatares, su tradicional espíritu» Dentro de los «avatares» Sanguinetti ubica el golpe de Estado del 27 de junio de 1973, al que se llegó «por la violencia política que terminó desestabilizando al país» y la crisis de Argentina que en 2002 «arrasó con la banca uruguaya, generó una caída económica del 14% del PBI en un año, un aumento de la pobreza y, naturalmente, malestar profundo, especialmente en esas clases medias en que se reclutaba la mayoría de los ahorristas perdidosos». A pesar de esos dos hechos dramáticos en la historia reciente de los uruguayos, el nuevo gobierno asumió dice Sanguinetti- «sin la menor inquietud en ningún ámbito, desde el cambiario al militar». Un ejemplo de «la solidez institucional de la república» fue que presidió la sesión parlamentaria inaugural «un viejo guerrillero que en 1984, cuando se recobró el sistema (democrático), estaba preso y juzgado, no por la dictadura sobreviviente después, sino allá en 1972 por la justicia ordinaria».
Sobre la realidad actual del país sostiene que «todavía sobreviven secuelas sociales de la crisis de 2002, pero el año pasado, el 2004, cerró con un crecimiento del orden del 12% y una temporada turística brillante, que marcan un momento expansivo y abren esta nueva etapa bajo buenos vientos». *
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