Díaz advirtió que no habrá más seguimientos a partidos ni a sindicatos
«Lo que todos queremos es una Policía Nacional al servicio del país, y no de ningún partido o corporación», afirmó el ministro José Díaz.
«La actuación policial», llegó a decir al comienzo de su discurso el inspector principal (r) Cono Cardozo, «deberá ceñirse estrictamente a la Constitución, la Ley y los reglamentos, atendiendo las convenciones internacionales suscritas por nuestro país en materia de Derechos Humanos, en especial al Código de Conducta de las Naciones Unidas para los funcionarios en cargos de hacer cumplir la Ley».
Respecto a la Dirección Nacional de Información e Inteligencia, Díaz advirtió que «no habrá más seguimiento, y otras operaciones, para perseguir el accionar plenamente legítimo, de base constitucional, de partidos políticos, sindicatos, cooperativas y demás organizaciones de la sociedad y de la cultura».
«Ingreso a este cargo», aclaró Díaz, «por determinación del nuevo gobierno, legitimado por el voto ciudadano, y con amplio respaldo popular, el mayor en décadas. Los avatares de la vida no me han permitido, aún, conocerles en profundidad y cosechar el fruto siempre enriquecedor de la amistad. No obstante abrigo la esperanza de que, al retirarme, lo haré dejando en la Policía Nacional una extendida relación mutua de amistad y comprensión».
«Los integrantes del nuevo gobierno somos hombres y mujeres que hemos hecho la opción de los desheredados y olvidados de la tierra, de los trabajadores manuales e intelectuales, de los excluidos y discriminados que conforman una extendida fuerza social motor de los cambios que el país y el mundo necesitan», explicó Díaz.
Cambios para superar «resabios del pasado»
«Sin duda estamos viviendo horas de innegable importancia histórica», que «no es solamente un cambio de personas» en el gobierno «con nuevas ideas y orientaciones», sino que, destacó el ministro, «es especialmente un cambio en la representación social» y «un cambio de rumbo, en el estilo y en la forma de gobernar», y de un «gobernar obedeciendo al programa que hemos comprometido ante la ciudadanía, lo que es poco frecuente».
Es un «gobernar obedeciendo al clamor del país, y sobre todo, de las clases y sectores sociales largamente postergados, especialmente los más necesitados, entre ellos, una amplia franja de funcionarias y funcionarios policiales», a quienes José Díaz prometió mejoras salariales, en particular, quienes perciben «los sueldos más bajos».
«Los cambios graduales los haremos con ustedes y no contra ustedes», dijo a los policías presentes, a quienes explicó que estarán sometidos al mando «siempre humano y persuasivo» del jerarca, «con autoridad, pero sin autoritarismo, superando todos los resabios del pasado».
«Buscaremos humanizar el servicio» policial mediante «la dignificación de sus funcionarios», indicó, para «preservar el orden público en el pleno ejercicio y respeto por todos los Derechos Humanos».
«Trabajaré», anunció Díaz, «con la razón de las grandes mayorías nacionales y populares», y a la vez «con la modestia y la dignidad de los humildes, con la franqueza del oriental liso y llano. Firme pero comprensivo, leal a los principios pero atento a los cambios y a la opinión de todos, especialmente de aquellos que no piensan como nosotros».
«Yo tengo un sueño», dijo Cono Cardozo
En su alocución, Cardozo recordó que «como decía un luchador social de la década del ’60, yo tengo un sueño». «Veo un policía de mi país que marcha hacia el trabajo, impecablemente uniformado, con paso firme, tranquilo y seguro porque en su casa ha dejado a su familia en una vivienda digna y decorosa, con su salud a cubierto, y sabe que sus hijos pueden estudiar y jugar con las mismas oportunidades que cualquier otro uruguayo, hijos que esperan a su padre que ha de compartir sus juegos y deberes».
«Y en mi sueño», continuó Cardozo, «los vecinos ven marchar a este policía, permítaseme, con un dejo de envidia pues pertenece a una institución respetable y respetada, donde resulta difícil ingresar, pues allí sólo se entra por rigurosa competencia para abrazar una de las profesiones más difíciles y arriesgadas, y tan antigua como la vida en sociedad».
El ministro del Interior, el doctor José Díaz, acompañado por el subsecretario de la cartera, Jorge Jouroff, concurrió ayer de tarde a la Escuela Nacional de Policía para imponer en sus cargos a los 19 jefes departamentales de Policía y a todos los directores nacionales.
Especiales ovaciones provocaron los nombramientos de las seis mujeres que ocuparán tres Jefaturas y tres Direcciones Nacionales.
Minutos antes, había designado oficialmente como director de la Policía Nacional al inspector principal (r) Cono Alberto Cardozo Soarez, quien pasó a ocupar un cargo como superior inmediato de los jefes de las 19 Jefaturas de Policía y todas las Direcciones Nacionales.
Cardozo expresó luego su «alegría y agradecimiento» porque el ministro José Díaz le «haya concedido la posibilidad de integrar su elenco» para «trabajar a fin de lograr» el «sueño» que explicitó.
Aseguró luego que asumió el compromiso personal de que el sistema de ingreso a la Policía permita incorporar oficiales que «superen en capacidad y dedicación» a oficiales de generaciones anteriores, y «brinde la misma oportunidad a todos, que sean medidos con las mismas reglas, sin privilegios, en un proceso abierto y claro».
Dijo además que trabajará «en pos de la mejor capacitación, sobre todo, de los que constituyen la inmensa mayoría de la Policía, nuestra cara visible y más próxima a la población: me refiero a los agentes, a los clases, que son los que más arriesgan y menos cobran».
Remarcó que la Policía «progresó» con el nombramiento de seis mujeres en Jefaturas y Direcciones Nacionales, y recordó que cuando ingresó hace 37 años a la Escuela Nacional de Policía «no había alumnas en el cuerpo de cadetes ni había oficiales», y que las mujeres tenían «un subescalafón propio sólo por ser mujeres y estaban confinadas al Cuerpo de Policía Femenina».
Integrar a la Policía «al ámbito académico»
Al referirse a la Policía como «una cadena humana de servidores de la Ley», Cardozo señaló que «una cadena es tan fuerte como el más débil de sus eslabones». Luego se preguntó: «si hay alguno que esté corroído por la herrumbre, ¿qué podrá sostener esa cadena?, ¿puede ser confiable o segura?», y luego se responsabilizó por «trabajar en la eficiencia del servicio policial para que la gente confíe en la Policía y se sienta segura». «Es un trabajo de todos, sin exclusiones», afirmó.
Dirigiéndose «a la población en general», pidió «apoyo para trabajar juntos, comprometidos y participativos». «Somos, nosotros los policías, lo que han querido que seamos o lo que hayamos podido llegar a ser. Pero sin duda podremos ser mejores si contamos con su ayuda».
Anunció «un sistema único nacional de ingreso, mediante concurso, para proveer todos los cargos», y «una reestructura del sistema de capacitación» con nuevos «planes de estudio, bibliografía, y cuerpo docente», y la creación de futuras escuelas regionales», «un primer paso» para «crear una escuela de suboficiales y especializaciones policiales».
Pidió para ello la «colaboración» de las autoridades de la enseñanza, con la intención de «integrar» la formación policial «al mundo académico, tanto en la parte curricular como en la participación de catedráticos nacionales y extranjeros, facilitando la interacción nacional, regional y mundial, para intercambio de conocimientos, técnicas e información que haga más eficiente» el servicio policial.
Policías «profesionales», de carrera y «capacitados
El ministro Díaz insistió por su lado en la necesidad de «una rigurosa profesionalización» del policía, «desde el ingreso del funcionario» con «procedimientos transparentes e iguales para todos hasta su retiro, preservando una carrera policial sin la más mínima interferencia partidista ni corporativa».
Aseguró que la designación de cada jefe departamental y director nacional obedeció a «exclusivas razones profesionales, sin interesarnos en absoluto por la afiliación política de ninguno».
Y luego agregó: «a pesar de que la propia Constitución Nacional nos habilitaba a designar en cada Jefatura de Policía a ciudadanas y ciudadanos ajenos al instituto policial, preferimos designar oficiales superiores, como habíamos anunciado: es una apuesta a la profesionalización, una señal firme hacia la Policía Nacional».
Subrayó que las designaciones incluyeron a oficiales superiores en situación de retiro que, en opinión del nuevo gobierno, estaban siendo «desaprovechados», y algunos nombramientos recayeron sobre «dignísimas oficiales superiores, señal de un justo reconocimiento al papel de la mujer y de la renovación de la gestión».
Añadió a continuación que «los relevos» respondieron a «estrictas razones de mejor servicio, en el acierto o en el error, sin afectar para nada la consideración profesional ni moral de los relevados».
Cuestionó los servicios de vigilancia por artículo 222 que no implican aportes jubilatorios pero exigen jornadas «inhumanas» de trabajo que violan «antiguas» normas laborales, y se comprometió a «optimizar» las prestaciones sociales de las familias de los policías en materia de «salud, vivienda, educación, seguros y parque de vacaciones», varias medidas que, dio a entender, que serían aplicadas a muy corto plazo. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad