
El hecho, cargado de profundo valor simbólico, ocurrió al caer la tarde, frente a la escalinata que da a la puerta principal del Palacio Legislativo y en compañÃa de la diputada Nora Castro, presidenta de la Cámara de Diputados, y como corolario de los diferentes actos que dejaron instalada esta nueva Legislatura.
Como se recordará, esa repartición militar tuvo activa participación en la desarticulación del MLN y captura de su máxima dirigencia en los albores de la dictadura.
El senador Mujica, a los efectos de dar por concluida la ceremonia de instalación de la Asamblea General, habÃa dicho que “hay un montón de formalidades que hay que cumplir y como no se puede pasar revista de noche, los invito a que salgamos para afuera, porque ahà hay un montón de uruguayos parados esperando a que los visitemos”.
En los alrededores del Palacio Legislativo -rodeado por un férreo dispositivo de seguridad- un gentÃo que no se recuerda en situaciones similares, le daban el marco perfecto para que Mujica, visiblemente emocionado y flanqueado por Nora Castro y el jefe del Batallón Florida, recorriera a paso firme el trecho de media cuadra hasta la fila de militares.
Una vez parado frente a ellos, José Mujica los saludó, caminó lentamente y pasó revista, tal cual exigen las formalidades.
Al grito de “Pepe, Pepe, Pepe”, los presentes animaban el paso de quien es, sin duda, el fenómeno polÃtico más llamativo y demoledor de los últimos tiempos. En un paÃs que carece de estrellas del espectáculo que motiven a las multitudes, este veterano hombre polÃtico parece ser lo más cercano a un movilizador social que se puede encontrar en la escena local.
Las banderas tricolores, silenciosas espectadoras de un momento que quedará grabado para siempre, flameaban al viento. Naturalmente se destacaban las del Frente Amplio, pero llamaba la atención el gran número de telas rojas del Partido de los Trabajadores (PT).
Una vez terminado el acto protocolar, José Mujica rezongó afirmando que “esto parece un desfile de fotógrafos”, refiriéndose al verdadero enjambre de trabajadores de medios gráficos que le seguÃan en ese momento.
“A mà este batallón me llevó preso pero de esa época me quedé con algunos amigos”, indicó el legislador.
Posteriormente y con la marcha Mi Bandera como fondo musical, los efectivos desfilaron ante las escaleras del “palacio de las leyes”, previa solicitud de autorización al presidente de la Asamblea General.
Mujica aplaudió hasta que el último uniformado pasó frente a él.
Luego, la histórica figura tupamara mantuvo un corto diálogo con el comandante en jefe del Ejército, general Angel Bertolotti. El militar saludó a Mujica y éste le devolvió la deferencia con un apretón de manos y le dijo: “Si tendremos que laburar ahora”. Los comandantes de la Armada, Tabaré Daners, y de la Fuerza Aérea, Enrique Bonelli, también intercambiaron saludos con Castro y Mujica.
Fuera de todo protocolo, los dirigentes del Movimiento de Participación Popular, Ernesto Agazzi, futuro subsecretario de GanaderÃa, y el diputado Luis Rosadilla, bajaron a saludar a los militantes que se encontraban presentes detrás del vallado.
Al mismo tiempo, sobre las escalinatas, los nacionalistas Enrique AntÃa y Carlos Moreira le decÃan a un grupo de dirigentes blancos: “Che, a ver cuándo nos juntamos de vuelta”. Alguien contestó que “serÃa bueno que no pasen cinco años”. *
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