Tirantez y mala onda en el partido de Herrera
Desde el punto de vista informativo es bueno conocer cómo está funcionando la interna nacionalista ahora, desde el llano político, cuando las cuotas de poder dependen de otros, pensaba Sherlock, mientras se paseaba, caminando por la calle Juan Carlos Gómez, por el frente de la sede del Honorable Directorio.
Nuestro sabueso había concertado un encuentro con uno de sus informantes que se mostró dispuesto a compartir un almuerzo en el restaurante Arizú. Cuando Sherlock transitaba frente mismo a la benemérita e histórica sede, vio que el hombre con el cual había concretado la cita se dirigía a buen paso a la otra cuadra de la misma calle, para concretar el encuentro.
Al ingresar el periodista al reducto gastronómico, el hombre se estaba sirviendo una copiosa ensalada.
– ¿Cómo le va mi amigo?
– Como ve, ¡todavía me puedo alimentar…!
– ¿Y, cómo andan las cosas? ¿Qué pasa con Cuqui?
– Lacalle es un caballero, está tratando de unir, pero le digo hay otros que están dispuestos a que el partido se siga achicando.
– Expliíquese mejor.
– Y, mire, hay quienes quieren excluir de todo a los nacionalistas que hemos tenido posturas progresistas y hecho fuerza para que Larrañaga tuviera no soólo un discurso de centro sino también posiciones acordes con esa postura.
– ¿No me diga? ¿No será que hay pocos trompos para muchos que tienen interés en jugar?
– Por supuesto… Se sabe que el ofrecimiento del gobierno electo es limitado y, por supuesto, de antemano en la interna nacionalista se está liquidando a sectores que podrían tener aspiraciones a ocupar alguno de los cargos.
– Pero, ¿de dónde viene la agresión?
– De un segundo nivel del Honorable Directorio y del grupo que está vinculado con el diario El País.
– ¿El grupo caganchero?
– Efectivamente.
– ¿Y ustedes no se defienden?
– Como no, en su momento sacaremos todos los trapitos al sol. Y hay algunos bastante sucios.
Compartí tu opinión con toda la comunidad