Escrito por: GABRIEL MONTEAGUDO, COLONIA

Con 32 años y más de cuatro mil votos cosechados en octubre último, el joven
dirigente Ricardo Planchón, hijo de aquel Planchón que, según la leyenda en Colonia, anotaba trabajadores para construir el puente Colonia-Buenos Aires en la década del 60, compone el binomio Zimmer-Planchón que aparece como el principal contrincante de Carlos González, actual diputado y delfÃn de Moreira para la candidatura municipal. Planchón es el suplente inmediato en la plancha electoral de Carlos Moreira y si dice que acepta la suplencia como intendente tendrá cinco meses de gloria, hasta que asuma en julio el nuevo jerarca comunal que emerja de las urnas.
En estos momentos, Planchón es el dirigente polÃtico más importante de las últimas semanas y hasta el miércoles 10, la plana mayor de la polÃtica departamental estará pendiente de su palabra. En estos dÃas todos quieren saber si Planchón ocupará o no por cinco meses el sillón comunal y sucederá a Carlos Moreira como intendente hasta que el nuevo jerarca electo asuma tras la contienda en las urnas.
Planchón es socio polÃtico del médico Walter Zimmer, ex director de Acción Social de la comuna, cargo del que fue echado por Moreira luego de declarar que si gana las elecciones de mayo “no me voy a fumar la herencia maldita” de jerarcas moreiristas cuestionados durante los 10 años de gestión del actual intendente. Tanto Zimmer como Planchón aparecen como el polo renovador del nacionalismo coloniense, la gente nueva que se opone a viejos dirigentes como Carlos González, Carlos Garat o el mismo Moreira.
En filas de Moreira están nerviosos y cuentan que recién va a renunciar cuando esté tomando el juramento de senador, porque no quiere dejar “ni un minuto más” el sillón en manos “enemigas”. Y no es para menos, si Ricardo Planchón asume como intendente puede provocar un desastre en filas oficialistas: a su antojo puede cambiar los titulares de las direcciones que hoy responden a Moreira, puede iniciar algunas investigaciones que salpiquen los zapatos del intendente y de sus principales figuras e incluso puede disponer la terminación de obras con las que Moreira soñó pero dejó por el camino. Y lo que es peor, igual que Moreira por su reelección en 1999, puede poner la maquinaria municipal a trabajar a pleno para Walter Zimmer y asà inclinar la balanza electoral para mayo a favor del médico coloniense “chapas y bloques, ayuda social, mucho bitumen y máquinas todo el dÃa por todos lados. Si a eso le suma que mande alguna investigación a la Justicia sobre algunas cosas poco claras que ocurrieron estos años en la Intendencia, imagÃnese, perdemos seguro”, decÃa a este corresponsal un moreirista que por estos dÃas desayuna con té de tilo.
Si el próximo miércoles 9 de febrero Planchón dice que sÃ, los meses de Gloria en el sillón comunal le aseguran un sueldo como intendente y el subsidio por un año, aunque deba renunciar a sus aspiraciones de acompañar a Zimmer en la candidatura de mayo.
Eso le permite otra alternativa: puede jugar un papel moderado y “cabildear” la contienda electoral para luego arrimarse al ganador y lograr nuevamente una secretarÃa que le permita la subsistencia en la cúspide de la polÃtica departamental por otros cinco años y asà candidatearse en 2010 como firme titular a la comuna. Con Zimmer no tendrÃa problemas y si gana Carlos Alvarez, se sabe que ya le ofreció varias direcciones municipales para él y su gente.
Si Planchón dice que no, y deja el lugar a Oscar Cáceres, habrá sembrado una importante cantidad de semilla de honradez en el accionar polÃtico, enviarÃa un mensaje claro de juego polÃtico limpio y estará dando una señal de que,
efectivamente, hay una intención en su grupo de actuar diferente a la polÃtica tradicional de sus correligionarios, según analizan en el departamento los distintos dirigentes polÃticos que observan el interior del nacionalismo en Colonia.
Qué hará Ricardo Planchón, es la pregunta que esta semana se hace la mayor parte de la clase polÃtica departamental. “Ustedes me entenderán, pero hasta el 9 prefiero mantener el silencio” afirmó Planchón ante nuestra consulta y sólo nos señaló que “no les va a sorprender mi decisión a aquellos que me conocen bien” dijo. En estos dÃas Planchón viene evitando el contacto con la prensa para no tener que dar muchas explicaciones.
Algunas pistas recogidas por LA REPUBLICA permiten señalar que contrariamente a
lo que se piensa y pese a lo que significarÃa como jugada polÃtica, el dirigente blanco no asumirÃa la Intendencia de Colonia y dejará su lugar para que Oscar Cáceres se ocupe de la comuna coloniense. Quienes lo conocen aseguran que para Planchón significa “un acto de vieja polÃtica” el hecho de asumir como intendente y que “no va a hipotecar su futuro polÃtico a los 32 años haciéndose cargo de una intendencia sólo para perjudicar o favorecer a uno de los candidatos en el camino polÃtico”. Según las fuentes consultadas esta semana hay otra versión que inclinarÃa a Planchón para no aceptar el cargo de intendente interino.
“Hay encuestas muy serias que señalan a Zimmer como claro ganador de la elección municipal” encuestas que estarÃan en poder de Zimmer y Planchón, lo cual, aseguran hace que se fortalezca la relación entre ambos haciendo de la fórmula casi un cogobierno con Ricardo Planchón “porque hay una unidad muy fuerte en el grupo para renovar las viejas prácticas polÃticas y Zimmer es un hombre que abre puertas y permite la participación” dijeron a LA REPUBLICA.
Mientras el nerviosismo en filas de la 1904 crece con los dÃas a medida que se acerca el próximo miércoles 9 de febrero -Moreira deja la intendencia el lunes 14 y asume como senador el martes 15, la decisión sobre quién será el intendente de Colonia entre el 15 de febrero y el 15 de julio en que asumirá el nuevo intendente electo, es una decisión que sólo Planchón conoce. Y sobre la cual guarda un profundo silencio. *
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