Dirigentes foristas trasladarán a Bonomi sus inquietudes sobre los Consejos de Salarios
«Lo preocupante sería que el Poder Ejecutivo no retome esa línea de «neutralidad activa» y que sucumbiera a la tentación del «seguidismo» sindical, respaldando las posturas de las representaciones sindicales en los diferentes grupos de negociación y eventualmente homologando acuerdos que esas representaciones den por buenos, dejando por el camino los intereses generales o los de aquellas pequeñas empresas y segmentos de trabajadores –incluidos los desocupados– con escasa o nula capacidad de incidir en los procesos de negociación colectiva»
Según lo afirmado por esta publicación forista, «Uruguay ha vivido varias experiencias de negociación colectiva en Consejos de Salarios. La última de ellas, durante la primera administración Sanguinetti, entre 1985 y 1990. En la ocasión dicen – en virtud del contexto político –transición de dictadura a democracia– que tornaba necesario apuntalar una lógica inclusiva que sumara al mayor número de actores posibles a la reconstrucción de la institucionalidad, los Consejos de Salarios constituyeron una herramienta idónea para que empresarios y sindicatos participaran y se sintieran protagonistas, también, de esa etapa de reconstrucción»
«No obstante, por cuanto el complejo mecanismo supone una administración de salarios de base corporativa, el rol del Poder Ejecutivo en esa etapa se caracterizó por ceñirse a muy claros parámetros.
En primer lugar, la neutralidad entre las partes. Y en segundo lugar, que esa neutralidad fuera «activa», en el sentido de que supusiera no un actitud meramente conciliatoria entre partes en conflicto, sino que vigilara severamente que un eventual acuerdo entre gremiales empresariales y sindicatos no comprometiera ni los intereses generales, ni los de aquellos sectores más débiles y con escasa o nula representación en esas negociaciones»
«No era infrecuente que empresas fuertes pactaran con sindicatos fuertes determinadas condiciones que dejaban fuera del mercado a las empresas más pequeñas. O que se pactaran niveles salariales que dificultaban la absorción de mano de obra desempleada. Ante tales circunstancias, el Poder Ejecutivo siempre se plantó ante empresarios y sindicatos, negándose a homologar por la vía del decreto tales acuerdos»
Consultadas fuentes foristas LA REPUBLICA está en condiciones de informar que es decisión de las autoridades de ese sector político plantear sus inquietudes al nuevo gobierno, intentando un diálogo con el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Eduardo Bonomi,
El próximo gobierno desea implementar un mecanismo similar, aunque enmarcándolo en una ley, lo cual –nos parece– le resta flexibilidad. Pero lo preocupante sería que el Poder Ejecutivo no retome esa línea de «neutralidad activa» que hemos descrito y sucumbiera a la tentación del «seguidismo» sindical, respaldando las posturas de las representaciones sindicales en los diferentes grupos de negociación y eventualmente homologando acuerdos que esas representaciones den por buenos, dejando por el camino los intereses generales o los de aquellas pequeñas empresas y segmentos de trabajadores –incluidos los desocupados– con escasa o nula capacidad de incidir en los procesos de negociación colectiva.
Lejos está de nuestro espíritu aparecer como agoreros. Pero, precisamente, por nuestra voluntad de formular aportes constructivos, no podemos dejar de subrayar estos aspectos y nuestra preocupación.
Porque montar un mecanismo tan complejo que luego resulte en el cierre de empresas o en el congelamiento del desempleo, constituiría un desatino histórico, especialmente en un momento de expansión de la economía nacional. *
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