Dresdner Bank negó presión "indebida" para firmar contrato de recapitalización
En carta dirigida a LA REPUBLICA, el gerente general del Dresdner Bank lamentó el daño ocasionado por el fraude cometido por los hermanos Rohm contra el Banco Comercial y sostuvo que los perjuicios afectaron a instituciones, numerosas personas y entidades, «incluyendo a DBLA». No obstante, aclaró que el DBLA «rechaza la sugerencia de que pueda tener alguna responsabilidad por la liquidación del Banco Comercial, y también de que se haya presionado indebidamente para suscribir el acuerdo de recapitalización del Banco Comercial, declaración ésta que el Gobierno uruguayo nunca había hecho, en ningún ámbito, antes de esta fecha».
El pasado 8 de diciembre, en su último discurso ante empresarios en la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM), el presidente Jorge Batlle hizo referencia a lo ocurrido durante 2002, relató cómo se dieron los hechos y en especial el diálogo mantenido con los representantes de los bancos integrantes en aquel momento del Banco Comercial en Estados Unidos.
«El Banco Comercial nos chantajeó, nos pegó un tiro en la nuca», dijo el presidente.
En ese sentido, anunció que este gobierno insistirá con que los banqueros propietarios de JP Morgan, Dresdner Bank y Credit Suisse respondan penalmente.
«No tenían ningún derecho, sin causa alguna motivada por el Uruguay, por su gobierno y por su sociedad de ponernos un revólver en la nuca y matar al país». Agregó que iba a hacer lo posible para ponerlos presos y anunció que el gobierno de Uruguay presentará una denuncia penal en Estados Unidos con ese fin. «Tendrán que dar explicaciones de esto ante los juzgados de Estados Unidos», aseguró.
El funcionario del Dresdner Bank aclaró por otro lado, que «ningún ejecutivo de Dresdner Bank Lateinamerika AG (DBLA) jamás formó parte del equipo gerencial del Banco Comercial, y DBLA sólo propuso a un director no residente entre los siete integrantes del directorio de ese banco». Agregó que ese director «cumplió diligentemente sus deberes, revisó diligentemente toda la información que le fue enviada, y participó diligentemente en las reuniones a las que fue convocado». Más adelante, afirmó que cuando estalló la crisis en el Banco Comercial, tanto el DBLA como otros bancos y el Uruguay «participaron en condiciones que se negociaron en detalle, de la recapitalización de Banco Comercial, aportando US$ 133,3 millones con el objetivo de impedir su quiebra». Reveló que al inicio de las gestiones, el DBLA era «renuente» a suscribir el acuerdo porque «ya había sufrido graves pérdidas por efecto del fraude perpetrado por los Sres. Rohm» y además, «tenía sólo una participación minoritaria en el banco y no contaba en ese momento con suficiente información acerca de los daños provocados al banco por los Rohm y sus cómplices». En ese momento, agrega el funcionario, «y debido a la renuencia comunicada por DBLA a suscribir dicho acuerdo, fue el propio Presidente de la República quien llamó al jefe ejecutivo (CEO) de Dresdner Bank A.G. para insistir amablemente y persuadirle a que apoyara la participación de DBLA en el acuerdo». También señaló que en julio de 2002, «el Gobierno uruguayo no estuvo dispuesto a seguir apoyando a Banco Comercial tal como había convenido en el contrato de recapitalización» todo lo cual «llevó a la suspensión de las actividades del Banco Comercial en agosto de 2002 y a su posterior liquidación». Por último, DBLA lamentó el daño provocado por el fraude y señala que el propio banco «fue severamente perjudicado» y «es por lejos en términos económicos- una de las principales víctimas». *
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