Un pediatra alienta la esperanza blanca y anuncia que dará batalla casa por casa
Arranca bien la conferencia de prensa con apenas 15 minutos de retraso en el bastión del Partido Nacional en Plaza Matriz. Afuera de las paredes coloniales, el asfalto hierve apenas pasadas las cuatro de la tarde. La Casa del Partido Nacional está repleta, y cuando ingresa a su sala de homenajes, el candidato único a la Intendencia de Montevideo, estallan aplausos atronadores. «De la que se salvaron los demás, por eso lo aplauden», susurran algunas voces de irónicos periodistas. Largos aplausos, durante los cuales el doctor Javier García Duchini tiene un inusual gesto. Aún rodeado de lo más granado del Partido Nacional, junto al Presidente del Honorable, Jorge Larrañaga, toma una botella de agua mineral y sirve a los demás acompañantes. García, como Gandini, no usa corbata, aunque revista el mismo «uniforme» de todo político «blanco»: pantalón gris, saco azul, camisa blanca o celeste. Es, sin dudas, «el mejor de la clase».
Jorge Larrañaga abre la parte oratoria. Luce agotado y convoca al sempiterno estilo discursivo anunciando la «alegría» de haber alcanzado el partido un candidato único. Anunciando por segunda vez en el año que «no salimos a competir, sino que salimos a ganar», convocó a la importancia de la «renovación generacional» para éste al que calificó «el mejor candidato pese a su edad». Agradeció a todos los sectores por la decisión «unánime de respaldo a Javier García, un orgullo para el Partido y la ciudadanía de Montevideo».
Pediatría, no es oncología
El médico pediatra Javier García (41), militante del Partido Nacional desde su juventud, ex diputado, formuló un discurso cuyos puntos llevaba meticulosamente impreso, en un tono absolutamente dispar con los enardecidos habituales de Larrañaga o Lacalle (ausente una vez más). Con el tono de una cátedra universitaria, el candidato solamente puso énfasis en lo referido al crecimiento de la miseria entre la infancia en Montevideo.
García, afirmó haberse enterado de ser el candidato único hacía menos de 24 horas, y enfatizó su orgullo por haber recibido el ofrecimiento, al cual aceptó de inmediato, aseguró.
Evocando la figura de Wilson Ferreira, agradeció a su viuda por encontrarse presente.
García, consideró «un honor», la candidatura, «en tanto estoy comprometido en el proceso de renovación de mi partido, y del sistema político empezando por nuestra casa».
Afirmó su «convicción de generar el cambio en Montevideo, dónde vivo y que está fracturado en dos», afirmando que hará «que los vecinos tengan los mismos beneficios y no que su condición social y económica haga que unos sean mejores que otros».
Recordó la existencia de agudas deficiencias en muchos barrios en temas como transporte, salubridad e higiene, «y para que ello no ocurra estoy dispuesto a dejar el alma en la cancha».
Apuntó al 10% de niños pobres en la faja costera montevideana, mientras en buena parte del departamento los índices rozan el 84%, aunque no detalló las formas en que combatiría el fenómeno.
Añadió que impedirá que «los costos de la Intendencia sigan siendo tan gravosos para los montevideanos», haciéndolo «con inteligencia y sin demagogia» aunque sin precisar mayormente la forma.
«No vamos a prometer lo que no se puede: habrá que trabajar para disminuir el costo político que tiene la Intendencia de Montevideo; y habrá que trabajar, y desde ya me comprometo, para que la gestión de una institución pública, no sea donde se resuelvan las apetencias políticas personales de los diferentes políticos. La Intendencia de Montevideo tiene 107 cargos de particular confianza, y cuenta con más de 9.000 funcionarios», dijo. Denunció que la «mayor parte» de esos cargos de particular confianza, son «el sostenimiento del aparato del partido político en el gobierno» municipal. Aseguró que el Partido Nacional apoyó a la intendencia frenteamplista para la aprobación de la tasa de saneamiento y poder desarrollar la imprescindible obra. «Y la única condición que pusimos para dar el voto fueron: que el saneamiento empezara en el Cerro y Casabó, y la segunda, que está en el debe, es la que haya una institución que defienda a todos los montevideanos de los abusos del poder, reflejada en la figura del defensor del vecino», lo que se comprometió a llevar a buen término, de acceder al poder.
Al finalizar el acto, García fue consultado acerca de su idea para enfrentar las cifras electorales (7 cada 10 montevideanos, votaron la izquierda), a lo cual dijo estoicamente: «Jamás di una batalla por perdida, antes de darla». En boca de un pediatra, una garantía. *
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