El LATU, los viajes de Long y los sueldos "secretos"
* -La barra de amigos de Ruperto Long, funcionarios del LATU, han logrado su ideal funcional. Ganan buenos sueldos, que de subgerente para arriba son «secretos»; hacen viajes de meses con goce de sueldo; tienen viáticos que no deben rendir, ingresos de personas aptas para tareas de servicio que ingresan como «técnicos de laboratorio» y otras yerbas.
-Sí claro, leí algo en un pedido de informe del legislador Guillermo Chifflet. Parece que se está descorriendo un velo que tapaba una situación escandalosa. Es de esperar que, por el bien del país, surja la verdad y los responsables del despilfarro sean sancionados. Aunque, me parece, no hay normas para penar el despilfarro, la politiquería, el abuso y el clientelismo. ¿Usted qué dice?
-Es de esperar que el nuevo gobierno realice una auditoría en el LATU y que la empresa designada no sea «amiga de la casa», como ocurrió en ocasiones anteriores. ¿Hay algo nuevo al respecto?
-Se dice que el ex director del LATU, Ruperto Long, debió viajar mucho durante su gestión. Se le calculan más de 36 mil millas aéreas, lo que es bastante. Fue por lo menos dos veces a China, en las antípodas de nuestro país, y en innumerables ocasiones a Europa y EE.UU. El promedio de Long era de un viaje cada dos meses…
-¿Quién pagaba los viáticos?
-¡Qué pregunta ingenua la suya…! Claro eran viáticos más que fuertes que pagaba el propio LATU, con la particularidad de que no deben ser rendidos.
-Una manera de no limitar la tarea al viajero… ¿No le parece?
-Si usted lo ve así…
-Además, le cuento que Long, como corresponde a alguien con su investidura, siempre viajó en primera clase. Nada de «bussines» o turista, siempre la primera.
-Es que se come algo mejor… Y para un viaje extenso es más cómodo hacerlo.
-Por supuesto…
-En el LATU, hay mucha gente valiosa que trabaja allí…
-Claro, pero que ingresó en casi todos los casos por «recomendación política». En el LATU, además, funcionaba el sector político del propio Long, «Fundación Montevideo», organización del Partido Nacional. Allí se reunían, pegaban afiches y, por supuesto, armaban las carpetas para el ingreso del personal.
-¿Hay algún caso flagrante?
-Y, que le parece… Una mucama que ingresó como técnica de laboratorio… ¿Qué me dice?
-Pero, dígame algo más. ¿Long siempre viajó solo?
-No, en ocasiones lo acompañaron otros funcionarios, pero allí también se marcaba la jerarquía del director. Long viajaba en primera y sus acompañantes en turista.
-¿Cómo sabe todo esto?
-Tengo páginas y páginas. Una radiografía completa de lo ocurrido en esos grandes edificios de Avenida Italia. Hasta los nombres de quienes han tenido licencias privilegiadas, de los ñoquis, etc.
-¿Etc.?
-Sí, quiero decir «otras yerbas»
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