La columna de Sherlock
Se redujo la emigración luego del triunfo de Tabaré Vázquez
* -Tengo un dato bueno que seguro le servirá
-!Hable, por favor! dijo Sherlock con tono interesado.
-Mire, la embajada de Israel en Uruguay lleva cómputos de la gente que quiere emigrar, especialmente de la colectividad judía.
-¿Y?
-Qué la gente de la embajdada está sorprendida, porque luego del triunfo de Vázquez, la corriente que era constante y creciente se redujo de golpe. La explicación es la esperanza de quienes estaban dispuestos a irse, que ahora confian que aquí se le abrirán posibilidades de una vida major.
-!Caramba¡, es un dato importante.
-Más qué importante… Lo qué acrecienta, por supuesto, la responsabilidad del futuro gobierno. La gente se ha jugado entera y quiere que su esperanza se convierta en una realidad palpable.
-No es para menos…
La Dirección de Meteorología no podía quedar al margen
* -¿Por qué tiene esa cara de indignado?
-Y… a los ascensos en el Banco Central, los acomodos en OSE, los movimientos en Ancap y UTE, los concursos poco claros en el Banco de Seguros, República, Hipotecario, etc. , ahora se suman otros casos escandalosos.
-¿Más ascensos? ¿Dónde?
-En Meteorología.
-En la Dirección Nacional de Meteorología, que depende del Ministerio de Defensa Nacional… ¿no me diga?
-Claro, así son las cosas. Hubo más de cien ascensos en los últimos meses, con arreglos salariales y otros beneficios.
-¿Está seguro? ¿Y Yamandú Fau, el ministro de Defensa Nacional, que dice al respecto?
-Todavía no abrió la boca. Pero, me pregunto ¿cómo es posible que los jerarcas de las reparticiones no tengan en cuenta que estamos en un período de transición entre dos gobiernos, y que lo más adecuado es «no innovar»?
-¿No serán acuerdos o compromisos anteriores…?
-La información que me han dado es que en Meteorología se produjo un fenómeno parecido a «la comezón del séptimo año». Entró la fiebre del acomodo y ello se expresó con arreglos masivos, ascensos y mejoras de todo tipo…
-¿Y?
-Que alguna gente está preocupada por las declaraciones de algunos representantes del gobierno electo, sobre que todos los nombramientos realizados en la transición serán revisados.
-Es lo razonable…
-Claro, pero muchos se sienten en el tembladeral. No estarán tranquilos hasta que el vendaval pase…
-Que como un huracán dejará a más de un árbol caído.
-¿Le parece?
-Claro que sí. Pero, igualmente, la molestia la habrán creado y mucha gente se sentirá perjudicada por volver a la situación anterior.
¿Y la paramétrica que siempre utilizó Ancap?
* -Se perdió, ¿verdad? En los vericuetos de los archivos donde Ancap guarda los expedientes en los que se realizan los reclamos de «capitalizaciones» para los negocios en la Argentina, todos ellos ruinosos, se debe haber traspapelado la «paramétrica» que siempre utilizó la empresa para modificar el precio de los combustibles. ¡Ya no está más!, no la pueden encontrar…
-Qué sarcástico que está hoy… ¿Le pasa algo?
-Es que después de leer en LA REPUBLICA que el dólar sigue estable, luego de una caída pronunciada, y el precio del barril de petróleo sigue bajando, fui a llenar el tanque del auto y la nafta sigue al mismo precio de antes. Ancap sigue sin aplicar la dichosa «paramétrica» y los uruguayos debemos pagar en la nafta las falencias de los ruinosos negocios en la Argentina, los sueldos de los gerentes, generalmente tipos que les importa más la corporación de sus iguales que la suerte de la empresa y de la economía del Uruguay.
-Pero, qué malo está hoy… La nafta no bajó de precio, al parecer, por imposición del Poder Ejecutivo. Y le digo algo más: los precios de los combustibles siempre se aumentaron a «ojímetro», la dichosa «paramétrica» no es más que un invento de alguien para justificar las subas. Ahora, cuando las variables indican que el precio debería caer bastante más de un diez por ciento no pasa nada. Pero, además, es una política negativa para el país.
-¿Qué está diciendo?
-Es que la experiencia del ministro Pedro Bordaberry, cuando obligó a bajar el precio de los combustibles, fue importante. Ancap, por mayor venta, se sacó de arriba todas las reservas que se estaban vendiendo a la Argentina a precio ruinoso. El aumento de la venta de naftas fue notable y la gente, por supuesto, consumió más. Muchos les pasaron plumeros a los automóviles y los sacaron a la calle.
-Una manera de reactivar la economía. ¿Verdad?
-Eso está claro. Sin embargo, el propio Bordaberry lo ha dicho; todavía el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, el inefable Ariel Davrieux, le sigue reprochando aquella medida que le modificó alguna variable y destruyó su criterio de que siempre hay que sacrificar a la gente para mantener la estabilidad, de acuerdo a lo que dicen los manuales del FMI y el Banco Mundial.
-¿Y ahora también sigue con esa cantinela?
-Por supuesto… ¿Quiénes más que Davrieux, Alfie y Villar, pueden seguir sosteniendo el precio de los combustibles que, dado el cambio de las variables, de caros han pasado a ser un verdadero asalto a mano armada? Son los más onerosos del continente…
-¿No va a pasar nada?
-Ya veremos… La indignación cunde y, obviamente, además de a los uruguayos esos precios afectarán al turismo… Esperemos que el nuevo gobierno tenga las cosas claras y no siga llevando adelante políticas ruinosas… Aquí siempre han sido precios políticos, como reclama el Banco Mundial, siempre destinados a reducir la capacidad de compra de la gente.
-¿Le parece?
-Claro que sí… Le temen al progreso y al bienestar. *
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