"La producción y el trabajo son las prioridades de Vázquez"
-¿Le sorprendió el nombramiento?
-Me avisó Víctor Vaillant, que Tabaré le había anunciado que iba a hacer esa designación, pero que antes recabaran la aceptación de Mujica, Agassi y mía. Y que Fernández Huidobro iba a hablar formalmente conmigo. Si bien yo estaba trabajando desde hacía tres años en la Comisión de Relacionamiento, que entre sus cometidos tenía la coordinación de las fuerzas políticas con el PIT-CNT y los empresarios, la designación como ministro me sorprendió.
-¿Lo pensó mucho antes de aceptarlo?
-Me estaban mencionando para la subsecretaría del Interior, así que este fue un alivio (se ríe). Cuando me lo propusieron salí a caminar para pensar si aceptaba o no.
-¿Y caminó mucho?
-(Se ríe) Bastante, tres quilómetros de ida y tres de vuelta.
-¿Pensó que al asumir el cargo se pondría en la vereda de enfrente a la de los trabajadores?
-Yo fui delegado al Consejo de Salarios y cuando concurría tenía, como trabajador, la percepción que estaba discutiendo con el empleador y esperaba, de alguna manera, que el Ministerio de Trabajo ayudara en la negociación, porque si era mano a mano iba ser peor. No se trata de estar en la vereda de enfrente, se trata de mediar entre las partes en conflicto. Ya en aquella época, yo integraba el Consejo de Salarios como trabajador de la pesca, uno tenía alguna expectativa en lo hiciera el Ministerio de Trabajo. Ahora no ocurre por que no existen los Consejos de Salarios ni la negociación colectiva, salvo en algunos sectores. Cuando había negociación tripartita, el Estado actuaba como articulador y uno trataba de no estar en la vereda de enfrente al Ministerio de Trabajo. El país tiene una larga tradición de negociación colectiva que se termina en 1973 con la dictadura y se reinicia en el primer gobierno de Sanguinetti y dura hasta 1992, cuando son disueltos en el gobierno de Lacalle. Creo que esto tiene una explicación. Y es que el Ministerio de Trabajo y la negociación es funcional al modelo económico y social que se está desarrollando. Cuando Sanguinetti reinició la negociación colectiva había un intento de lograr un crecimiento en la economía, con un aumento de la producción y las exportaciones. La negociación colectiva está en función de ese intento. Cuando asume Luis Alberto Lacalle hay una vuelta de tuerca, pese a que el país sigue creciendo, y se empieza a modificar las formas de encarar la producción, se promueve la tecnología, anunciada con bombos y platillo, pero que afectaron el aparato productivo, el trabajo nacional, las condiciones laborales y afectó las fuentes de empleo y los salarios. Se fue hacia formas de flexibilización y tercerización, por lo que en un gobierno de esas características no tenía sentido la negociación colectiva.
Prioridades ministeriales
-El presidente electo ha anunciado que apenas asuma se va a implementar nuevamente los Consejos de Salarios y la negociación colectiva.
-Este gobierno establece dos prioridades fundamentales y de carácter estructural como la producción y el trabajo. También establece un programa de emergencia social que va a tratar de atender las necesidades alimentarias de una cantidad muy importante de uruguayas y uruguayos y la necesidad de empleo para jefas y jefes de hogar que ni siquiera tienen un ingreso. Ese plan de emergencia tiene un tiempo de duración aproximado de dos años y va ser coordinado con los ministerios de Trabajo, Salud, Vivienda y Educación y el Instituto Nacional de la Alimentación.
El objetivo estructural es transformar el trabajo temporal en permanente. Ese objetivo de reactivar el aparato productivo y un país de desarrollo es uno de los compromisos de nuestra fuerza política. Ese compromiso tiene que tener un Ministerio de Trabajo funcional a eso. El llamado a la negociación colectiva es para negociar salarios, condiciones de trabajo, categorización, pero también es funcional para desarrollar y promover fuentes de trabajo. Este nuevo Ministerio de Trabajo está comprometido con esas prioridades que fueron inventadas hoy. Están en el programa del EP-FA-NM que la ciudadanía apoyó. Por lo tanto, el llamado a la negociación colectiva fue un compromiso que este ministerio va a tener que instrumentar.
-Uno de los obstáculos que va a tener que enfrentar es la represión gremial que se practica en forma sistemática en muchas empresas, violando los artículos del 53 al 57 de la Constitución de República que establecen que el Estado velará y promoverá la libre asociación gremial.
-Ahí el tema son los fueros sindicales. Nuestra fuerza política ha discutido en todo este período legislativo en la Comisión de Legislación Laboral el tema de los fueros sindicales y la regulación de la actividad sindical. Lamentablemente, nuestra bancada no fue acompañada para que el tema fuera llevado a sala.
Ahora, estando en el gobierno y con mayoría parlamentaria es un tema que va a salir, porque es otro de los compromisos que hemos asumidos. Las situaciones de represión gremial son innumerables y nuestra fuerza política asumió el compromiso de defender los derechos de los trabajadores.
Por lo tanto, este ministerio los llevará adelante. Los fueros sindicales requieren una ley a nivel parlamentario, pero obviamente que se toca la actividad legislativa en el plano laboral con el Ministerio de Trabajo.
Diálogo con empresarios y trabajadores
-En los últimos años, el rol del Ministerio de Trabajo se ha desvirtuado. Hay muchas denuncias por incumplimientos laborales que duermen en los cajones. Hay casos donde el abogado del Ministerio de Trabajo es también el abogado de la empresa denunciada.
-Porque es funcional a este modelo que no ha promovido el desarrollo productivo y sí la flexibilización y las tercerizaciones.
-¿Habrá una depuración en el Ministerio de Trabajo?
-Yo no hablo de una depuración, digo que el Ministerio tiene que estar conducido por su ministro y secretarios que son cargos de confianza política. Como ministro tengo como objetivo reorganizar el Ministerio. También tenemos planteado la revisión de todas las situaciones irregulares, incluso con auditoría. Yo no puedo fijar prioridades, es mi fuerza política la que me las fija.
-¿Es consciente de que va a tener una andanada de denuncias, teniendo en cuenta la situación que atraviesa una gran parte de los trabajadores de este país?
-Sí, y voy a tener resistencia de sectores empresariales. Según una encuesta, el treinta pro ciento de los empresariados no está de acuerdo con la negociación colectiva, pero el resto sí. Todo esto se ha procesado a partir de un diálogo que se está llevando adelante con trabajadores y empresarios. Con el triunfo electoral este diálogo no se detuvo. Seguimos trabajando y creemos que se tiene que profundizar a partir del 1º de marzo.
En este momento hay dos cargos de confianza política, cuatro cargos de particular confianza y otros cargos de confianza.
Ahora tenés que armar el cuadro. Y en eso andamos. Lo que usted me dice de situaciones irregulares en el Ministerio, lo estudiaremos.
-¿Qué va a pasar con los salarios más sumergidos?
-Nuestra fuerza política no se comprometió a otorgar un salariazo, en el entendido que salariazo significa un aumento generalizado de sueldos. Lo que sí se va a tratar de llevar adelante es el aumento para las remuneraciones más sumergidas. Se habló durante la campaña que va haber aumento diferencial, con más porcentaje para los más sumergidos.
-¿Cuáles cree usted que son las carencias que hoy tiene el Mi
nisterio de Trabajo?
-La primera carencia fue una decisión política de no intervenir, no participar, y desactivar la negociación colectiva. Una de las funciones de este Ministerio es tratar de regular y mediar la actividad laboral, no se puede renunciar a ello. Cuando uno deja de cumplir una función, deja de organizarse para ello. Tengo que ver cuantos abogados dispone el Ministerio para trabajar en las mediaciones. Creo que ahí tengo un problema.
-Siempre se ha dicho que Montevideo centraliza todo. Desde la clase política pasando incluso por sindicatos. ¿Qué posición va a tener con los trabajadores forestales que viven situación casi de esclavitud, o con los trabajadores de Bella Unión?
-Por eso dije que va haber dificultades para instalar los Consejos de Salarios. Las dificultades son porque los consejos no tratan de abarcar sólo a los trabajadores organizados. Es un proyecto prioritario que abarque a todos los trabajadores y que ellos, por rama, elijan sus delegados a Consejos de Salarios para que puedan negociar comisiones de trabajo. Y si no los hay, habrá que salir a hablar. El Ministerio no puede organizar sindicatos, pero sí puede convocar a que se elijan los delegados para negociar.
-¿Cómo supone que va ser la relación con el PIT-CNT desde su rol de ministro, teniendo en cuenta que usted fue sindicalista?
-He tenido una larga militancia, pero si estás en un rol tenés que cumplirlo. Si cumplís otro rol no es efectivo del que está ejerciendo. El PIT-CNT ha dicho en varias oportunidades que reivindican la autonomía de clase y que ellos no hacen política a favor del Encuentro Progresista. Y me parece perfecto. Son dirigentes sindicales que reivindican los intereses de los trabajadores. Y cuando un sindicalista llega a un cargo de gobierno no puede actuar como un sindicalista. *
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