Grupo de simpatizantes de izquierda vivó a Stirling

Roberto Stirling es primo del candidato del Partido Colorado, arquitecto, uruguayo, de 59 años, nacido en Young (departamento de Río Negro), que acompañado con otro compatriota, Gerardo Segura, un tacuaremboense de 34 años, pedaleando en sus respectivas bicicletas por siete largos días llegaron a Montevideo para sufragar mañana.

En declaraciones a LA REPUBLICA en los accesos a la capital sostuvo que «el viaje fue realmente una aventura. Nosotros supusimos que íbamos a poder contar con las fuerzas, pero más que nada fue el apoyo del pueblo chileno y argentino, y una voluntad íntegra lo que nos trajo hasta acá».

Ambos partieron el pasado viernes 22 con un grupo de uruguayos y chilenos que los acompañaron hasta el pie de la cordillera de los Andes.

«Ese fue el desafío más grande, allí hay una parte que se llama Caracoles, que nadie la hace en bicicleta porque puede matarse. Nosotros, en esa parte caminamos un rato. Después seguimos pedaleando y llegamos a la cumbre de la montaña, que es a 3.800 metros. Allí pasamos la noche, a la mañana siguiente seguimos hacia Mendoza, donde estuvimos con organizaciones progresistas, que están haciendo su trabajo en Argentina», indicó Stirling.

Este arquitecto tiene una historia de trabajador rural, y allí se integró al movimiento político. En los 70 estuvo preso, pero al ser liberado se fue para Suecia. En el país europeo estuvo trabajando en organizaciones solidarias, y a través del gobierno sueco consiguió un empleo en Chile, donde reside hace 12 años. En el país trasandino organiza comités de base progresistas, además de ejercer su profesión.

Sobre su primo, dijo: «Espero hacer algún asadito con él para festejar su retorno a la escribanía y que la política en la familia me la deje a mí», acotó.

Del porqué de la elección del transporte con el cual se vino hasta Montevideo, afirmó que «es una movida que se ha dado por diferentes países, como los que vienen caminando desde Brasil, para marcar de una manera diferente este cambio que se avecina en la historia». Vale la pena destacar que el recorrido lo hizo en una bicicleta común y corriente, la cual no se rompió, ni pinchó en el camino. No tuvo ninguna caída, ni inconveniente en la ruta.

Al llegar a Plaza Cuba fue recibido por ex compañeros que estuvieron presos. *

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