Opertti confirma catorce nuevos destinos en el servicio exterior a tres días de la elección
A dos días de las elecciones nacionales, con absoluta reserva, el canciller saliente dio destino en el exterior a catorce funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores. Los nombramientos implican un gasto que la Cancillería no está en condiciones de asumir, dada la forma en que se han manejado los recursos, atando de pies y manos al próximo gobierno que verá limitada así su autonomía funcional.
Las designaciones en el exterior podrán ser revocadas por las futuras autoridades solamente en casos justificados por razón de servicio, lo cual podría llevar a los designados en puestos clave a impulsar juicios contra el Estado en caso que se decida su retorno por otra causa.
La nómina a la que tuvo acceso LA REPUBLICA es incompleta, en tanto el documento se maneja en el más absoluto secreto. Los datos a que logramos acceder, no implican crítica alguna a las personas en cuestión, aunque buscan aportar a las explicaciones que seguramente deberá dar el canciller forista.
Teresa Morato: era secretaria de segunda, ahora será cónsul de Distrito en la legación de Buenos Aires, está casada con un hijo del fallecido ministro Juan Chiarino.
Myriam Curbelo: pasó de funcionaria administrativa a funcionaria diplomática. Actuó en España y su aval corresponde a un pedido del Partido Nacional, que logra ahora la envíen a Chuy.
Susana Rosa: secretaria de primera en Washington es también del riñón del Herrerismo, y ahora cumplirá destino como cónsul en Brasilia.
Mariela Crosta: la esposa del Duende de la Trastienda, del diario El País, tras obtener sucesivas prórrogas que le permitieron vivir en los últimos años en París junto a su esposo, vuelve ahora al exterior, bastante antes que se cumpla el plazo mínimo de permanencia en Uruguay: ahora se va a Washington.
Lilian Camps: trabajó en la legación diplomática en España de donde fue retornada al país por denuncias económicas: sumariada y sancionada por malversación de fondos, esta funcionaria allegada a Luis Alberto Lacalle alcanza el «perdón» de Opertti que la nombra ahora cónsul en Porto Alegre.
Nestor Rosé: funcionario de carrera, trabajó en Israel, ahora va a Washington.
Mario Ferrari: integrante del grupo de restituidos que habían sido descalificados por la dictadura, actuó en Polonia, ahora a La Haya, Holanda.
Elbio Amoroso: a Brasilia como secretario de la Embajada.
Oscar Piñeyro: funcionario de carrera diplomática, pasa como cónsul de Distrito en Madrid.
Federico Perazza: herrerista, del riñón del intendente Chiruchi de San José, cumplirá funciones en Londres.
Alberto Guani: será el nuevo cónsul general en Rio de Janeiro. Forista e hijo del embajador del mismo apellido, es nieto del canciller Guani, famoso por haber dispuesto que el acorazado Graff Spee, abandonara el Puerto de Montevideo.
Paula Rolando: de secretaria de tercera, pasa ahora al Consulado en Miami.
Juan Lourido: el caso más singular. Fue asesor de Jorge Pacheco Areco en Asunción del Paraguay y en Washington, férreo militante de la Lista 321, no pertenece al escalafón «A», por lo cual no debería en principio ser enviado con cargo al exterior. Pero fue asesor de primera línea del canciller Juan Carlos Blanco, durante la dictadura. Viajará a Malasia. Sobre este funcionario están pendientes varias decisiones administrativas respecto a presuntos hechos irregulares. *
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