¿Por qué el Multimedio Plural ­LA REPUBLICA, 1410 AM LIBRE y TV LIBRE­ apoya la fórmula Tabaré Vázquez­Rodolfo Nin Novoa?

Dentro de 72 horas, dos modelos de vida y sociedad rendirán su examen ante el fallo inapelable de las urnas, en los comicios más trascendentes de los últimos 150 años.

Ha llegado, entonces, también para el Multimedio Plural integrado por LA REPUBLICA, AM LIBRE y TV LIBRE, la hora de pronunciarse formalmente a través de la dirección que ejerzo, apoyando la candidatura del ciudadano Tabaré Vázquez a la primera magistratura del país.

No perdemos por ello nuestra condición de medios plurales, que pluralismo no es renunciar a sus propias ideas sino desplegar sin limitaciones la difusión de todas las voces, de todos los pensamientos, reflexiones y opiniones y de todas las noticias, hechos y contextos, disgusten o complazcan nuestras fidelidades y certezas. Esa ha sido nuestra conducta, reconocida públicamente por aliados y adversarios, de la derecha, la izquierda y el centro.

Y esa conducta no variará ni ahora, ni en el futuro gozoso que la historia ya anuncia.

Se dirá que nuestras simpatías fueron y son inocultables.

Las admitimos y confesamos con orgullo y son producto de una lucha personal y colectiva de 40 años dirigiendo medios de comunicación al servicio de los más postergados y de las fuerzas del cambio social y político, peripecia erizada de tropiezos y dificultades, hoy a pocos metros de alcanzar la orilla de la tierra de la utopía realizable.

Y bueno es decirlo, esas simpatías no nos condujeron a deformar los hechos, manipular a la gente, minimizar opiniones adversas, magnificar lo pueril aunque no fuera noticioso, esconder los errores de los amigos, subordinar en fin, nuestra función esencial de informadores a las necesidades tácticas o estratégicas de fuerza política, social, sindical o religiosa alguna.

No fueron pocas las veces que fuimos incomprendidos, por parcelas atrasadas de las fuerzas del cambio, que no entendieron que la mejor forma de abrir paso a las ideas humanistas no era ocultar a la sociedad realidades adversas, en una forma de tutelaje patriarcal, sino apostar a que la razón finalmente se impondrá porque contamos con las ideas más hondas y solidarias y con los hombres y mujeres más idealistas y comprometidos.

Al fin y al cabo el poder hegemónico de los dos partidos que se alternaron en el poder durante las últimas décadas, residió en el formidable poder mediático al servicio de la desinformación, del secreto y en definitiva, del no saber.

Fue un sistema que descubrió pronto que un hombre informado era un hombre peligroso y al descubrirlo no tuvo otra alternativa que elaborar con habilidad el antídoto frente al derecho de la gente a saber.

El único amo que como multimedio reconocemos es el lector, el radioescucha, el televidente, la gente, el súbdito que dejó de serlo para convertirse en ciudadano.

Y en este contexto sin igual, más allá del periodismo plural y de las simpatías que nos motorizan, LA REPUBLICA, AM LIBRE y TV LIBRE no podían dejar de pronunciarse en estos comicios históricos, donde el mundo espera en ascuas si este pequeño pero sorprendente país de seres libres  el único que derrotó a una dictadura en un plebiscito y el único que rechazó en referéndum la moda privatizadora- dará a América Latina un Presidente progresista, tiñendo a todo el Cono Sur, junto a Lula, Kirchner y Lagos con la savia fermental de la izquierda humanista y democrática.

Esta opción por el cambio hoy la hacemos explícita, así como implícitamente la hacen todos los días a favor del continuismo, la totalidad de las emisoras de televisión, la inmensa mayoría del espectro radial, todos los diarios de circulación nacional y los semanarios mimados por el sistema.

LA REPUBLICA, hoy acompañada por AM LIBRE y TV LIBRE, ha roto su neutralidad en muchas ocasiones y así se lo comunicó a sus lectores en cada oportunidad. Así lo hizo pronunciándose por el voto verde contra la impunidad de los criminales de guerra, contra la ley de empresas públicas que intentó expropiar la riqueza nacional, contra la reforma política creada por un régimen moribundo para prolongar su agonía impidiendo que el Dr. Tabaré Vázquez asumiera la Presidencia de la República en el año 2000 y muchas otras gestas donde el Multimedio Plural puso el coraje, las pasiones y las razones jugándose por los derechos no ejercidos de la gente.

Hoy tampoco podemos ser neutrales.

Es cierto que el continuismo hoy renovó a sus grandes líderes surgidos al capitular el despotismo: Sanguinetti y Lacalle.

Hoy la oferta ideológica del sistema hegemónico se encuentra en las manos del joven nacionalista Jorge Larrañaga y del experimentado político colorado, Guillermo Stirling.

Fue un recambio inteligente.

Ambos dirigentes, exhibieron un perfil bajo en las batallas profundas que sus formaciones políticas libraron a favor del fundamentalismo neoliberal.

Ambos dirigentes no fueron salpicados por la cleptocracia que no pocos instalaron en las cúpulas gobernantes.

Uno de ellos, Larrañaga, el único que le disputa de acuerdo a las encuestas, hegemonía a Tabaré Vázquez, también promete el cambio y asegura no ser rehén del neoliberalismo.

Más allá de sus buenas intenciones, no creemos que pueda romper con las fuerzas continuistas que lo ungieron como su líder para evitar el triunfo de la izquierda nacional.

No existe, ni puede existir en el Uruguay de hoy, autonomía absoluta entre fuerza política y líder.

Y el Dr. Larrañaga, para nosotros, carece de la fuerza política necesaria para llevar a cabo los cambios imprescindibles que el país y su gente requieren sin más demora.

Aún más, estamos convencidos que buena parte de su fuerza política quiere más de lo mismo, y que sus aliados colorados, en un presunto balotaje, se oponen férreamente a una agenda post-neoliberal.

Tamaña política de alianzas no puede conducir a ningún cambio raigal sino a la profundización del continuismo.

La fórmula Tabaré Vázquez   Nin Novoa representa el cambio real y posible. Representa un humanismo basado en el crecimiento económico y productivo con participación ciudadana y solidaridad social. Representa la síntesis hasta el momento más lograda, entre la ética de las convicciones y la ética de la responsabilidad. Y la única fórmula capaz de emprender con éxito esta lucha ya impostergable contra las iniquidades que envuelven al país desde hace medio siglo.

¡Cómo entonces, permanecer neutrales, cuando por vez primera las puertas blindadas de las ciudadelas del régimen son obligadas a entornarse para dejar paso a un pueblo entero que ya descifró las claves de sus derechos y se puso a andar con respeto y tolerancia pero con la firmeza que otorga la dignidad de la razón!

Estamos seguros que la fórmula progresista es la que mejor pondrá coto al fundamentalismo neoliberal, al fascismo de mercado, al darwinismo social que a través del mercado decreta la sobrevivencia de los más aptos y los más fuertes, proclamando la selección natural como el eje de la sociedad perversa que proponen. Un modelo perimido que en Uruguay transformó la crisis, la seguridad, los niveles de pobreza y la desocupación en una desmesura trágica.

Sinceramente, no creemos que el Dr. Larrañaga pueda llevar a cabo esta tarea.

Es la fórmula progresista la que mejor podrá revertir este modelo decadente que privilegió a operadores que promueven políticas de largo plazo mientras se dedican con disimulo a las ganancias a corto plazo.

 

Es la fórmula progresista la que mejor podrá utilizar las oportunidades del desarrollo para acortar las desig
ualdades del ser humano y no para aumentarlas.

Es la fórmula que mejor sabe que la educación, la salud, la cultura añaden valor, ayudando a un buen funcionamiento de la economía abierta, haciéndola más sostenible en el tiempo.

Es la fórmula progresista la que mejor defenderá a los consumidores frente a las naturales tendencias monopolistas del mercado, garantizando la igualdad de oportunidades de las personas, sin confundir mercado con democracia.

Es la fórmula progresista la que mejor podrá reemplazar el demopoder por la demodistribución para que haya más igualdad en los beneficios y menor desigualdad en las pérdidas para el pueblo.

Es la única que se propone terminar con la colonización del Estado, motorizada por las actuales políticas de desmantelamiento del sector público, políticas que se han revelado suicidas para los intereses nacionales.

Es la que en sus cinco reformas propuestas puede superar el divorcio entre la solidaridad y eficiencia y entre interés público e interés privado.

Es la fórmula que mejor puede superar los tres grandes escollos de un desarrollo sostenible: la elitización del conocimiento, la falta de democratización de la técnica y la oligopolización de la información.

Y en este último cáncer, la oligopolización de la información, es también la única fórmula presidencial que puede terminar con la política de prebendas, favoritismos, amiguismos y premios a los genuflexos que asoló nuestra democracia en los últimos gobiernos que distribuyeron sin control parlamentario las ondas que pertenecen a la sociedad, otorgándolas a sus incondicionales y en algunos casos, como la televisión por cable, dándolas en régimen de virtual monopolio en violación de todas las normas legales y morales que colectivamente nos hemos impuesto, para asegurarse la no difusión masiva del disenso, del inconformismo y de la protesta.

Es la fórmula política que más claramente se ha comprometido en una vigorosa educación para la democracia, en el aprendizaje participativo para la toma de decisiones que son de todos, en la democratización de la vida diaria, el respeto a las diferencias y el derecho a la libertad cotidiana.

Y también es la que con más ahínco ha defendido una transformación productiva con equidad, porque la equidad es objetivo pero también requisito de la transformación y del desarrollo económico.

Y es la única fórmula que ha elevado al sitial de principios fundamentales, privilegiar el desarrollo de las personas por sobre el desarrollo de las cosas, terminando con la comercialización de los seres humanos, para que se haga realidad el apotegma social «de cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades» para pasar del reino de la necesidad al reino de la libertad.

Es la fórmula presidencial que mejor propuso un compromiso cívico democrático para satisfacer los derechos universales a la educación, a la atención a la vejez, a la protección de los niños, donde no son pocos los que preferirían no haber nacido, encarando además los caminos cerrados a cal y canto para el tránsito juvenil, priorizando las políticas por una vivienda digna en un país que en esa área sufre un déficit agudo y donde los desalojos aumentan en forma exponencial, sin descuidar la asistencia sanitaria cuando más de un tercio de los uruguayos se atiende en Salud Pública, que sólo cuenta con 1,8% del PBI porque no es una inversión rentable.

Y no es poca cosa luchar por estos derechos cuando el sistema a reformar, todo lo sacrificó en aras de la utilidad, pasando de la escasez social a la escasez ética.

Como la educación no era rentable en el corto plazo no invirtieron en educación y crearon la escasez educativa. Como la salud no era rentable en el corto plazo, no invirtieron en salud y hay escasez de seres sanos. Como la seguridad pública no era rentable en el corto plazo no invirtieron en seguridad y hoy la inseguridad se abre paso superando los niveles de razonabilidad.

Esta fórmula política nos propone un compromiso cívico para recuperar la seguridad perdida, para dejar de vivir enrejados y sitiados en nuestros propios hogares.

 

 

Es también la fórmula presidencial que más atención ha prestado a la preservación del medio ambiente, considerado como valor intergeneracional que exige solidaridad con los que van a ocupar nuestro lugar en el mañana. Y es también la que ha propuesto con firmeza superar una de las más graves desigualdades: la desigualdad de género entre hombres y mujeres enquistada en el chantaje mercantil de una sociedad de consumo que necesita la cosificación del ser femenino como valor de cambio y mercancía.

No dudamos que esta fórmula presidencial jugará todas sus cartas en el compromiso cívico democrático para erradicar una pobreza que ofende la dignidad de los uruguayos, muchísimos de los cuales se han hundido en la iniquidad de la miseria y la marginación.

¡Y qué decir de esa pústula infamante exhibida en el rostro de la sociedad uruguaya, que son los centenares de miles de desocupados, subocupados y precarios que ni siquiera poseen el triste derecho a ser explotados!

La fórmula progresista es la que mayores garantías vocacionales nos da para disminuir la lacra de una sociedad sin trabajo ni trabajadores, donde día a día crece ese ejército de reserva estratégica condenados muchos de ellos a engrosar las huestes del delito, el resentimiento y la inutilidad social, lumpenizando sus vidas sin destino.

 

Es la fórmula presidencial que con más vehemencia ha denunciado esa fuga incontenible de talentos o mano de obra desesperada, que abandonan el solar y las raíces, en un éxodo que tiene pocos antecedentes en el mundo en proporción al tamaño de su geografía humana.

¿Y cómo dudar que es la única fórmula presidencial que se propone cerrar las heridas de una sociedad traumatizada por el desgarro de sus hijos sin tumba, de sus padres sin paz, cumpliendo con el artículo cuarto de la norma escrita que obliga a encontrarlos y de la norma no escrita pero suprema del linaje, que obliga al acto de contrición de sus verdugos?

Y también creemos que es la fórmula que más nos asegura recuperar la dignidad de la política, para que esta actividad no siga siendo un patético torneo de élites por prebendas y parcelas de poder que se usan en beneficio personal o sectorial, enlodando la actividad más noble del ser humano: el servicio público y la defensa de la comunidad.

Y finalmente estamos convencidos que la fórmula Tabaré Vázquez-Nin Novoa, cree profundamente en la democracia solidaria, porque la solidaridad es uno de los más nobles impulsos del ser humano y ante todo la expresión más razonable del instinto de supervivencia colectiva. Ella es la que enseña que las victorias del egoísmo son siempre pasajeras y estimula que el cambio a la uruguaya intente resolver el problema de los incapacitados, de los sin voz, de las generaciones futuras y de todos aquellos que no saben o no pueden expresar ni satisfacer sus intereses.

Y estamos convencidos que el Dr. Tabaré Vázquez, apoyado por la fuerza política más numerosa del país, el Encuentro Progresista- Frente Amplio-Nueva Mayoría, es la que mejor garantiza la solución de los problemas descriptos y el tránsito de la vieja sociedad que no termina de morir hacia la nueva sociedad que no acaba de nacer.

Al apoyar al ciudadano Tabaré Vázquez no estamos haciendo otra cosa que ser fieles a las ideas por las que siempre luchamos: apoyando el cambio contra el orden inmutable, el progreso contra la conservación, la libertad del ciudadano contra la opresión del poder, el sign
ificado laico de la alegría de vivir contra el miedo sagrado de la transgresión, a la razón contra el dogma, a la fraternidad contra el servilismo.

Hasta el domingo ciudadanos, cuando hagamos realidad el sueño del gran revolucionario francés Sain Just: «Ha nacido una idea nueva, la felicidad».

Federico Fasano Mertens – Director del diario LA REPUBLICA, AM LIBRE y TV LIBRE

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